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viernes, 15 de enero de 2010

Rebrotan las enfermedades de transmisión sexual: promiscuidad y prácticas homosexuales las incrementan




Un ejemplo es la reciente epidemia de sífilis entre inmigrantes y homosexuales en Madrid; un experto señala que uno de los problemas es el descenso en el uso de antibióticos



Las enfermedades de transmisión sexual como la sífilis están incrementando su incidencia. En la actualidad el índice de mortalidad lo protagonizan la enfermedad del cáncer y las enfermedades circulatorias (infartos, ictus, etcétera) ya que gracias a los antibióticos las enfermedades infecciosas se controlaron. Ahora las prácticas sexuales descontroladas y el hecho de que se haya bajado la guardia con los antibióticos vuelven a ofrecer un terreno fértil a este tipo de enfermedades.

Algunos investigadores del Departamento de Medicina Interna de la Fundación Jiménez Díaz (UAM) han probado que la sífilis está incrementándose –fundamentalmente entre homosexuales e inmigrantes- en un 223% entre 2003 y 2007 según el informe que han publicado en la revista ‘Clínical Infectious Diseases’.

El director del proyecto, Manuel L. Fernández Guerrero ha explicado, según informa Europa Press, que el estudio ha detectado que en el caso de los homosexuales que mantenían relaciones con otros hombres “la mayoría conocía su infección” por VIH y recibía tratamiento antiviral. “esto significa que estas personas practicaban sexo sin protección con el consiguiente riesgo de adquirir nuevas infecciones o transmitir el VIH a sus parejas”, concluye la investigación.

Prácticas sexuales descontroladas y pocos antibióticos

Es evidente que las prácticas sexuales descontroladas provocan un aumento del sida, la sífilis o el papiloma humano. El aumento de la promiscuidad facilita el desarrollo de estas enfermedades que ni con el uso del preservativo ni con otros medios anticonceptivos ven frenado su crecimiento. Cabe recordar que el preservativo no protege del virus del papiloma humano que puede atravesar la superficie del profiláctico debido a su pequeño tamaño. El uso incorrecto del mismo (la efectividad del preservativo a penas sobre pasa el 60% según han demostrado diferentes estudios) hace que no se pueda considerar tampoco un método anticonceptivo ni de protección fiable.

Otro aspecto que está facilitando el incremento del contagio de estas enfermedades es la bajada de guardia con el uso de los antibióticos. Los virus y bacterias circulan buscando un entorno en el que crecer para hacerse resistente. Por ello es importante inmunizar a una parte de la población que actúe de cortafuegos en la evolución del virus y que reduzca sus posibilidades de hacerse resistente.

Por lo tanto el problema, por ejemplo en el caso de Madrid, no es tanto el incremento que se pueda dar de la enfermedad contagiosa de la sífilis sino que al crecer encuentre un medio favorable para hacerse resistente y de esa forma seguir creciendo.

Esta idea ha sido avalada recientemente por el doctor Salvador Macip en una entrevista publicada por La Vanguardia. Macip afirma que “el sarampión que casi erradicamos” ahora “crece en Europa donde más gente rechaza las vacunas”. Además, recuerda que “virus y bacterias se convierten en peligrosos por su fácil expansión”, ya que “el planeta es pequeño”.

Macip dirige la investigación sobre los mecanismos de la muerte celular y su relación con el cáncer y el envejecimiento en la universidad de Leicester (Grran Bretaña) y es escritor además de divulgador científico. “La tuberculosis, por ejemplo. No preocupaba mucho porque la medicación es muy eficaz. Pero cuanta más infección, cuantas más bacterias circulando, más resistencias se crean. Es la estrategia natural de los microbios. Resistir”.

ForumLibertas





Comite Independiente AntiSida

sábado, 4 de abril de 2009

La sífilis se desboca


El auge de las infecciones sexuales hace temer la llegada de otra epidemia de sida

04.04.2009 -FERMÍN APEZTEGUIA

Si cabía alguna duda, ya no la hay. La sífilis y la gonococia han vuelto con fuerza y, lamentablemente, con intención de quedarse. Un informe elaborado por el Ministerio de Sanidad con los datos recogidos por la red de centros especializados en el diagnóstico y tratamiento de infecciones de transmisión sexual (ITS) de España revela una «creciente» y «preocupante» tendencia al alza de ambas enfermedades. Hace sólo 25 años se creyeron superadas. Hoy, en los albores del siglo XXI, se han convertido de nuevo en una amenaza sanitaria, que advierte, además, de un posible repunte de la epidemia de VIH/sida. En esto, como en otras cosas, la tendencia la marcan Estados Unidos y el norte de Europa; y allí ya ha ocurrido. El documento con el que trabaja el Gobierno no deja lugar a dudas: «Es esencial ofertar la prueba del sida a toda persona diagnosticada de cualquier ITS», advierte el escrito.

Ese informe, al que ha tenido acceso EL CORREO, se ha elaborado con la información recogida entre julio de 2005 y diciembre de 2007 en los quince centros que forman en España la red centinela de vigilancia epidemiológica de las infecciones de tipo sexual. Sífilis y gonocia son dos patologías de las llamadas de declaración obligatoria, lo que significa que los médicos que las diagnóstican están obligados a informar semanalmente del número de casos que detectan. Los datos recogidos no sólo permiten verificar el despegue de ambas enfermedades, sino que sirven para hacer una radiografía detallada del alcance del problema.

Perfil del afectado


El trabajo firmado por la Fundación para la Investigación y Prevención del Sida (FIPSE), el primero de sus características que se realiza en el conjunto del país, cifra en 1.918 el número de casos diagnosticados de una y otra enfermedad en los dos años y medio que se analizaron. A primera vista, esos casi dos mil pacientes pueden parecer pocos, pero no lo son. Debe tenerse en cuenta que durante décadas, los médicos no diagnosticaron una sola sífilis o gonococia en España; o que cuando lo hicieron fue en ocasiones muy puntuales. La situación ahora es distinta. Ahora se trata ya de un problema de salud pública.

Los pacientes no son adolescentes o jóvenes que vivieron ajenos al nacimiento y expansión del sida en el mundo. Tampoco personas sin cultura ni preparación. El perfil del afectado se corresponde con el de un hombre de casi 35 años con estudios secundarios o superiores (58%), un poco más joven entre los casos de gonococia (31,6) y las mujeres. Seis de cada diez, algo más en realidad, son españoles y los cuatro restantes, inmigrantes procedentes en su mayor parte de Latinoamérica, aunque también los hay, en menor medida, de Europa del Este y África subsahariana.

La sífilis es una enfermedad que se anuncia con una llaga en la zona de contacto llamada chancro y que tiene el problema de que desaparece, a pesar de seguir ahí latente durante semanas. Pasado ese tiempo, vuelve a manifestarse con erupciones. La infección se supera con una simple inyección de penicilina, aunque las sífilis tardías suelen desencadenar serias complicaciones. La mayoría de los diagnósticos se realiza, no obstante, en los primeros compases del mal. En la gonococia o gonorrea, lo normal suele ser, según este informe, que se detecte cuando la infección ha provocado ya la inflamación de la uretra.

Un 40% repiten


Algunos de los datos contenidos en este documento resultan llamativos. 27 de los 1.891 pacientes atendidos presentaron no una, sino ambas infecciones; y un 40% de todos ellos ya había sido atendido previamente por sufrir alguna de estas dos enfermedades. Con ser preocupante el resurgir de enfermedades que se creyeron vencidas, lo que más agobia a los responsables de salud pública es la estrecha relación que hay entre estas patologías y el sida. Una y otra provocan lesiones que favorecen la entrada del virus del sida en el organismo. El 21,5% de los pacientes estaba coinfectado por el VIH y hubo un 4,2% de personas que ignoraban su condición de seropositivo cuando acudieron a la consulta de ITS.

El mecanismo de transmisión de las infecciones varía, curiosamente, entre los españoles y los inmigrantes. Entre la población local, las prácticas homosexuales no protegidas son mayoría (63,1%), mientras que entre los extranjeros fue consecuencia de relaciones heterosexuales. En ambos casos falló la prevención.

www.elcorreodigital.com


Nota de transcripción: El 37% de los mal llamados protegidos también se infectó. Muy probablemente se hubieran librado de saber que no están seguros.

Comite Independiente AntiSida

domingo, 1 de marzo de 2009

Sífilis, la infección que volvió en el siglo XXI

.Según un estudio publicado en la revista 'The Lancet Infectious Diseases', la enfermedad ha resurgido con fuerza en Europa y Estados Unidos

Parecían aletargadas en el lado más sombrío de la sexualidad, pero no solo estaban latentes, sino que en los últimos años han recobrado un inusitado vigor. Las infecciones de transmisión sexual (ITS) han aumentado de manera 'progresiva y preocupante' en el último decenio, a pesar de que algunas de ellas parecían olvidadas.

Los agentes productores de las ITS pueden ser bacterias, virus, hongos y parásitos. La sífilis, la gonorrea y la clamidia han reaparecido con fuerza desde el año 2000 y otras, como el virus del papiloma humano, ha aumentado espectacularmente en los últimos 15 años.

La incidencia de la sífilis en España ha crecido en un 500% desde finales de la década de los noventa, según indica el Grupo Español para la Investigación de Enfermedades de Transmisión Sexual. Sus datos muestran que, mientras que en 1996 se registraron 682 nuevos casos, las cifras alcanzaron los 1.156 en 2004 y los 1.711 en 2006.

En Dinamarca, tal como muestra la investigación estadounidense, los diagnósticos aumentaron en un 50% entre 1999 y 2002; mientras que en Bélgica el incremento fue más de tres veces superior en ese periodo. Canadá, Estados Unidos, Australia y Nueva Zelanda también registraron un importante repunte.

"Ha aumentado mucho, como lo ha hecho la clamidia o el virus del papiloma humano", apunta Fernando Vázquez, portavoz de este grupo y jefe del servicio de Microbiología del Hospital Monte Naranco de Oviedo.

En el trabajo estadounidense, los autores señalan que este aumento se ha producido principalmente entre el colectivo de varones gays sexualmente activos, las personas marginadas socialmente y con escaso acceso a los servicios sanitarios.

La investigación también señala la importancia de la interacción entra la y la infección por VIH. Ambos trastornos pueden adquirirse a través de prácticas sexuales de riesgo, y su concomitancia puede agravar la situación del paciente. "En estos pacientes con sida hay que hacer un seguimiento más cercano. Eso sí, generalmente responden bien al tratamiento con penicilina, el que se usa con la mayoría de estos enfermos", explica Vázquez.

La sífilis, una enfermedad que en la actualidad no es mortal, se produce por una bacteria, la 'Treponema pallidum', que se adquiere por contacto sexual directo. Tras el contagio, el trastorno se manifiesta en un primer momento como una lesión indolora (chancro sifilítico) en genitales, boca o labios, aunque los primeros síntomas pueden tardar en aparecer.

"En esta primera fase, la enfermedad apenas se diagnostica porque la gente no suele acudir al médico", explica Bou.

Después, en un segundo estadio, la sífilis puede presentar múltiples síntomas: irritación en la piel –sobre todo en las palmas de las manos y en las plantas de los pies-, caída del cabello, manchas, dolor de cabeza, fiebre, inflamación de los ganglios...

Y, precisamente, esta gran variedad de sintomatología puede despistar a un profesional que no está acostumbrado a pensar en la sífilis a la hora de realizar un diagnóstico. "Ante la mínima sospecha hay que pedir estudios microbiológicos, pero muchas veces, como los síntomas son similares a los de otras afecciones esto no se hace", explica José Ignacio Martínez Salamanca, médico adjunto del Servicio de Urología del Hospital Universitario Puerta de Hierro. "Quizás habría que establecer nuevos protocolos en atención primaria para estar más alerta", remarca este experto

Los autores de la investigación publicada en 'The Lancet