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martes, 22 de julio de 2014

Un sistema de edición genómica erradica con éxito el VIH en células


Los científicos han probado el sistema de edición genómica en diferentes tipos celulares, que sirven de reservorio del virus del sida

El sistema de edición genética Crispr/Cas podría ser útil para eliminar el virus del sida VIH-1 del ADN de las personas que infecta. Un estudio que se publica hoy en PNAS, dirigido por Kamel Khalili, de la Universidad de Temple, en Filadelfia, ha empleado este sistema, originalmente un mecanismo de defensa bacteriano, para desarrollar un fragmento de ARN (gRNA, en inglés), que se dirige hacia una región genética del virus, conocida como LTR y que está presente en los extremos del genoma del VIH-1. Al actuar sobre esas zonas genómicas virales, el gRNA impide que el virus se integre en el ADN del hospedador.

Los científicos han probado la eficacia del sistema de edición genética como barrera preventiva de la infección por el VIH en varios tipos de células que suelen actuar como reservorios. El trabajo se ha desarrollado en microglía y macrófagos, así como en linfocitos T.

"Los linfocitos T y los monocitos son los principales tipos celulares infectados por el VIH-1, así que son los principales objetivos de esta tecnología", apunta Khalili, que también reconoce que el trabajo constituye una prueba de concepto, "la primera", de que es posible eliminar con éxito el virus del sida latente. Khalili es el director del Centro de Neurovirología y del Centro Integral NeuroAIDS de la Universidad de Temple.

El sistema aquí propuesto podría alcanzar la clínica si supera una serie de requisitos, como el conseguir diseñar un método que alcance cada célula infectada. Además, puesto que el VIH-1 es proclive a las mutaciones, se necesitaría un tratamiento individualizado para las secuencias únicas de cada paciente. "Estamos trabajando para diseñar estudios preclínicos. Queremos erradicar cada una de las copias del VIH-1 del paciente. Confío en que curaremos el sida, y creo que con esta tecnología podemos conseguirlo", afirma convencido.

Este trabajo coincide con la publicación, en The Lancet, de un informe, que se hace público también durante la Conferencia Internacional de Sida de Melbourne, que concluye que las nuevas infecciones por VIH han descendido en al menos un tercio desde que la epidemia registró su pico; también han bajado un 3,7 por ciento las muertes por tuberculosis entre 2000 y 2013, y los fallecimientos por malaria en África subsahariana descendieron un 31,5 por ciento la pasada década.

Leído en Diario Médico

Comité Independiente AntiSida

sábado, 14 de febrero de 2009

El caso de erradicación del VIH con un injerto de médula ósea demuestra la importancia terapéutica del CCR5


The New England Journal of Medicine publica hoy un artículo sobre el seguimiento a largo plazo de un enfermo con virus de inmunodeficiencia humana (VIH) que recibió un trasplante de células madre con una mutación concreta del gen CCR5.

Los médicos que han logrado erradicar el virus del sida con un trasplante de médula ósea, al menos en un paciente y durante dos años, publicaron ayer su experiencia en la revista The New England Journal of Medicine. El enfermo, un varón blanco de 40 años diagnosticado con la infección por el VIH-1 desde hacía diez años, había desarrollado una leucemia mieloide aguda. El paciente llevaba cuatro años con tratamiento antirretroviral y en el momento en que se le detectó la leucemia presentaba un nivel de CD4+ de 415, sin ARN del VIH detectable.

El hematólogo que llevó el caso, Gero Hütter, del Hospital Universitario Charité, de Berlín, recurrió primero a la quimioterapia para la leucemia, pero al cabo de tres ciclos de tratamiento se hizo patente la necesidad de un trasplante de médula ósea.

Hütter decidió entonces escoger células madre hematopoyéticas de un donante con la mutación delta32 en el gen CCR5, conocida por conferir resistencia a la infección por el VIH y favorecer una progresión más lenta hacia el sida. Entre el 1 y el 3 por ciento de la población caucásica es portadora de esa mutación delta32 en el gen CCR5.

El donante escogido, además de ser histocompatible, era homocigoto para el alelo delta32-CCR5. El paciente continuó con la terapia antirretroviral hasta el día previo al trasplante de médula, momento en que se suspendió la terapia con la idea de retomarla tras el injerto; sin embargo, no fue necesario: el sujeto se mantenía sin rastro del virus del sida 20 meses después del trasplante y sin haber recurrido el tratamiento antirretroviral.

Vía CCR5
Los médicos destacan que el caso constituye una prueba de la importancia de la vía del gen CCR5 en la infección del VIH. Para entrar en las células, el VIH-1 depende tanto de la presencia de CD4 como de un correceptor, en especial del CCR5. Al bloquear ese receptor, bien a través de su inhibición o alterando un gen, se confiere una protección frente al virus.

Según exponen los médicos en la discusión del caso, "ya ha habido varios intentos por controlar la infección del VIH-1 a través del trasplante de células hematopoyéticas sin tener en cuenta si el donante presentaba la mutación delta32-CCR5, pero ninguno ha tenido éxito. En nuestro paciente, el trasplante condujo a un quimerismo completo y el genotipo de los monocitos de sangre periférica del paciente pasó de heterocigoto a homocitogo en relación con el alelo delta32-CCR5". Los científicos concluyen diciendo que veinte meses después el virus del VIH-1 no se detectó en sangre periférica, médula ósea, ni mucosa rectal. "Dado que la carga viral continúa indetectable, el paciente no necesita terapia antirretroviral. Nuestro hallazgo subraya la importancia del receptor CCR5 en la infección por el VIH-1 y en la progresión a la enfermedad, y sustenta la necesidad de realizar más investigaciones que tengan esta vía como objetivo terapéutico".

En este punto coincide Jay A. Levy, de la Universidad de California en San Francisco. En el editorial titulado No una cura del VIH, sino un estímulo hacia nuevas direcciones, Levy considera que calificar al paciente de curado es una conclusión prematura, pero, en cambio, su caso alienta a investigar en terapias génicas y en tratamientos que actúen sobre el CCR5, como el reciente maraviroc.

(N Engl J Med 2009; 360: 692-698/724-25).


Comite Independiente AntiSida