miércoles, 18 de agosto de 2004

Campañas que matan el lado oscuro del «sexo seguro»

En 2002 el SIDA mató a más de 3 millones de personas y se estima que otros 5 contrajeron VIH, lo que eleva a 42 millones el número de personas que viven con el virus en todo el mundo. Ante una muchedumbre que agoniza, no debemos perder de vista a quienes confiaron en el eslogan que hoy les arrebata la vida: «sexo seguro». Con esas dos palabras y una apuesta ciega a los «preservativos» como punta de lanza de la campaña mundial que pretende combatir el SIDA simulando una atmósfera de seguridad, no hay señales de esperanza para el futuro. Así lo demuestra El SIDA sin engaños [1] , una publicación del Comité Independiente Antisida de España, del que presentamos el siguiente extracto.
Ilustración: Alejandro Magallanes

«Nadie describiría como segura a una compañía aérea que tuviera una tasa de accidentes de 17%. ¿Por qué no se dice lo mismo cuando se trata de sexo? Sólo es verdad que los condones son temporalmente menos letales, en el mejor de los casos...» [2] , se lee en una de las revistas médicas más prestigiosas.

Según la o­nU, en 2002, 34 millones de personas vivían afectadas por el virus de inmunodeficiencia humana (vih). En el próximo decenio habrá muerto la mayor parte de ese total. En 1999, esta enfermedad mató a 2.8 millones de personas, de las cuales un millón 200 mil eran mujeres y 500 mil, niños.

Voces críticas y estudios científicos avalados con la experiencia de los 20 últimos años, desvelan y desmitifican el dogma del sexo seguro, así como lo contraproducentes que pueden resultar algunas campañas contra el sida. Hablan de realidades preocupantes y poco divulgadas, como son desconocer el número real de infectados por el vih y el alarmante desarrollo de otras enfermedades relacionadas con el sida: las enfermedades de transmisión sexual (ets) y la tuberculosis.

Con el impacto de las terapias combinadas y la capacidad para prolongar el equilibrio inmunológico de los pacientes, se retrasa el diagnóstico oficial de sida en personas infectadas. Esto parece indicar que la epidemia disminuye en algunos países, pero en realidad los contagios están creciendo.

Aunque nunca debe darse mayor importancia al dinero que al sufrimiento de las personas, vale la pena considerar lo que cuesta una epidemia que se nutre básicamente de actos moralmente negativos y que podrían evitarse; sobre todo pensando que si se hubiera actuado eficazmente en la prevención, muchas personas estarían sanas y se podrían haber destinado los recursos a otras necesidades de gran urgencia.

LAS SIETE «I» DEL CONDÓN

Casi en todo el mundo las políticas gubernamentales realizan amplios esfuerzos para difundir el uso del condón, confiando en que frenará el sida. Hoy, muchas personas sospechan que los procedimientos que las campañas machaconamente anuncian no ofrecen seguridad total y que lo del «sexo seguro» es un mito. Para ser sistemáticos, vamos a calificar el instrumento sin tapujos.

Inseguro. El virus del sida es de 450 a 500 veces más pequeño que un espermatozoide, por lo que puede filtrarse a través de las paredes del condón o goma. La Organización Mundial de la Salud (OMS) afirma que el preservativo falla entre 10 y 20% de los casos, dependiendo de su calidad (ver cuadro 1). Esto sin contar que el virus puede y suele tardar años en manifestarse.

Los preservativos fallan en prevenir la fecundación por lo menos 17.7% del tiempo durante un año de uso [3] , que puede ser de 36.3% en el caso de las jóvenes solteras de grupos minoritarios [4] . Un análisis de las relaciones sexuales entre adolescentes revela también que los condones empleados como contraconceptivos pueden fallar hasta 50% [5] . Si esto es así, ¿cuánto fallarán en la prevención del contagio de vih?

Téngase en cuenta que:

a) Los fallos para evitar el embarazo se producen a pesar de que la mujer ovula una sola vez durante su ciclo y que, por tanto, el tiempo de fertilidad es muy limitado; mientras que la persona puede contagiarse de sida en cualquier momento de su vida.

b) Los espermatozoides pueden dañarse por las temperaturas en que se almacenan o transportan los preservativos.

c) El vih es 3 veces más pequeño que el virus que transmite el herpes, 6 veces más pequeño que la espiroqueta que causa la sífilis, 450 veces más pequeño que el espermatozoide y, por tanto, 50 veces más pequeño que los poros del condón de látex de mejor calidad.

d) Los condones vienen con fallas, se rompen durante el uso, etcétera. [6]

Incómodo. Cualquier persona habituada a su empleo, si habla a las claras, siempre dice que usar condón es una incomodidad. Reduce el placer y su empleo se hace antipático. De incómodo, impropio y distorsionante habría que juzgar el besar a una mujer o a un hombre con un plástico protector de por medio. Luego viene el miedo a que se rasgue, a que se deslice. ¿Quién estará tranquilo en momentos que deberían ser de placer?, ¿quién cumplirá instrucciones en esos momentos? Más aún, para quienes hacen del placer su sentido de vida, son incomodidades y exigencias imposibles de asumir.

Inútil. Si tanto se ha hablado del condón, si tantas campañas se han hecho, ¿cuál es el problema?, ¿por qué sigue transmitiéndose el sida?, ¿por qué preocuparse? Pues porque se comprueba que ésa no es la solución.

Se sospechan intereses económicos y políticos tras las campañas sanitarias contra el sida, manipulando la realidad y engañando a los enfermos: la verdad no está en los condones ni en las jeringas desinfectadas. Al ciudadano se le oculta que a los enfermos de sida les espera la muerte, y muchos de ellos la encontrarán en la miseria, abandonados, cubiertos de heridas, tal vez enloquecidos.

Lo mismo revelaba la revista Jano: «Hay que situarse en el ambiente en el que suelen vivir frecuentemente esas personas. Para un drogadicto que esté viendo morir a su alrededor a sus amigos y conocidos por sobredosis, hepatitis-B u otras infecciones, enfermar de sida es un riesgo más que no le lleva a cambiar de conducta. En el ambiente de miseria física, mental y moral en que se mueven tiene poca trascendencia que exista una posibilidad más de defunción». [7]

Ingrato. La condonmanía de la que muchos son presa sólo se explica, en parte, si escindimos la relación sexual del amor, pues entonces todo se reduce a consumismo y visión hedonista de la vida: se ofrece sexo, consuma sexo, éstas son las normas de uso, la fecha de caducidad, etcétera. Quien entiende así al hombre, sabe muy poco de antropología y quiere contagiarnos sus planteamientos.

Inmoral. Advirtamos también que existe una ética de la naturaleza —una ética ecológica—; con base en ella calificamos los actos de buenos o malos. Las acciones que facilitan la propagación de una enfermedad son éticamente reprobables. Los actos que deshumanizan el sentido de la sexualidad, también son reprobables.

Indigno. ¿De qué previene el condón?, ¿previene a los jóvenes de que se conviertan en sexoadictos?, ¿previene del vicio sexual?, ¿previene del adulterio, de la capacidad de amar que tiene el hombre? Si hay personas que no entienden lo indigno del condón, tal vez se deba a que no han recibido educación sexual alguna.

Inverso o contraproducente. Al proporcionar condones, estas campañas estimulan una laxitud en cuanto a las conductas sexuales, que acabará por configurar y modelar una determinada proclividad para las relaciones riesgosas.

La persona que adquiera el nuevo hábito cambiará también su sistema perceptivo y, por consiguiente, cualquier estímulo erótico será más capaz de provocarle una respuesta sexual, haciéndose más dependiente, menos libre respecto a los estímulos del ambiente. Por otra parte, su organismo también se habituará a ese tipo de respuestas, frustrándose con mayor frecuencia e intensidad cuando no pueda satisfacer el deseo.

Habrá personas que repartan condones por insensatez, pero otros lo hacen por auténtica maldad, sabiendo que después del enganche ya serán clientes fijos. ¿Qué ocurre si no con el tema del alcohol o los vendedores de droga? Es conocido que primero surten al futuro cliente de material gratuito o barato, porque saben que después vienen solos a comprarlo.

En el reparto de condones hay muchos intereses publicitarios, económicos, etcétera, camuflados de bondad sanitaria.

JÓVENES, HEMOFÍLICOS, HOMOSEXUALES

Da la impresión de que el condón se ha convertido en el amuleto de los ritos de iniciación sexual. Se espera que, por el hecho de haber explicado a los jóvenes cómo utilizarlo y por facilitar que lo lleven en el bolsillo, va a protegerlos y a cambiar su conducta en un aspecto en el que juega tanto la pasión.

Sin embargo, un serio obstáculo para que los jóvenes usen condón es que sus relaciones derivan de un impulso repentino. La todopoderosa Planned Parenthood Federation, asociación estadounidense cuyo fin es difundir métodos anticonceptivos por todo el mundo, reconoció que 83% de los jóvenes entre 14 y 15 años que habían tenido una relación sexual declaró que fue inesperada. [8]

Por otra parte, el aumento de las ets entre adolescentes confirma que el sexo ocasional siempre entraña inseguridad. Cuanto más se generalice esa ocasionalidad, más peligro de enfermedades.

Ya se ve que no basta la «información» y menos aún cuando oculta la existencia de otras muchas ets distintas del sida. Esta «educación sexual zoológica» no parece habilitar a los jóvenes para una sexualidad responsable. ¿No será precisa también la «formación» de su afectividad sexual?

Es evidente que usar condones requiere habilidad, madurez, autodisciplina, planificación, motivación. Los adolescentes ¾ inmaduros, impulsivos y arriesgados¾ , que buscan la satisfacción inmediata, no parecen buenos candidatos para adquirir y practicar esas cualidades.

Resulta, pues, paradójico que en una época en que se busca a toda costa el «sexo seguro», el comportamiento sexual de los adolescentes tenga más riesgos que nunca. La educación de la afectividad, el amor, la responsabilidad y el compromiso es nula. Ahora todo se pretende hacer a golpe de campaña. Lamentan hipócritamente que disminuya la edad en que los jóvenes inician su vida sexual y, para eso, les ponen en la mano condones: como querer apagar un incendio con gasolina.

Los hemofílicos y sus esposas constituyen un grupo especial: la mayoría se infectó por el uso de hemoderivados contaminados antes del desarrollo de pruebas de detección del vih. Gran parte de estas parejas, usualmente de relaciones estables y monógamas, fueron adiestradas en técnicas para un «sexo más seguro». A pesar del riesgo obvio, el incumplimiento alcanzó una frecuencia de 45-55%. [9]

Los estudios confirman resultados similares entre homosexuales. Según datos oficiales, 41% de ellos, entre 15 y 22 años, no utiliza condones y tienen diversas parejas sexuales. Tom Coates, director del Instituto de Investigación del sida en la Universidad de California afirmó que «ha surgido una falsa sensación de seguridad que ha llevado a una disminución de las medidas de prevención y a un aumento de la promiscuidad».

En los países occidentales, las estadísticas muestran que las conductas con mayor riesgo de contagio para un hombre son el consumo de drogas por vía intravenosa y la homosexualidad. Ahora bien, en la práctica del sexo anal entre homosexuales la tasa de fallos del condón y el riesgo de contagio es mucho más clara [10] . Durante esta relación el roce es mayor por razones anatómicas, por lo que los condones deberían ser más gruesos para ser algo más seguros. Pero entre más grueso, menor es su aceptación. [11]

CAMPAÑAS QUE MATAN

La mayor parte de las campañas mundiales contra el sida promueven el condón. Ni siquiera la OMS toma en cuenta que, en un mundo pluricultural, no se pueden aplicar las mismas medidas en todos los países.

¿Se está atajando la raíz del problema? ¿Se resuelve el desorden con que muchas personas tratan su cuerpo?

Poco acierto han tenido las campañas gubernamentales año tras año. Por ejemplo, la que señalaba «Todos somos iguales ante el sida», cuando el vih seguía comportándose de un modo discriminatorio, atacando principalmente a drogodependientes. Es verdad que la prevención del sida afecta a todos; pero también lo es que si se evitan ciertas conductas, el riesgo no existe, la seguridad es total. La administración pública está cargando, pues, con una enorme responsabilidad moral. ¿Se atreverá a dar cuenta de los resultados de su campaña dentro 15 o 25 años?

Por otra parte, no acaba de entenderse cómo aquel que es incapaz de ser fiel a una persona va a jurar fidelidad al condón. Nunca se detendrá el avance del sida mediante un método que fomenta la inestabilidad y el juego en las relaciones sexuales.

Con frecuencia, los jóvenes que siguen ciegamente estas campañas padecen los amargores de una novatada hecha por los adultos bienpensantes; y en muchos casos, uniformados de látex, se les conduce a un callejón sin salida: problemas psíquicos derivados de experiencias prematuras, inmadurez afectiva, infidelidades, abusos «protegidos».

Eso sin contar a quienes, a pesar del condón, han contraído el sida. ¿A quien deben pedir indemnizaciones estas personas? Las compañías de tabaco están indemnizando a fumadores y con menos razón, pues el fumador ya está advertido de que su vicio le puede producir enfermedades. Estas campañas quieren hacer creer que con condones no hay problemas de ningún tipo.

Si ante cualquier otra enfermedad las campañas de prevención dieran resultados tan limitados, ya nos habríamos planteado la necesidad de nuevas estrategias. Pero en el caso del sida las campañas no se atreven a romper algunos tabúes que impiden ir al fondo de la cuestión. El contagio está ligado a la conducta, y sólo un cambio de ella puede prevenir el mal. Sin embargo, hasta ahora, las campañas no se han centrado en cambiar las conductas de riesgo, sino en seguir haciendo lo mismo con cierta protección.

Luc Montagnier, descubridor del vih, se ha comprometido realmente al decir cómo deberían ser las campañas contra el sida: «Son necesarias campañas contra prácticas sexuales contrarias a la naturaleza biológica del hombre. Y, sobre todo, hay que educar a la juventud contra el riesgo de la promiscuidad y el vagabundeo sexual». [12]

EPIDEMIA DE LAS ETS

Además del sida, existen hasta 50 enfermedades de transmisión sexual; 25 son las más frecuentes. La OMS alertó hace tiempo del considerable aumento de las ets, pues en 1991 se registraban en el mundo 250 millones de infecciones transmitidas por vía sexual, lo que llevó a su director general a declarar el problema como «una epidemia mundial».

Y es que 30% de las ets son incurables, una vez que se adquieren no desaparecen completamente y muchas de ellas traen otros problemas asociados, como esterilidad, infecundidad, abortos, nacimientos de niños mal formados o muertos, cáncer, etcétera. Algunas de estas infecciones pueden aumentar en más de 300% el riesgo de contagio del vih por transmisión sexual, pues disminuyen las barreras inmunológicas.

El Centro de Control de Enfermedades de Atlanta, el que más información posee en la lucha contra el sida, reconoce que «el uso apropiado del condón en cada acto sexual puede reducir, pero no eliminar, el riesgo de enfermedades de transmisión sexual» y añade: «la abstinencia y la relación sexual con una pareja mutuamente fiel y no infectada son las únicas estrategias preventivas totalmente eficaces». En esos mismos términos, la OMS afirma que «sólo la abstinencia o la fidelidad recíproca perdurable entre los compañeros sexuales no infectados, elimina completamente el riesgo de infección por el VIH». [13]

Para finalizar, no nos resistimos a aportar una cita leída en un periódico y que resume en una sola letra, la P, el origen de la explosión de las enfermedades de transmisión sexual: «El recto uso de la sexualidad llevará a combatir lo que algunos llaman "las cuatro P", que son causa de enfermedades de transmisión sexual: la promiscuidad, la precocidad de las relaciones sexuales de adolescentes, la permisividad en las costumbres y la píldora que lleva a tener este tipo de relaciones porque no hay miedo al embarazo. Lo correcto es volver a la pareja tradicional estable». [14]




[1] VV.AA. Comité Independiente Antisida. Valladolid, España, 2000.

[2] J.J. GOEDERT. «What is safe sex?» en The New England Journal of Medicine n. 136. 1987. pp. 1339-1342.

[3] Cfr. Family Planning Perspectives n. 21. Mayo-junio, 1989. p. 103.

[4] Ibid. p. 105.

[5] E.E. JONES y J.D. FOREST. «Contraceptive Failure Rates Based on the 1988 NSFG». en Family Planning Perspectives n. 24. 1992. pp. 12-19.

[6] Cfr. Nature. n. 335. 1 de septiembre de 1988; American Journal of Nursing. Octubre de 1987 y Social Science and Medicine vol. 36, n. 113. Junio de 1993.

[7] Jano n. 33. 1987. p. 1980.

[8] HARRIS AND ASSOCIATES SURVEY. «American Teens Speak: Sex, Myths, TV and Birth Control», conducted for Planned Parenthood. 1986. Se pueden citar aquí otros estudios similares que coinciden en que el olvido o el mal uso es lo corriente, y más si la promiscuidad, la droga o el alcohol están de por medio. Véase, entre otros: C. WEISMAN, S. PLICHTA, C.A. NATHANSON, et al. «Consistency of Preservatives Use for Disease Prevention Among Adolescent Users of Oral Contraceptives» en Family Planning Perspectives n. 23. 1991. pp. 71-74; H.J. WALTER, R.D. VAUGHAN, A.T. COHALL. «Psychosocial Influence on Acquired Immunodeficiency Syndrome-Risk Behaviors Among High School Students» en Pediatrics n. 88. 1991. pp. 846-852; R.J. DICLEMENTE, M. DUBIN, D. SIEGEL, et al: «Determinants of Preservatives Use Among Junior High School Students in a Minority, Inner City School District» en Pediatrics n. 89. 1992. pp. 197-202; D. P. ORR, C.D. LANGEFELD, B.P. KATZ, et al. «Factors Associated with Preservatives Use Among Sexually Active Female Adolescents» en J. Pediatrics n. 120. 1992. pp. 311-317; CDC. «Sexual Behavior Among High School Students-United States», 1990. MMWR. n. 40. 1992. pp. 885-887; D. P. ORR, M. BEILER, G. INGERSOLL. «Premature Sexual Activity as an Indicator of Psychological Risk» en Pediatrics n. 87. 1991. pp. 141-147.

[9] Y. LAYARAN, J. PEINAD, F. VARASTE. «VIH Infectan i Sexual Partners od VIH Seropositive Patients with Hemofhilia» en The New England Journal of Medicine n. 320. 1989. pp. 183; J.M. LUSHER, E. A. OPERSKALSKI, L. M. ALERDOT, et al. «Risk of Human Immunodeficiency virus Type I Infection Among Sexual/non Sexual Household Contacts persons With Congenital Clotting Disorders» en Pediatrics n. 88. 1991. pp. 242-249.

[10] Datos extremos que avalan esta conclusión fueron obtenidos en 1993 en Nueva York donde de 4,352 casos de SIDA en hombres, 2,687 mantenían relaciones sexuales con hombres pertenecientes a grupos de riesgo, 261 habían usado drogas intravenosas y tenían relaciones sexuales con hombres y 2 habían mantenido relaciones sexuales con mujeres de grupos de riesgo. AIDS. Surveillance Update. New York City Department of Health. Nueva York. Enero, 1993.

[11] L. WIGERSMA, R. OUD. «Safety and Acceptability of Preservatives for use by Homosexual Men as a Prophylactic Against Transmission of VIH During An genital Sexual Intercourse» en British Medical Journal n. 295. 1987. pp. 94.

[12] Luc MONTAGNIER. «SIDA: Naturaleza del virus» en Actas de la IV Reunión Internacional de SIDA. 1989. p. 52.

[13] OMS. 20 de enero de 1992. párrafo 17.

[14] V. POZUELO. El Mundo. Madrid, 26 de mayo de 1990.

Ernesto Aguilar-Álvarez Bay

Basta de pornografía




lunes, 16 de agosto de 2004

Científicos españoles descubren que un medicamento para el colesterol es eficaz contra el sida

Las estatinas, una familia de fármacos usado por millones de personas en todo el mundo para disminuir los niveles de colesterol en sangre, son capaces de actuar como retrovirales, disminuyendo la carga viral del sida en las células. Este descubrimiento de un grupo de científicos del Departamento de Inmunología y Oncología (DIO) del Centro Nacional de Biotecnología del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) supone un avance «muy importante» para el establecimiento de nuevas terapias contra el sida más baratas, más sencillas, menos tóxicas, y que además no provocan farmacorresistencia.

La investigación, financiada por el Ministerio de Educación y Ciencia y la empresa farmacéutica Pfizer, comenzó hace cinco años como un programa para estudiar los mecanismos moleculares que utiliza el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH) para entrar en los linfocitos T, células sanguíneas que se encargan de proteger nuestro organismo contra infecciones por agentes patológicos.

Lo más significativo es que un mes de tratamiento con estatinas es suficiente para disminuir la carga viral del VIH en sangre en pacientes seropositivos (portadores del VIH).

El sida es un fenómeno único en la historia de la humanidad por su rápida propagación, su alcance y la intensidad de su impacto. Se estima que unos 37,8 millones de personas están infectados por el VIH (en España cada año se producen 5.000 nuevas infecciones), y han muerto más de 20 millones desde que en 1981 se identificaron los primeros casos de sida.

La terapia antirretroviral combinada empleada en la actualidad (en inglés, highly-active anti-retroviral therapy, HAART) hizo concebir esperanzas sobre la posibilidad de detener el sida cuando apareció, aunque su uso presenta serias limitaciones a largo plazo.

En primer lugar, es un tratamiento caro de acceso reducido; en algunos países nueve de cada diez personas que necesitan con urgencia tratamiento no pueden conseguirlo. Aunque se han reducido los precios de estos medicamentos en los países no desarrollados, la falta de personal sanitario especializado impide iniciar los programas de distribución de antirretrovirales en estos países.
En segundo lugar, es necesario asegurar que los pacientes siguen un complejo régimen de antirretrovirales durante toda su vida, ya que estos fármacos no ofrecen una curación permanente y la interrupción del tratamiento daría la oportunidad al VIH de propagar sus cepas.

En tercer lugar, el HAART es una terapia con serios efectos colaterales que comprometen la vida del individuo si no se tratan adecuadamente, como resistencia a la insulina, neuropatías periféricas, osteoporosis, toxicidad hepática, hiperlipidemia y lipodistrofia. Por tanto, y hasta el desarrollo de una vacuna efectiva, sigue siendo urgente encontrar nuevas terapias contra el sida.
Santos Mañes, uno de los directores de la investigación, afirmó que «las estatinas son un tratamiento más barato, sencillo y menos tóxico que el HAART, y no tienen unos efectos colaterales tan duros para los pacientes». Sin embargo, «o hemos probado con seis pacientes seropositivos, que nunca habían recibido HAART, como prueba de concepto y sólo durante un mes, aún hay que hacer más ensayos clínicos», agregó Mañes, pero los resultados fueron llamativos: todos los pacientes tratados mostraron una reducción de la carga viral en sangre.

Los investigadores españoles descubrieron que unos microdominios de la membrana celular, denominados balsas de membrana que presentan un alto contenido en colesterol, constituyen la puerta por la que el virus entra en la célula. El «secuestro» del colesterol de estas balsas impide la entrada del VIH, por lo que los científicos sugieren que el colesterol celular podría constituir una diana molecular para luchar contra el virus del sida. Con una píldora de 40 mg de estatinas una vez al día, sin requerimientos horarios o dietéticos como los necesarios para los fármacos anti-HIV HAART, como único antirretroviral en cada paciente se había logrado detener la expansión del VIH y, además, las estatinas son bien toleradas por la mayoría de los pacientes.

El estudio advierte de que todavía es pronto para saber si hay cepas de VIH resistentes a las estatinas; sin embargo, aunque aún queda mucho camino por recorrer, existe un cierto optimismo para pensar que las estatinas pueden ser las drogas futuras contra la mayor pandemia de la humanidad.

Lo publica la Razón de hoy. NO lo encontré en DM, aunque me suena

sábado, 14 de agosto de 2004

miércoles, 4 de agosto de 2004

lunes, 2 de agosto de 2004

Ten cerebro, pasa de la coca

La FAD recupera la imagen del gusano en su campaña estival contra el consumo de cocaína

Un libro-documento se adentra en el oscuro mundo de la prostitución en Asia

Al mismo tiempo que en Tailandia se celebraba la XV Conferencia Mundial sobre el SIDA, la prensa –con excepciones- dejaba sin recoger una de las grandes tragedias de ese país, y que tanto le ha ayudado al progreso del sida, la prostitución.

Zígor Aldama ha dedicado los últimos cinco años de su vida a viajar a distintos países de Asia -Tailandia, China...-, interesado sobre todo por las contradicciones que se viven en ellos, donde el respeto de las tradiciones milenarias convive con el cada vez más emergente comercio sexual de adolescentes o niños. «Asía, el burdel del mundo», el libro que acaba de publicar, reúne gran parte de las conversaciones que Aldama ha recogido a su paso por más de una veintena de prostíbulos donde ha comprobado «una realidad dura», sin apenas visos de cambio para el futuro.

La violación es el primer paso que desencadena la caída en el vacío de estas niñas o adolescentes, que suponen el mayor atractivo de este negocio. «Cuando una mujer ha perdido la virginidad en Asia, pierde también su valor, por lo que se ve abocada a convertirse en una niña de la calle de un país del tercer mundo, conocido además por la pederastia». Paradójicamente en Asia, la mujer es el pilar de la familia y de la sociedad pero aún así «se la considera una mercancía», apunta el periodista.

Un negocio rentable

El sida es otro de los grandes problemas colaterales de la prostitución. «La OMS dice que Asia es el campo en el que más se va transmitir esta enfermedad de aquí a una década». Para Aldama el turismo sexual no es el principal motor de la prostitución infantil y juvenil que se produce en Asia, «ya que sus principales clientes, en un 95 por ciento, son hombres locales. El turismo sexual tiene una gran importancia en el plano económico pero no es la razón de que exista la prostitución masiva». Y añade, «lo más fácil a veces es echar la culpa a Occidente de lo que allí sucede». Un dato: «Al año viajan 10 millones de turistas a Tailandia, de los que 500.000 mil buscan estos servicios. En ese periodo de tiempo, 4.600.000 tailandeses hacen lo mismo». Y es que las cifras son escalofriantes, basta con comprobar que entre un 2 y un 14 por ciento del producto interior bruto procede de este tipo de prácticas.


En cuanto al origen del problema, para el periodista vasco se encuentra en los valores de la sociedad. «En el hecho de que la mujer sea considerada una posesión y una mercancía de su familia. Cada vez es más normal que sean vendidas a cambio de bienes de consumo». Reconoce que aunque existen leyes contra estas prácticas, en general se hace la vista gorda, «la corrupción es tal en estos países, que las leyes se convierten en papel mojado».

Los precios de las chicas pueden alcanzar los 1.000 euros, más los gastos de gestionar el papeleo. La adquisición más barata es la de las jóvenes de Birmania, que no tienen papeles. Por el precio de 100 euros se puede comprar una, «y si te casas la puedes abandonar donde quieras». La falta de control en las fronteras facilita este negocio. «220.000 mujeres son víctimas del tráfico sólo en el sudeste asiático».

Aldama no ve una solución a medio plazo: «Lo que hacen las ONG´s es muy loable pero es una gota en el océano. Las iniciativas tendrían que salir de los propios gobiernos».

ABC 12-7-04

martes, 27 de julio de 2004

SIDA: el mito del preservativo

Todos lo reconocen con la boca pequeña: el enfoque que se le ha dado a la lucha contra el SIDA ha fracasado. La enfermedad, que no ha dejado de extenderse, afecta ya a 38 millones de personas, según los datos que se han presentado en la XV Conferencia Internacional sobre SIDA celebrada en Bangkok. En vísperas de su inicio se produjo la dimisión del doctor Lamboray, miembro belga del Programa de Naciones Unidas de Lucha contra el SIDA.

Sin embargo, en los grandes foros de discusión sobre esta plaga de los siglos XX y -si no se remedia- XXI, se habla del fracaso pero no de las causas. Cuando la opinión pública internacional está presente, todo se reduce a alabar ciegamente las bondades de los preservativos, uno de los ejes de la política actual.

Se niegan todas las pruebas de que, por un cúmulo de circunstancias, hasta ahora este camino no ha dado muchos resultados y no es recomendable segirlo.

Las causas van desde la falibilidad propia de estos dispositivos hasta los defectos que pueden presentar, los fallos humanos en su uso y el hecho innegable de que su existencia anima a tener un mayor número de contactos sexuales.

Aunque sólo fallaran en un caso de cada 100, si se anima a que un millón de personas los utilicen, fallarán en 100.000 casos. Es perfectamente compatible un aumento de su uso y la propagación de la enfermedad.

El fracaso de las políticas de salud sexual en Occidente ha venido por otro lado. Aunque el SIDA está mucho menos extendido aquí que en el Tercer Mundo, han reaparecido otras enfermedades de transmisión sexual que estaban camino de desaparecer. En 1960, en EEUU había sólo dos, mientras que ahora hay 30. En el Reino Unido, en el año 2002 todas estas enfermedades sumaron más de 40.000 casos. En 10 años, la sífilis había aumentado un 870%.

Algunos países del Tercer Mundo se han dado cuenta ya del camino sin salida que representa la falacia del "sexo seguro". A la cabeza marcha Uganda, el único país que ha conseguido un resultado eficaz contra el SIDA a nivel nacional, con una reducción en su impacto general del 54%, descenso que entre los adolescentes llega al 75%.

La OMS reconoció que es un caso único, pero nada dijo de las causas de este éxito: una política que antepone la educación para la abstinencia y la fidelidad al uso de los preservativos. Uganda está de vuelta cuando Occidente se empeña en mostrarles el camino de ida.

Pero en Occidente, aunque no se hable de ello, también se está empezando a volver tímidamente, como demuestran las campañas de los países anglosajones sobre abstinencia, las nuevas medidas -tan criticadas- de George Bush, y el crecimiento de los movimientos que intentan inculcar una concepción más integral de la sexualidad.

Firmes en el propósito de negar o atacar todas estas pruebas, en la Conferencia de Bangkok se han oído algunas voces que afirmaban que "nada nos debe distraer de la promoción y la financiación del uso del condón".

En vez de centrar el debate en la falta de medicamentos y de médicos que enseñen a usarlos, o en lo poco que se invierte en la búsqueda de una vacuna, lo importante es extender un producto que algún medio ha llegado a comparar con la Coca-Cola o los cigarrillos. ¿Altruismo o comercio?
Revista Época, 2004-07-22

Con la asesoría de Comité Independiente Antisida

La mitad de las mujeres que abortan usaban preservativo

Los datos son claros y accesibles a cualquiera por Internet: usan preservativo el 49% de las mujeres que abortan en la Clínica Dator de Madrid, el mayor centro abortista de España, con unos 9.000 niños abortados anualmente y beneficios de casi 210.000 euros en 2002. Además, otro 10% de mujeres que abortaron usaban la píldora. Sólo un 38% de las mujeres entrevistadas en el estudio han declarado que no usaron métodos anticonceptivos. El resultado es que 6 de cada 10 mujeres que abortaron son víctimas de fallos de la anticoncepción.

El estudio fue publicado en 2003 y fue llevado a cabo por la Fundación Mujeres y la próspera Clínica Dator (que de 2001 a 2002 multiplicó sus ganancias por 21). Consistió en abordar a 600 mujeres que asistieron a interrumpir el embarazo entre diciembre 2002 y enero de 2003: 200 mujeres declinaron responder. De las que respondieron 332 decían tener relaciones estables y 63 declararon relaciones ocasionales. Según el informe de las entidades abortistas "la extrapolación de estos datos ha coincidido plenamente con el perfil definido en la totalidad de las usuarias de la clínica atendidas a lo largo de un año completo".

Los datos de este estudio pueden entenderse a la luz de la experiencia de otros países. Así, por ejemplo, Janet E. Smith, profesora de filosofía de la Universidad de Dallas y autora del libro Why Humane Vitae Was Right (Por qué la Humanae Vitae estaba en lo cierto), explica así el fenómeno:
La anticoncepción elimina de las relaciones sexuales el elemento de la procreación de los hijos. Hace que el embarazo parezca un accidente de las relaciones sexuales en vez de su consecuencia natural, para la cual los individuos responsables deben estar preparados. El aborto, entonces, se convierte en algo que se puede considerar como la solución de un embarazo no deseado. La anticoncepción hace posible que las mujeres que no están preparadas para criar niños tengan relaciones sexuales. Cuando quedan embarazadas, sienten desagrado por el niño no nacido que piensan se entromete en su vida y buscan la solución del aborto. Porque, como el Tribunal Supremo de EEUU alegó, aquellos cuyas relaciones sexuales íntimas están basadas en el uso de los anticonceptivos, ven el aborto como una "necesidad."

¿Tiene sentido, por lo tanto, basar la lucha contra los embarazos adolescentes y el crecimiento del aborto en el fomento del preservativo? La historia demuestra que a medida que aumenta el fomento del preservativo crece también el aborto.

En 1996, cuando el PP empezó a gobernar en España, se abortaron 51.000 niños que hoy tendrían 8 años. En 2002, se abortaron 77.125 niños que hoy tendrían dos años. Desde 1985 se han abortado 764.000 niños españoles.
El “sexo seguro”... un negocio seguro
Aborto en las aulas

jueves, 22 de julio de 2004

Lo dice un estudio de la clínica abortista Dator: la mitad de las mujeres que abortan usaban preservativo

Muchos gobiernos y administraciones promueven el preservativo para prevenir abortos, pero la misma industria del aborto recoge que usar condón no es garantía de seguridad.

miércoles, 21 de julio de 2004

Interesante carta de Victoria Uroz

Me hubiera gustado que el título hubiera sido "los niños con mamá con Sida también tienen derecho a nacer"

Las enfermas de SIDA también tienen derecho a ser madres

Ha concluido la XV Conferencia Mundial sobre el SIDA en Bangkok y se confirma la eficacia del tratamiento retroviral para reducir la transmisión materno-fetal del virus del SIDA, habiendo disminuido ésta hasta menos del 5% de los embarazos, si además del tratamiento se realiza cesárea y se suprime la lactancia materna. En caso de no tratarse médicamente la madre, el niño puede infectarse en un 15-35% de los casos (Informe sobre el SIDA de la OMS, 2002).

Ha llegado a AVA (Asociación de Víctimas del Aborto) la denuncia de una mujer española de 23 años que ha sufrido este año la presión médica por ser VIH positiva y querer continuar con su embarazo, tomando las medidas adecuadas de profilaxis para que su hijo no se contagiara. La asociada de AVA es soltera y vive con el padre de su hijo. Se quedó embarazada teniendo ya la infección del VIH y los médicos de cabecera y el ginecólogo del Servicio de Salud de su comunidad autónoma donde reside le presionaron para que no tuviera al niño. “Me dijeron que abortara porque iba a nacer el bebé con VIH seguro, que tendría malformaciones y sería un monstruo”.

A esta mujer le han violentado desde la Seguridad Social para hacer un acto en contra de su voluntad, sin ofrecer información objetiva médica sobre la gran eficacia de la prevención de la transmisión del SIDA, violándose la ley 41/2002 sobre los derechos del paciente en información médica y consentimiento informado.

Esta madre de 23 años no quería abortar y ha tenido que defender la vida de su hijo durante todo el embarazo, acabando destrozada psicológicamente. Como ha tomado el tratamiento retroviral adecuadamente durante toda la gestación, el niño ha nacido sin malformaciones y el análisis de la infección por VIH es negativo, a la espera de más datos. ”Estamos a la espera del contraanálisis, pero aunque tuviera el virus mi hijo, yo tengo derecho a tenerlo y a ser madre. No hay derecho a que se me haya tratado así durante los nueve meses de embarazo, mi hijo no va a ser una carga para nadie, y si está enfermo lo cuidaré yo”, dice esta asociada de AVA.

Hay más casos como éste que están llegando a la asociación: mujeres y hombres víctimas de presión social para no tener a sus hijos. AVA , en nombre de las personas coaccionadas por sus médicos, jefes laborales y familias, y de las que se han visto forzadas a abortar, pide la existencia de un verdadero estado social, con apoyo efectivo económico y laboral para las parejas en dificultades que quieren seguir adelante con su embarazo.

Que se cuente la verdad científica de las secuelas físicas y psíquicas del aborto o interrupción del embarazo y que se ofrezcan otras opciones antes del aborto, ambas cosas obligatorias según la legislación vigente del RD 2409/1986. Numerosas personas que han sufrido un aborto provocado se están acercando a recibir gratuitamente asistencia médica, psicológica y legal en esta asociación.

Victoria Uroz