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martes, 2 de marzo de 2010

El SIDA repunta en Uganda


M. Ángeles Burguera



Uganda, el país africano conocido durante años por su éxito en la prevención del SIDA, vive últimamente horas bajas, con un nuevo repunte en la tasa de infecciones. El cambio de tendencia hace temer una nueva oleada de extensión de la enfermedad en otros países africanos, en un momento en que las ayudas económicas –sobre todo de Estados Unidos– se han estancado y las medicinas no llegan en la misma proporción a los centros de atención.
Pero, ¿cuál es la causa de este repunte? Médicos, organizaciones no gubernamentales e investigadores coinciden en afirmar que la extensión de los tratamientos médicos entre la población afectada desde 2005 ha llevado a los ugandeses a confiarse y relajar algunas medidas que en otro tiempo fueron la clave de su triunfo. Así lo explica David Kihumuro Apuuli, director de Uganda AIDS Commission: “hemos dejado de mirar hacia la prevención para centrarnos en el tratamiento y el cuidado”. El resultado es que las nuevas infecciones han comenzado a crecer -unas 135.000 al año- y la tasa de prevalencia, es decir, la proporción de personas que sufren una enfermedad en relación con el total de personas estudiadas, se sitúa en el 7%, según datos recientes recogidos por The Wall Street Journal.
La mayor disponibilidad de antirretrovirales en los últimos cinco años, como consecuencia de la ayuda internacional, ha supuesto un avance. Pero ahora se observa que también ha actuado como un potente inhibidor, un freno a las medidas de precaución; ha desaparecido el temor al contagio y se han olvidado temporalmente las consecuencias negativas de la enfermedad. “La gente piensa que tomar antirretrovirales equivale a curarse del VIH”, afirma Joseph Lubega, un activista de las campañas contra el SIDA.
Cuando falla la fidelidad
Este espejismo, un efecto que los científicos conocen como “compensación de riesgos”, incide directamente en la conducta sexual, y el número de parejas sexuales de los ugandeses se ha vuelto a ampliar. Así, se ha debilitado uno de los tres puntos de apoyo de la famosa campaña de prevención desarrollada durante años por el Gobierno de Uganda, que proponía la abstinencia sexual hasta el matrimonio (A), la fidelidad posterior (B) y el recurso a los preservativos en último extremo (C), con una sencilla fórmula, ABC, resumen de las siglas de esas mismas medidas en inglés.
Precisamente, Edward Green, director del Proyecto de Investigación sobre la prevención del SIDA y autor del libro Rethinking AIDS Prevention (2003), lleva explicando desde hace ya unos años que por este tipo de conducta sexual las estrategias para combatir el SIDA no pueden aplicarse automáticamente a los países de África subsahariana, porque no tienen la misma eficacia. Mientras en América y Europa el inicio de una relación sexual suele significar la ruptura con la anterior, en amplias zonas de África resulta frecuente mantener relaciones de larga duración con dos o más parejas regularmente. El único modo de salir de esta red de contagio de manera eficaz y, por tanto, de frenar el virus, es la decisión de vivir una relación fiel, algo que se comprobó en Uganda durante el plan ABC.
En aquellos años la fidelidad a una sola pareja subió del 59 al 79% entre los hombres y del 77 al 91% entre las mujeres, con lo que la tasa de infección se redujo hasta el 4% (ver Aceprensa 2-4-2009), pero ahora está volviendo a crecer.
Compensación del riesgo
La extensión del denominado cóctel de antirretrovirales también ha transmitido el fenómeno de “compensación del riesgo” al uso de preservativos, según explica al Wall Street Journal Lubega, que acumula en la oficina de su organización decenas de miles de preservativos, que los ugandeses no le piden. “Ya no se usan como antes”, asegura, porque se minimiza el peligro. El efecto inhibidor no solo se experimenta a nivel personal sino que también ha llegado a las actuaciones de las ONGs, que repiten la misma batalla ideológica que enfrenta a los congresistas americanos a la hora de decidir qué parte de sus presupuestos dirigen a difundir la abstinencia y la fidelidad, y qué parte al uso del condón.
El debate acerca de la eficacia del preservativo en África –al que Benedicto XVI contribuyó con sus aclaraciones- se apoya en datos comprobados. La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera que pueden ser muy efectivos para prevenir la transmisión del VIH “si se usan de modo correcto y sistemático”, pero en África no más del 5% de la población lo hace así, según afirma Norman Hearst, profesor de Epidemiología de la Universidad de California.
La subida en el número de enfermos de SIDA que afecta a Uganda y que probablemente se extenderá a otros países africanos, llega en un momento complicado, en el que las clínicas del país empiezan a notar la escasez de ayudas americanas, como consecuencia de las restricciones presupuestarias. Tras siete años de funcionamiento de un ambicioso programa de distribución de fármacos, el crecimiento de los fondos americanos destinados a este fin –con los que se financia casi la mitad de la ayuda mundial contra el SIDA– se ha ralentizado de manera alarmante, mientras sigue creciendo el número de afectados que requieren medicinas.


Comite Independiente AntiSida

jueves, 19 de marzo de 2009

Los valores tradicionales de la familia son el arma más eficaz contra el Sida

Maria Ozores

Uganda es el mejor ejemplo, al pasar en 17 años del 14% de portadores de Sida al 5%; España a pesar de las campañas mantiene el porcentaje de afectados

Los valores tradicionales de la familia constituyen el arma más eficaz para controlar el incremento de infectados por el virus del Sida. La enfermedad ha descendido en aquellos países que han desarrollado políticas de apoyo a los valores tradicionales de la familia o que tradicionalmente se han caracterizado por un concepto de familia más estable y ajustado al orden tradicional. Sin embargo el porcentaje ha subido en aquellos que han basado el control del Sida en el uso del preservativo.

Esto viene a avalar las palabras que Bendicto VXI manifestó ayer en Camerún al defender el matrimonio “indisoluble y estable” y afirmar que el preservativo “agrava” el problema del Sida en África. El Papa propuso una “humanización de la sexualidad”, así como “una renovación espiritual, que comporta una nueva forma de conducta”.

Es lo que se desprende de los datos que la Organización Mundial de la Salud publicó en 2008 y que analizan la variación por países de enfermos de Sida en todo el mundo entre 2001 y 2007. La muestra recoge el número de personas infectadas por el Sida en términos absolutos y el porcentaje total de la población.

África, donde el Sida golpea
En África donde el Sida golpea duramente prácticamente a todos los países, Camerún ha pasado de tener 530.000 portadores del Sida a 540.000 por lo que en términos absolutos incrementa en 10.000 el número de enfermos, pero sin embargo en porcentaje baja de un 6% de afectados en 2001 a un 5,1% en 2007, por lo que mejora el porcentaje relativo a toda la población del país –que evidentemente se ha incrementado-.

La mayoría de países del África negra mantienen sus desoladoras cifras. Etiopía desciende ligeramente y pasa de tener 920.000 infectados en 2001 a 980.000 en 2007, y en porcentaje de un 2,4% a un 2,1%; Etiopía consta de un contingente católico importante. Congo que desciende de 84.000 infectados en 2001 a 79.000 en 2007, y en porcentaje de un 4,4% a un 3,5%. Angola que incrementa el número de afectados de 120.000 a en 2001 a 190.000 en 2007 –hay una subida de 70.000 enfermos-, pero que en porcentaje significa un incremento del 1,6% al 2,1%, aunque hace el 1990 el país prácticamente tenía un porcentaje cero de infectados. Zambia desciende ligeramente y aunque pasa de tener 940.000 infectados en 2001 a 1.100.000 en 2007 en términos absolutos, en porcentaje pasa de un 15,4% a un 15,2% siendo uno de los países que más sufren la incidencia del virus ya que de cada 100 personas, 15 son portadores. Zambia constituye la manifestación más clara del fracaso de que las campañas a favor del uso del preservativo no demuestran ninguna disminuación en las tasas de infección del virus.

Uganda representa el descenso más espectacular ya que pasa de tener 1.100.000 infectados en 2001 a 940.000 en 2007, pero si constatamos el porcentaje de los últimos 17 años pasa de un casi un 14% a un 5,4%. Uganda consta de un contingente numeroso de cristianos en su población y no ha basado su estrategia en la lucha contra el Sida en el uso del preservativo sino en el rescate de la familia tradicional africana –de la misma forma que se desprende esa dinámica en las sociedades cristianas y musulmanas-.

Los países del África subsahariana han roto con su modelo tradicional de familia y se ha extendido desorbitadamente la práctica de la prostitución. La pauta cultural y religiosa de un país es determinante para el avance y el retroceso del Sida. En los países musulmanes el nivel de incidencia del Sida en la población es mínimo, a pesar de que se practica la poligamia y la práctica del preservativo es ignorada.
Los países musulmanes: menos Sida y más familia
En los países de tradición musulmana las cifras se reducen en comparación con las africanas a niveles muy inferiores, de la inmensa mayoría de estos países, sólo el 0,5% de su población está infectada por el virus del Sida. Son países que se caracterizan por tener estructuras familiares consistentes y estables.

Líbano pasa de 2.200 afectados en 2001 a 3.000 en 2007, el porcentaje se mantiene en un 0,1%. Pakistán pasa de tener 51.000 afectados en 2001 a 96.000 en 2007, y en porcentaje de menos de 0,1% a un 0,1%. Malasia pasa de tener 44.000 afectados en 2001 a 80.000 en 2007, y en porcentaje de un 0,3% a un 0,5%.

Al mismo tiempo Singapur de tener 2.900 afectados en 2001 pasa a 4.200 en 2007, y en porcentaje de un 0,1% a un 0,2%. Indonesia pasa de tener 93.000 afectados en 2001 a 270.000 en 2007, y en porcentaje de un 0,1% a un 0,2%. Marruecos y Algeria mantienen sus porcentajes en 0,1% desde 2001, el primero incrementa en 8.000 la cifra de afectados por el virus y Algeria en 9.000. Túnez pasa de tener 2.200 afectados en 2001 a 3.700 en 2007, y en porcentaje de menos del 0,1% a un 0,1% ponderado.

Se constata como las cifras de los países musulmanes sin tener campañas contra el Sida ni promoción del preservativo revelan una menor incidencia de la enfermedad en la población debido a la base familiar como arma más eficaz. Al fin y al cabo el Sida es una enfermedad ligada al comportamiento de la sociedad.

Las campañas no solucionan el problema en Occidente

Si comparamos las tasas del mundo islámico con las occidentales observamos un ligero incremento generalizado, Estados Unidos pasa de tener 1.000.000 infectados por el virus del Sida en 2001 a 1.200.000 en 2007 en términos absolutos, y en porcentaje se mantiene en un 0,6%.

En Europa El Reino Unido pasa de tener 47.000 afectados en 2001 a 77.000 en 2007 en términos absolutos aunque en porcentaje se mantiene en un 0,2%. Italia pasa de tener 140.000 afectados en 2001 a 150.000 en 2007, y en porcentaje se mantiene en 0,4%. Alemania pasa de tener 44.000 afectados en 2001 a 53.000 en 2007, y en porcentaje mantiene un 0,1%, siendo uno de los países en los que menor incidencia sufre la población del virus. Francia pasa de tener 120.000 afectados en 2001 a 140.000 en 2007, y en porcentaje sostenido de 0,4%. España pasa de tener 120.000 afectados en 2001 a 140.000 en 2007, y en porcentaje se mantiene en el 0,5%, constituye uno de los países europeos con una tasa de incidencia mayor que en el resto de países de la Comunidad; vemos como en porcentaje se mantiene pero crece en número absoluto en 20.000 afectados en seis años. España a pesar de las campañas a favor del uso del preservativo mantiene el porcentaje de afectados.

Todavía en Europa, Portugal pasa de tener 29.000 afectados en 2001 a 34.000 en 2007, y en porcentaje mantiene el 0,5%. Irlanda pasa de tener 4.600 afectados en 2001 a 5.500 en 2007, y en porcentaje mantiene el 0,2%. Malta pasa de tener 4.600 afectados en 2001 a 5.500 en 2007, y en porcentaje mantiene el 0,2%. Por último Polonia, país de gran tradición católica, pasa de tener 15.000 afectados en 2001 a 20.000 en 2007, aunque en porcentaje se mantiene en 0,1%.

Los países occidentales basan su sistema contra el Sida en un modelo tecnológico que se apoya en el uso del preservativo y en el tratamiento de la enfermedad.

Leído en Forum Libertas

sinsida.biz