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jueves, 10 de mayo de 2012

Más de la cuarta parte de los cánceres de garganta en España está causado por el virus del papiloma




   El 26,7 por ciento de los cánceres de garganta detectados en España está causado por el virus del papiloma humano (VPH) transmitido por vía sexual oral, según un estudio realizado conjuntamente por cuatro hospitales de Madrid, que por primera vez cuantifican la afectación del virus con los tumores de orofaringe.

   En el marco de la celebración del 31 Congreso de la Sociedad Europea de Radiología Terapéutica y Oncología (Estro) en Barcelona, la primera firmante del trabajo y jefa del Servicio de Oncología Radioterápica del Hospital La Princesa de Madrid, Laura Cerezo, ha expuesto los resultados de la investigación realizados sobre 102 pacientes entre el año 2000 y el 2008 en los hospitales La Princesa, Puerta de hierro, Ramón y Cajal y Doce de Octubre.

   Según ha significado Cerezo, "hasta fecha reciente el virus del papiloma solo se relacionaba con los cánceres de cuello uterino y de ano", si bien el resto de casos siguen teniendo como causa principal el tabaco y el alcohol, y el cambio de hábitos sexuales y el mayor número de parejas han influido en esta irrupción.

   Para Cerezo, "es relevante analizar la incidencia del cáncer de orofaringe inducido por VPH porque estos tumores, que generalmente se dan en pacientes más jóvenes, de 40 a 55 años, responden mejor a la quimioterapia y radioterapia".

   Por tanto, conllevan un mejor pronóstico cáncer de orofaringe relacionados con el alcohol y el tabaco y los nuevos tratamientos más personalizados permiten empezar a reducir las cargas de radiación y, por tanto, de toxicidad a largo plazo, según ha apuntado la investigadora.

   El tumor causado por el papiloma afecta más a hombres, porque las mujeres tienen mayor carga viral en sus genitales que los hombres, ha señalado Cerezo, quien ha constatado que la supervivencia global mejora en los tumores causados por el virus del papiloma.

   De hecho, sobreviven un 67,4% de los pacientes con tumor infectados por el virus del papiloma, frente a un 49,7% de enfermos con el mismo tumor causados por alcohol o tabaquismo.

   Cerezo ha atribuido a la "juventud de estos pacientes y que sean menos fumadores" el mayor pronóstico de los cánceres provocados por el virus del papiloma, y ha revelado que en el norte de Europa el porcentaje de cáncer de garganta causados por este virus es del 30%, mientras que en Estados Unidos es del 50%, teniendo en cuenta que en países como España el hábito del alcohol es más corriente.

   Tras la introducción en España de la vacuna para prevenir el carcinoma de cuello uterino en niñas de 9 a 14 años, los investigadores confían en que el nivel de la infección disminuya al tiempo que se espera que lo haga también el cáncer, pero estos resultados se verán dentro de 15 o 20 años.



Europa Press 



Comite Independiente AntiSida

viernes, 11 de noviembre de 2011

Expertos de GeSIDA preocupados por las epidemias "silentes" asociadas al sida



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Expertos de GeSIDA, el Grupo de Estudio de SIDA de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (SEIMC), han expresado su preocupación por las epidemias "silentes" asociadas al virus del sida y particularmente por la del virus del papiloma humano, que es la enfermedad de transmisión sexual más frecuente y el primer virus causante de la aparición de cánceres, y que cuando se asocia al VIH puede revertir más gravedad y diferente curso


Expertos de GeSIDA, el Grupo de Estudio de SIDA de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (SEIMC), han expresado su preocupación por las otras epidemias asociadas al virus del sida y particularmente por la del virus del papiloma humano, que es la enfermedad de transmisión sexual más frecuente y el primer virus causante de la aparición de cánceres, y que cuando se asocia al VIH puede revertir más gravedad y diferente curso. Precisamente, en el marco del III Congreso Nacional de GEsida se han abordado esas coinfecciones, y especialmente las tres más prevalentes y problemáticas: las del virus de Epstein-Barr, que puede favorecer el desarrollo de linfomas; el virus de la hepatitis C, que provoca en ocasiones cáncer de hígado; y la ya comentada del virus del papiloma humano, (VPH), responsable del cáncer de cuello de útero y del cáncer anal.

Sobre el VPH, los expertos han señalado que existen unos 19 diferentes tipos virales de VPH, llamados de “alto riesgo”, los que se asocian a la práctica totalidad de los cánceres de cuello de útero, de la mayor parte de los canceres anales, tanto en mujeres como en varones, y de otras localizaciones genitales.

La infección por VPH se adquiere por transmisión sexual, al comienzo de las relaciones sexuales, de tal manera que antes de los 20 años, ya ha infectado a mas del 70% de los/las adolescentes. El preservativo no previene la transmisión, y el riesgo aumenta con el número de parejas sexuales. La infección generalmente desaparece espontáneamente entre uno y dos años, aunque pueden existir reinfecciones. Durante el tiempo de la infección, el VPH modifica la estructura de las células del epitelio de cervix y/o ano (displasia) y las lesiones pueden, al cabo de años de infección persistente, progresar a cáncer invasor. En España, los casos de cáncer de cervix son escasos, seis por cada 100.000 mujeres al año, en gran parte debido a los programas de detección precoz de cáncer, mediante la realización de una toma de células del cervix. La aparición de cáncer anal es mucho menos frecuente, un caso cada 100.000 personas/año.

Sin embargo, los expertos señalan que resulta preocupante la extensión del virus del papiloma entre pacientes con VIH que mantienen relaciones con otros hombres, que alcanza ya al 80% de este colectivo, que es precisamente el que concentra la mayoría de los nuevos casos de transmisión, protagonizando un cambio importante en el patrón de transmisión del VIH en nuestro país. La epidemia de cáncer anal por VPH en hombres que practican sexo con otros hombres alcanza valores de 120 casos por 100.000 HSH/año. Estos valores nunca se han visto en mujeres. El mayor número de parejas sexuales de los HSH, y el daño inmunológico que provoca el propio virus del VIH son los responsables.

“En resumen, hay otras epidemias silentes, que la infección por el VIH está haciendo que se muestren antes y de forma diferente. La infección por el VPH es la enfermedad de transmisión sexual más frecuente de todas, y cuando se asocia al VIH puede revertir más gravedad y diferente curso”, ha explicado eL Dr. Pompeyo Viciana. Ante esta situación, el copresidente del III Congreso Nacional GeSIDA aboga por desarrollar estrategias de formación y desarrollo del diagnóstico precoz del cáncer anal, sobre todo en hombres que practican sexo con otros hombres.

Médicos y pacientes

miércoles, 15 de diciembre de 2010

Si tú no tomas precauciones… quien actúa es el negocio del Estado


La vacunación colectiva contra el virus VPH puede fomentar una falsa sensación de seguridad e incrementar las conductas de riesgo.


La campaña del Ministerio de Sanidad y Consumo español llamada “Si no tomas precauciones ¿sabes quién actúa?” enumera seis infecciones de transmisión sexual frecuentes. Llama la atención que no se mencione al VPH. Sin embargo, ahora plantean este virus como un problema serio y urgente frente al cual nos proponen una vacunación colectiva.

        La infección por el VPH representa la infección de transmisión sexual más frecuente en algunos países. Existen unos cuarenta tipos de VPH sexualmente transmisibles, algunos de los cuales son causa del cáncer de cuello de útero. Los datos científicos señalan que aunque uno use el preservativo en todas sus relaciones sexuales, el riesgo de contagiarse por VPH es del 38%. Quizás la razón por la cual algunas autoridades han obviado irresponsablemente el VPH antes de la llegada de la vacuna sea que el preservativo no es eficaz para evitar la infección.

        De hecho, según la Organización Mundial de la Salud y el prestigioso centro internacional de control de enfermedades de Atlanta (los CDC), lo más eficaz para prevenir la infección por VPH es retrasar el inicio de relaciones sexuales en jóvenes y la fidelidad entre quienes tienen relaciones sexuales.

        Ahora tenemos una vacuna y, en medio de la polémica, se quiere vacunar colectivamente a niñas pre-adolescentes. ¿Qué sabemos del VPH y de esta vacuna? La vacuna Gardasil actúa contra 4 tipos de VPH sexualmente transmisibles. Dos son responsables de verrugas genitales y dos, el 16 y el 18, son responsables del 70% de cánceres de cuello de útero en el mundo.

        Esto significa que, en el mejor de los casos, la vacuna evitaría el 70% de dichos cánceres en el mundo. En el caso de España, esos dos tipos, y por lo tanto la vacuna, abarcan solamente al 55,8% de cánceres de cuello de útero. Se trata de un avance esperanzador. Pero quedan serias dudas tanto desde el punto de vista de la salud pública como desde el de los padres y madres que deben decidir si vacunarán o no a sus hijas.

        La salud pública se enfrenta a la responsabilidad de evitar una epidemia de infecciones por VPH, y en consecuencia de cáncer en mujeres, favorecida por la multiplicidad seriada y/o simultánea de parejas y por el inicio precoz de relaciones sexuales en los jóvenes. Es comprensible que se quieran apoyar soluciones aparentemente sencillas como el uso extenso de una vacuna. Pero la realidad es más compleja.

La vacuna pediátrica más cara

        Los estudios de eficacia se han realizado sobre todo en jóvenes mayores que las pre-adolescentes para las que se propone colectivamente la vacuna. No han sido, de momento, seguidas durante un tiempo suficiente, al menos tan largo como el que transcurre entre infección y cáncer. Por ello, no tenemos suficiente información a largo plazo sobre eficacia ni efectos adversos. Estos estudios han sido financiados y patrocinados por los fabricantes de esta vacuna, que obtendrán grandes beneficios con su aplicación.

        Se desconoce si una vacunación será suficiente o si será necesaria alguna dosis de recuerdo. Ignoramos si la protección sólo contra 4 tipos de VPH tendrá como efecto no deseado el aumento de la “fuerza” relativa de los demás tipos cancerígenos, hoy menos frecuentes.

        Esta sería la vacuna pediátrica más cara que se habrá utilizado de manera colectiva (como mínimo unos 300 euros por persona; aproximadamente 60 millones de euros en todo el país). En España, supondría invertir una parte importante del gasto en salud pública en esta vacuna. Esto se convierte en un problema cuando existen necesidades que compiten por los mismos recursos.

        Recordemos que el cáncer de cuello de útero se previene eficientemente con programas de citología centrados en la población que tiene relaciones sexuales. Además, la vacunación colectiva no ahorraría la necesidad de seguir realizando las citologías que se han mostrado tan eficientes. En España en 2005 murieron 739 mujeres por cáncer de cuello de útero (lo que supone el 0,4% de todas las defunciones femeninas y el 2% de las causadas por el cáncer), mientras que 5.703 murieron por cáncer de mama. ¿Está justificado este gasto contra el cáncer de cuello que ya tiene una prevención eficaz o deberíamos incrementar el esfuerzo frente al cáncer de mama?

La prevención más eficaz
        La transmisión del VPH está claramente determinada por el comportamiento sexual en la población y debería reforzarse su prevención desde estas causas. Dado que la vacuna del VPH no es eficaz contra el 100% de los cánceres de útero, y menos en España, ocurre lo mismo que con la promoción indiscriminada del preservativo.

        Si su promoción no se lleva a cabo de manera cautelosa, puede fomentar en los jóvenes una falsa sensación de seguridad frente a infecciones de transmisión sexual y conducir a un aumento de conductas de riesgo.

        Este fenómeno se conoce como “compensación de riesgo”. Por eso, de introducirse la vacunación colectiva, es importante hacerlo en un contexto que prevenga realmente dicha compensación, haciendo hincapié en la importancia del retraso en el comienzo de las relaciones sexuales, así como la fidelidad mutua una vez iniciadas dichas relaciones, como las medidas preventivas más eficaces.

        Hay quienes argumentan que se debe seguir el ejemplo de la vacunación sistemática frente a la hepatitis B. Pero no es acertado comparar ambas vacunas por las siguientes razones: la vacunación frente a la hepatitis B se planteó después de muchos más estudios de eficacia y con seguimientos más prolongados; no existe el problema de la multiplicidad de tipos que observamos en el caso del VPH; la vacuna de la hepatitis B es mucho más eficaz y, finalmente, los determinantes de infección por hepatitis B no son sólo de comportamiento sexual como el VPH sino que las otras vías de contacto no sexual justifican la vacunación extensa.

        En conclusión, no parece que haya una clara indicación para promover desde la Salud Pública una campaña de vacunación colectiva de adolescentes. Es precipitada, pues quedan demasiadas dudas por resolver y existen muchas otras prioridades. La campaña de vacunación colectiva equivale a asumir que no es posible retrasar el inicio de relaciones sexuales ni mantener relaciones fieles, y no tiene en cuenta a todos los jóvenes que eligen esta opción.

        ¿Qué opciones tienen los padres y madres ante el anuncio de una vacunación colectiva? Es razonable adoptar la actitud de negarse a la vacunación de sus hijas para protegerlas de tantas incógnitas y mensajes confusos. Pero los jóvenes deben saber que vacunarse antes de tener relaciones sexuales con una persona infectada, puede evitar que se infecten de estos 4 tipos de VPH.

        Finalmente, con o sin vacuna, los padres deben insistir a sus hijas que la prevención más eficaz es evitar el riesgo de contagio, esperando para tener relaciones sexuales hasta que puedan compartir un proyecto de vida con quien puede ser padre de sus hijos.

        Publicado originalmente por Silvia Carlos Chillerón y Jokin de Irala en la sección de "Infecciones de Transmisión Sexual" del Departamento de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad de Navarra



domingo, 12 de diciembre de 2010

La vacunación colectiva contra el virus VPH puede fomentar una falsa sensación de seguridad e incrementar las conductas de riesgo.


La campaña del Ministerio de Sanidad y Consumo español llamada “Si no tomas precauciones ¿sabes quién actúa?” enumera seis infecciones de transmisión sexual frecuentes. Llama la atención que no se mencione al VPH. Sin embargo, ahora plantean este virus como un problema serio y urgente frente al cual nos proponen una vacunación colectiva.


La infección por el VPH representa la infección de transmisión sexual más frecuente en algunos países. Existen unos cuarenta tipos de VPH sexualmente transmisibles, algunos de los cuales son causa del cáncer de cuello de útero. Los datos científicos señalan que aunque uno use el preservativo en todas sus relaciones sexuales, el riesgo de contagiarse por VPH es del 38%. Quizás la razón por la cual algunas autoridades han obviado irresponsablemente el VPH antes de la llegada de la vacuna sea que el preservativo no es eficaz para evitar la infección.


De hecho, según la Organización Mundial de la Salud y el prestigioso centro internacional de control de enfermedades de Atlanta (los CDC), lo más eficaz para prevenir la infección por VPH es retrasar el inicio de relaciones sexuales en jóvenes y la fidelidad entre quienes tienen relaciones sexuales.


Ahora tenemos una vacuna y, en medio de la polémica, se quiere vacunar colectivamente a niñas pre-adolescentes. ¿Qué sabemos del VPH y de esta vacuna? La vacuna Gardasil actúa contra 4 tipos de VPH sexualmente transmisibles. Dos son responsables de verrugas genitales y dos, el 16 y el 18, son responsables del 70% de cánceres de cuello de útero en el mundo.


Esto significa que, en el mejor de los casos, la vacuna evitaría el 70% de dichos cánceres en el mundo. En el caso de España, esos dos tipos, y por lo tanto la vacuna, abarcan solamente al 55,8% de cánceres de cuello de útero. Se trata de un avance esperanzador. Pero quedan serias dudas tanto desde el punto de vista de la salud pública como desde el de los padres y madres que deben decidir si vacunarán o no a sus hijas.


La salud pública se enfrenta a la responsabilidad de evitar una epidemia de infecciones por VPH, y en consecuencia de cáncer en mujeres, favorecida por la multiplicidad seriada y/o simultánea de parejas y por el inicio precoz de relaciones sexuales en los jóvenes. Es comprensible que se quieran apoyar soluciones aparentemente sencillas como el uso extenso de una vacuna. Pero la realidad es más compleja.


La vacuna pediátrica más cara

Los estudios de eficacia se han realizado sobre todo en jóvenes mayores que las pre-adolescentes para las que se propone colectivamente la vacuna. No han sido, de momento, seguidas durante un tiempo suficiente, al menos tan largo como el que transcurre entre infección y cáncer. Por ello, no tenemos suficiente información a largo plazo sobre eficacia ni efectos adversos. Estos estudios han sido financiados y patrocinados por los fabricantes de esta vacuna, que obtendrán grandes beneficios con su aplicación.


Se desconoce si una vacunación será suficiente o si será necesaria alguna dosis de recuerdo. Ignoramos si la protección sólo contra 4 tipos de VPH tendrá como efecto no deseado el aumento de la “fuerza” relativa de los demás tipos cancerígenos, hoy menos frecuentes.


Esta sería la vacuna pediátrica más cara que se habrá utilizado de manera colectiva (como mínimo unos 300 euros por persona; aproximadamente 60 millones de euros en todo el país). En España, supondría invertir una parte importante del gasto en salud pública en esta vacuna. Esto se convierte en un problema cuando existen necesidades que compiten por los mismos recursos.


Recordemos que el cáncer de cuello de útero se previene eficientemente con programas de citología centrados en la población que tiene relaciones sexuales. Además, la vacunación colectiva no ahorraría la necesidad de seguir realizando las citologías que se han mostrado tan eficientes. En España en 2005 murieron 739 mujeres por cáncer de cuello de útero (lo que supone el 0,4% de todas las defunciones femeninas y el 2% de las causadas por el cáncer), mientras que 5.703 murieron por cáncer de mama. ¿Está justificado este gasto contra el cáncer de cuello que ya tiene una prevención eficaz o deberíamos incrementar el esfuerzo frente al cáncer de mama?


La prevención más eficaz

La transmisión del VPH está claramente determinada por el comportamiento sexual en la población y debería reforzarse su prevención desde estas causas. Dado que la vacuna del VPH no es eficaz contra el 100% de los cánceres de útero, y menos en España, ocurre lo mismo que con la promoción indiscriminada del preservativo.


Si su promoción no se lleva a cabo de manera cautelosa, puede fomentar en los jóvenes una falsa sensación de seguridad frente a infecciones de transmisión sexual y conducir a un aumento de conductas de riesgo.


Este fenómeno se conoce como “compensación de riesgo”. Por eso, de introducirse la vacunación colectiva, es importante hacerlo en un contexto que prevenga realmente dicha compensación, haciendo hincapié en la importancia del retraso en el comienzo de las relaciones sexuales, así como la fidelidad mutua una vez iniciadas dichas relaciones, como las medidas preventivas más eficaces.


Hay quienes argumentan que se debe seguir el ejemplo de la vacunación sistemática frente a la hepatitis B. Pero no es acertado comparar ambas vacunas por las siguientes razones: la vacunación frente a la hepatitis B se planteó después de muchos más estudios de eficacia y con seguimientos más prolongados; no existe el problema de la multiplicidad de tipos que observamos en el caso del VPH; la vacuna de la hepatitis B es mucho más eficaz y, finalmente, los determinantes de infección por hepatitis B no son sólo de comportamiento sexual como el VPH sino que las otras vías de contacto no sexual justifican la vacunación extensa.


En conclusión, no parece que haya una clara indicación para promover desde la Salud Pública una campaña de vacunación colectiva de adolescentes. Es precipitada, pues quedan demasiadas dudas por resolver y existen muchas otras prioridades. La campaña de vacunación colectiva equivale a asumir que no es posible retrasar el inicio de relaciones sexuales ni mantener relaciones fieles, y no tiene en cuenta a todos los jóvenes que eligen esta opción.


¿Qué opciones tienen los padres y madres ante el anuncio de una vacunación colectiva? Es razonable adoptar la actitud de negarse a la vacunación de sus hijas para protegerlas de tantas incógnitas y mensajes confusos. Pero los jóvenes deben saber que vacunarse antes de tener relaciones sexuales con una persona infectada, puede evitar que se infecten de estos 4 tipos de VPH.


Finalmente, con o sin vacuna, los padres deben insistir a sus hijas que la prevención más eficaz es evitar el riesgo de contagio, esperando para tener relaciones sexuales hasta que puedan compartir un proyecto de vida con quien puede ser padre de sus hijos.


Publicado originalmente por Silvia Carlos Chillerón y Jokin de Irala en la sección de "Infecciones de Transmisión Sexual" del Departamento de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad de Navarra:



Comite Independiente AntiSida

miércoles, 8 de diciembre de 2010

Según estudio de Europa Press el 75% de los homosexuales sexualmente activos son portadores del VPH


BARCELONA, 7 de diciembre 2010 (Notifam) – Los estudios preliminares de un estudio español sobre los homosexuales sexualmente activos indican que el setenta y cinco por ciento de ellos son portadores del virus de papiloma humano (VPH), según informa un estudio de la Europa Press.

El estudio, en que se le da seguimiento a un grupo de homosexuales sexualmente activos, y quienes usualmente usan condones, han podido, hasta ahora, darle seguimiento a 40 sujetos en un periodo de varios meses, y han arribado a una tasa preliminar de un 75 por ciento de éstos con la infección de VPH.

La tasa representa más del doble del promedio entre los jóvenes españoles, según la Europa Press, que también informa que el 30% son portadores del VPH.

Se cree que el virus de papiloma humano, que aparece en cientos de variedades, es causa del cáncer cervical en las mujeres, y de cáncer de pene en los hombres. Es además un factor que apunta a un riesgo de contraer el virus de inmunodeficiencia humano (VIH), el cual es el virus que se cree es causa del SIDA.

Tal como Lifesitenews/Notifam ha informado en el pasado, los homosexuales sexualmente activos son más propensos a contraer una variedad de enfermedades, incluyendo el SIDA, la hepatitis, la sífilis, y las infecciones por estafilococo. La alta tasa de enfermedades infecciosas entre los homosexuales está relacionada con las altas tasas de promiscuidad. Los homosexuales tienen un número estimado de cientos de compañeros sexuales durante el término de una vida, según destacan algunos estudios.

Debido a la alta tasa de la infección de VIH entre los homosexuales, el Departamento de Salud y Servicios Humanos de los Estados Unidos de América ha prohibido que, a partir de 1977, los hombres que cometen actos de sodomía con otros hombres puedan donar sangre.






sábado, 28 de febrero de 2009

Sobre la vacuna del Papiloma

Autor: Miguel Ángel Martínez González

Catedrático de Medicina Preventiva y Salud Pública
Universidad de Navarra

Fecha: 26 de febrero de 2009

Publicado en: Diario de Navarra

La vacuna contra el virus del papiloma es sin lugar a dudas uno de los mayores avances tecnológicos de la medicina preventiva actual. Las vacunas contra el cáncer son un ambicioso sueño de la humanidad y esta vacuna se aproxima a tan maravilloso ideal. Cuenta además con todas las bendiciones de agencias tan solventes como la FDA (Food and Drug Administration) norteamericana. Esto ahuyenta miedos a masivas reacciones adversas de gravedad. La aplicación de cualquier vacuna a miles y miles de personas es posible que coincida en el tiempo con diversos procesos causados por otros factores. Coincidencia temporal no es lo mismo que relación causa-efecto. Posiblemente la alarma social sea injustificada ante los casos sospechosos de efectos adversos. Pero tales casos han supuesto una llamada de atención hacia otras sombras sobre esa vacuna.

Somos muchos los que hemos firmado un manifiesto pidiendo sosiego y prudencia antes de transferir precipitadamente este gran avance técnico a acciones masivas de salud pública. Recientemente 3 profesores de nuestro Departamento publicamos un informe técnico en la revista Medicina Clínica (disponible en www.unav.es/preventiva) donde analizábamos con mucho detalle los pros y los contras de la vacunación masiva de niñas muy jóvenes en España. Coincidió temporalmente (tampoco sin relación causa-efecto) con un editorial del New England Journal of Medicine (vol 359, pag. 861) que se llamaba Reasons for caution. Nuestro informe se llamaba "Razones para el optimismo y razones para la prudencia". Coincidíamos en muchos aspectos de los razonamientos y evidencias aportadas. Nosotros enumerábamos 20 cuestiones aún no resueltas, entre otras las relativas al desconocimiento de su efectividad a largo plazo, la compensación de riesgos por creerse más protegido de lo que se está y el coste de oportunidad, porque quizás habría otras prioridades en las que gastar.

La vacuna puede llevar a descuidarse en la conducta. Se conoce que la percepción de quien recibe una vacuna es que se cree más protegido de lo que realmente está. La vacuna no protege frente a todos los tipos de virus del papiloma que causan cáncer (más de 20), sino sólo frente a dos de ellos, los más frecuentes. ¿Se conseguirá sólo sustituir los que ahora son más frecuentes por otros tipos a base de vacunar? Sería un despilfarro. Tampoco protege frente a la larga lista de otras infecciones de transmisión sexual que van en aumento en nuestra población (a pesar de ostentar récords en uso de preservativos), como son las infecciones por clamidias, sífilis, gonococos, herpesvirus, virus de hepatitis, tricomonas, sida, etc. Es el conocido fenómeno de compensación de riesgos.

Olvidarse de cambiar estilos de vida para recurrir a una solución (parcial), eso sí llena de glamour tecnológico, ha sido siempre un escape peligroso en salud pública. Sin cambios en estilos de vida, no se avanza en salud pública. Peor todavía sería caer en el derrotismo de pensar que los estilos de vida no son modificables. Hay evidencia científica abundante de que sí lo son. Lo que pasa es que hay que invertir más en ello. La vacuna contra el papiloma es más cara que todas las demás del calendario juntas. ¿Es que nos sobran los recursos?

En tiempos de crisis habría que plantearse con mucha calma si ésta es realmente la prioridad en el gasto en medicina preventiva. Así lo hemos pedido más de la mitad de los catedráticos de esta especialidad en nuestro país. No tenemos precisamente una epidemia de cáncer de cuello uterino. No estamos al nivel de Estados Unidos en infecciones por el papiloma. Tampoco estamos a su nivel en lo que ganan los médicos y otros profesionales sanitarios. Para elevar el nivel de salud de la población y la satisfacción con el sistema sanitario, quizás un destino alternativo preferible para el gasto sanitario sea el de incentivar mejor a los profesionales que con tanto esfuerzo sostienen este sistema.



Comite Independiente AntiSida

lunes, 19 de mayo de 2008

La mitad de las jóvenes entre 21 y 30 años están infectadas por el virus del papiloma

Los preservativos “no protegen completamente a las mujeres de contraer el VPH”, según el laboratorio que comercializa Cervarix

Dos expertos ginecológicos advierten de que, aproximadamente, la mitad de las jóvenes de entre 21 y 30 años están infectadas por el virus del papiloma humano (VPH). Dado que el VPH se transmite por vía sexual, esta advertencia va especialmente dirigida a aquellas mujeres que practican conductas de riesgo en sus relaciones íntimas.


Además, según constata el laboratorio que comercializa Cervarix, la vacuna contra el papiloma humano, los preservativos “no protegen completamente a las mujeres de contraer el VPH”.

El jefe del Departamento de Ginecología y Obstetricia del Hospital Universitario de Salamanca, Juan Luis Lanchares, y el jefe de la Sección de Ginecología y Obstetricia del mismo complejo sanitario, Ángel García Iglesias, anunciaron este martes, 4 de marzo, que el VPH afecta ya al 50 por ciento de jóvenes que han pasado de los veinte años.


Zonas turísticas y ciudades universitarias


Según los facultativos, que ofrecieron una rueda de prensa en el Colegio de Médicos de Salamanca, el porcentaje en España es más alto en las zonas turísticas como las mediterráneas y las islas Baleares, también en las ciudades universitarias como Salamanca.


Por el contrario, el médico García Iglesias expuso que las poblaciones menos afectadas son las del oeste del país, además de provincias como Navarra y Cuenca, entre otras.


Asimismo, el doctor Lanchares indicó que “se pueden llegar a comprobar hasta tres virus distintos en una sola persona” y para diagnosticar nuevos casos apostó por realizar pruebas de ADN viral porque es una técnica “más sofisticada”.


También lamentó que “hay resultados de citología que dan negativo para la lesión en pacientes que realmente están infectadas”, así que hay que dar “un paso adelante” y apostar por análisis de ADN, aseveró.


Riesgo de cáncer


Así, Lanchares subrayó que se tratarían con “mejores técnicas” a las jóvenes infectadas por un virus que es “asintomático” y que “actúa oportunistamente, disminuye las defensas y tiene mucho riesgo de padecer cáncer”.


Por su parte, García Iglesias destacó que los papilomas inciden “sobre todo” en el cervix; y para evitar los papilomas que puedan desembocar en un futuro cáncer, defendió el suministro de la vacuna Cervarix que proporciona una respuesta “inmune más potente y duradera” frente a una infección por VPH.


Con la dotación de este vacuna, García Iglesias expuso que las cifras de cáncer de cuello en el útero podrían reducirse a “casos anecdóticos”; a lo que añadió Lanchares que Cervarix “tiene la misma línea de eficacia que tuvieron vacunas tan importantes como la viruela”

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Por otra parte, los responsables de Cervarix informan de que los tipos 16 y 18 de VPH son responsables de más del 70 por ciento de los casos de cáncer de cervix y calculan que “entre el 50 y el 80 por ciento de las mujeres activas sexualmente se infectarán en algún momento de sus vidas; de esas infecciones, aproximadamente el 75 por ciento incluirán un tipo oncogénico”.

Fidelidad y abstinencia


Sin embargo, lo que no advierten ni unos ni otros, incluidas las Administraciones, es que basar toda la prevención en la vacuna no es precisamente la solución definitiva.


Como ya advertíamos en una anterior información, vacunar colectivamente a las adolescentes con riesgo de infectarse con el VPH puede fomentar una falsa sensación de seguridad e incrementar las conductas de riesgo.


Cabe recordar que la Organización Mundial de la Salud considera que la forma más eficaz de prevenir la infección por VPH es retrasar el inicio de las relaciones sexuales entre los jóvenes y la fidelidad entre quienes mantienen ese tipo de relación íntima.


http://www.forumlibertas.com/frontend/forumlibertas/noticia.php?id_noticia=10459


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