viernes, 2 de septiembre de 2011

Lo dice ONUSIDA: a más porcentaje de católicos menos sida


Los datos de África, el continente más castigado por la pandemia, indican que Suazilandia tiene un 27,1% de población infectada por VIH y un 5% de católicos, mientras que en Ruanda los católicos son el 47% y sólo tienen un 2,8% de contagios

ForumLibertas.com
Desde 1984, año en que la enfermedad del sida empezó a considerarse como una epidemia, basándose en el estudio realizado a un grupo de personas contagiadas y que habían tenido parejas en común, las infecciones por VIH siguen extendiéndose por todo el mundo, con especial incidencia en África, el continente más castigado por la pandemia.

Según datos de los informes realizados por ONUSIDA/OMS en 2008 para medir el impacto de la enfermedad, la zona subsahariana es la gran azotada. De hecho, de los casi 33,5 millones de personas infectadas a nivel mundial, el 67% corresponden a esta zona de África.

Para intentar combatir esta lacra, la ONU ha insistido en destinar grandes cantidades de fondos en campañas basadas exclusivamente en el uso masivo del preservativo, sin que esa estrategia haya conseguido hasta la fecha resultados que permitan ser optimistas ante el avance del sida.


Sin embargo, tal como ha venido insistiendo la Iglesia y el propio Benedicto XVI, y como han constatado algunos de los mayores expertos en sida, las relaciones sexuales más tardías y la fidelidad son la clave para reducir los contagios por VIH. Se trata de las pautas conocidas como el ‘ABC’, o sea Abstinence, Being faithful and using Condoms (‘abstinencia, ser fiel y usar condones’).

A más católicos menos sida

Son precisamente la abstinencia y la fidelidad, asociadas precisamente a los católicos, las que pueden combatir con eficacia el sida, tal como demuestra el propio informe de ONUSIDA de 2008.

Como se puede observar en la siguiente tabla, elaborada a partir de los datos referentes a 10 países africanos, se puede constatar que a mayor porcentaje de católicos hay una menor incidencia en el porcentaje de población infectada por el VIH.


INCIDENCIA DEL SIDA EN ÁFRICA
SEGÚN EL PORCENTAJE DE CATÓLICOS
País
Porcentaje
de católicos
Porcentaje población
infectada por VIH
Ruanda
47%
2,8%
Uganda
36%
5,4%
Zambia
26%
15,2%
Kenia
25%
7,1%
Mozambique
22%
12,5%
Malawi
19%
11,9%
Zimbabue
8%
16,1%
Sudáfrica
6%
20,9%
Suazilandia
5%
27,1%
Botswana
4%
24,9%


Así, mientras en Ruanda el porcentaje de católicos es del 47%, la prevalencia del sida en este país es tan sólo del 2,8%. Algo parecido sucede en Uganda, donde los católicos son el 36% y el porcentaje de población infectada por VIH es del 5,4%.

También muestran una óptima relación entre el número de católicos y el relativamente bajo porcentaje de sida países como Kenia, Mozambique o Malawi, y, en menor medida, Zambia.

En el otro extremo de la tabla, países como Botswana o Suazilandia. Con un 4% y 5% de católicos, respectivamente, tienen una prevalencia de sida del 24,9% y del 27,1%.

Sudáfrica (6% de católicos) y Zimbabue (8%) también muestran unos elevados porcentajes de infecciones por VIH (20,9% y 16,1%, respectivamente).

Lo confirman los expertos

Cabe recordar que esta relación entre la práctica de la religión católica y una menor prevalencia del sida entre la población, gracias a las pautas del ‘ABC’, ya fue hecha pública en marzo de 2009 por el mayor experto en sida de la universidad de Harvard, Edward Green, quien daba la razón a Benedicto XVI al afirmar que promocionando sólo el preservativo se provoca una “mayor tasa de contagios”.

En ese sentido, Green opinaba que el modelo de lucha contra el sida de Uganda es el más exitoso, un modelo que se basaba en una campaña iniciada en los 80 y dirigida a las parejas con el lema “quédate con tu pareja o sé fiel”.


La opinión de este experto es compartida también por Daniel Halperin, investigador del Departamento para la Salud Global y la Población de la misma universidad de Harvard, quien el pasado mes de marzo subrayaba que es necesario “enseñar a evitar la promiscuidad y promover la fidelidad” para combatir el sida en el mundo.

Con el único uso del preservativo y lubricantes como solución, algo que proponía recientemente en España la ministra de Sanidad, Política Social e Igualdad, Leire Pajín, lo único que se consigue es que el sida repunte, como ha sucedido en este país entre los gays de 15 a 24 años, según datos del propio ministerio.


Comite Independiente AntiSida

jueves, 1 de septiembre de 2011

Avanza el sida en el continente africano


El virus del sida ha ejecutado a más de 25 millones de personas y están infectados cerca de 38 millones de mortales en todo el mundo.

Entre los pioneros del síndrome de inmunodeficiencia adquirida se localizan los doctores galos Luc Montagnier y Françoise Barré-Sinoussi ganadores del Premio Nobel de Medicina y Fisiología que se repartieron con el investigador alemán Harald zur Hausen, que determinó el virus del papiloma humano. La cruel lacra del sida liquida unas 5.700 vidas en todo el orbe cada año, especialmente en los países en vía de desarrollo.
Las prácticas homosexuales son ilegales en Oriente Próximo y Norte de África. Los hombres que son sorprendidos manteniendo sexo con otros hombres pueden ser castigados con presidio o con la pena capital. Sin embargo, muchos homosexuales asumen el riesgo legal, pero no son conscientes del otro peligro al que se enfrentan: al virus del sida.

En los últimos años el contagio se ha propagado entre los varones hasta constituir una epidemia emergente. Aunque no es la primera vía de contagio en la región, sí es responsable del 25% de las nuevas infecciones. Un dato que, según los autores de los estudios del Grupo de Epidemiología y Enfermedades Infecciosas de la Universidad Cornell (Qatar), "obliga a tomar medidas urgentes". En países como Pakistán, la prevalencia del Sida entre el colectivo homosexual alcanza el 28%.

"Sigue siendo una epidemia oculta, pero cada vez más numerosa", recoge el estudio publicado en la revista Plos Medicine, que notifica altas tasas de sexo entre conductores de camiones, niños de la calle y prisioneros. La segregación por sexos, el retraso de la edad para casarse, la dificultad para acceder a las mujeres para contraer matrimonio y el hacinamiento favorecen este sexo casual.  .

Al ser ilegal, los aborígenes incurren en más prácticas de riesgo. Tienen múltiples y simultáneas parejas, consumen drogas inyectadas. Y aunque la mayoría ha oído hablar del VIH/Sida, no se consideran en peligro de contagio.

El congresista republicano por New Jersey del Departamento de Estado y del Departamento de Salud y Servicios Humanos de los Estados Unidos, resaltó el impacto favorable de las campañas sobre la abstinencia y la fidelidad en Uganda, Kenya y Zimbabwe.

Por otra parte, la Secretaría de Salud del gobierno azteca comprobó la eficiencia de la abstinencia antes del matrimonio y la fidelidad después de los esponsales como procedimiento para evadir el sida.

Clemente Ferrer

Comite Independiente AntiSida

miércoles, 31 de agosto de 2011

Sida y control de la población: los anticonceptivos aumenta el riesgo de infección

por Jennifer Kimball, Be.LSteven W. Mosher


Treinta años después de que el Centro de Control de Enfermedades (CCE) alertara sobre el primer caso de Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA) en EEUU, esta enfermedad continúa causando muertes en todo el mundo. Miles de millones de dólares se han invertido en el desarrollo de vacunas, en terapias antirretrovirales y en distribución de preservativos y programas de educación sexual. Y sin embargo, el triunfo definitivo sobre esta pandemia no se vislumbra. ¿Por qué?


Quizás se deba a que la voluntad política entra frecuentemente en contradicción con la evidencia científica. Y claro siempre hay alguien que resulta afectado. 
Lamentablemente, esto viene sucediendo en relación a recientes casos de VIH/SIDA informados en mujeres en edad reproductiva.


De acuerdo al más reciente informe del Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre VIH/SIDA, publicado en el año 2009, cerca del 50% de todas las infecciones adquiridas de Virus de inmunodeficiencia humana (VIH)-1 en el mundo afectan a mujeres en edad reproductiva. Sólo 10 años antes, en 1998, solo el 36% de los casos reportados eran de mujeres considerando todas las edades. ¿Por qué este enorme incremento y precisamente en ese segmento?


Llama poderosamente la atención que los expertos pasen por alto este dato en sus distintos análisis. Precisamente cuando el tratamiento del VIH se ha vuelto más accesible y el total de muertes está gradualmente disminuyendo en todo el mundo. ¿Por qué más y más mujeres están siendo infectadas? Y ¿por qué el incremento se ha concentrado en mujeres en edad fértil?
Dato
El punto clave de infección en la mayoría de casos de mujeres recién infectadas son las relaciones sexuales entre un hombre y una mujer. Este dato por sí solo no explica mucho. No obstante, en estos días las relaciones sexuales no se limitan al intercambio corporal. Hay un poco más de química que la simple atracción entre un hombre y una mujer… literalmente. Los programas de control de población fuertemente financiados han promovido (e incluso impuesto) poderosos anticonceptivos a base de esteroides a decenas de millones de mujeres del Tercer Mundo.
Lo que ellos pregonan como “el mayor acceso mundial a los métodos de planificación familiar” de hecho se ha convertido el mayor acceso del virus HIV a los cuerpos de las mujeres. Está probado que esos fármacos afectan la inmunología local y sistemática de las mujeres, su respuesta cérvico-vaginal y la protección de la flora vaginal, todo ello en dirección a hacer más probable la infección.
¿Qué evidencia científica existe al respecto?
Estadísticas reunidas en los últimos 20 años revelan una relación entre el aumento del consumo de los anticonceptivos y las infecciones por el VIH-1 en las mujeres. Varios estudios epidemiológicos en el mismo período también parecen demostrar una relación. Se han realizado estudios en distintos grupos de mujeres, desde madres casadas, adolescentes solteras hasta prostitutas, usuarias de clínicas de planificación familiar africanas. A pesar de la evidente relación entre el consumo de anticonceptivos y la infección del VIH-1 y progresión de la enfermedad, la mayoría de los estudios, por alguna razón, no llegó a conclusiones contundentes o consistentes para establecer esta relación.  Mucho menos hubo alguna sugerencia para modificar o reducir los programas de planificación familiar.


Un meta-análisis de 28 estudios en 1999 planteó una relación positiva entre los anticonceptivos orales y la incidencia del VIH-1. Existen otros estudios que también evidencian de manera concluyente el vínculo existente entre el uso de los llamados “anticonceptivos hormonales” y el incremento del riesgo de otras infecciones de transmisión sexual (ITS) como la Clamidia.


Sin embargo, un estudio posterior realizado en el año 2006, afirmó que no existía en general un riesgo de adquirir el VIH-1 como resultado del consumo de dichos fármacos. Estos resultados contradictorios permitieron a los promotores de los programas de control de población a seguir contando con los anticonceptivos, afirmando que “no hay evidencia científica concluyente”. Por lo menos sospechoso, ¿no?


Cuando la “ciencia” no busca aclarar sino confundir
Las razones para decir que estos estudios que no son concluyentes son: controles deficientes en las variables como la edad y los diferentes estilos de vida sexual, la evaluación poco frecuente, la falta de seguimiento y la distribución de una amplia variedad de métodos anticonceptivos. Arguyen que los intentos de interpretación de los datos comparativos son difíciles.  ¿Obstáculos insalvables para un científico social?


Francamente, al revisar algunas de las recopilaciones estadísticas y resultados meta-analíticos “no concluyentes” uno no puede dejar de pensar en que parecen diseñados a la medida de los intereses de la política del control de la población.
Existen otras lagunas también. Son pocos los estudios que consideran los diferentes efectos del estrógeno y la progesterona, y sus similares sintéticos a base de esteroides, sobre la estructura de la vagina y del cuello uterino y la inmunidad. Los estudios no contemplan las diferentes presentaciones (oral, inyectable, dispositivo intra-uterino, etc.) y todas se agrupan bajo el nombre genérico de “anticonceptivo hormonal”.


Tampoco consideran las numerosas formas de anticonceptivos que incluyen sólo progesterona, como los inyectables de alta dosis, Depo-Provera (DMPA) y Noristerat, píldoras con dosis moderada, anticonceptivos subdérmicos y dispositivos intrauterinos.
Todas estas formas de esteroides que evitan el embarazo afectan el sistema reproductivo de las mujeres, algo diferente a sus similares con estrógeno. En tratamiento de dosis baja, la progestina espesa el moco cervical impidiendo la viabilidad y penetración de la esperma. En altas dosis también ocurren cambios cérvico-vaginal: el desarrollo folicular se detiene junto con la ovulación y el endometrio se adelgaza. Los efectos del progestágeno son claros: pesan mucho en la estructura cérvico-vaginal de las mujeres y en la flora de protección, disminuyendo su capacidad de evitar las infecciones*. Ya en 1991 se encontró que los cambios anormales en la condición del cuello uterino eran fuertemente asociados a una mayor susceptibilidad a adquirir el VIH/SIDA.


Por razones obvias, las organizaciones involucradas en estos programas son reacias a dar toda esta información. De hecho, varios estudios parecieran diseñados a ocultar este hecho deliberadamente.


El razonamiento es sencillo: Las mujeres que consumen anticonceptivos a base de hormonas y esteroides están en gran riesgo de infecciones de trasmisión sexual (ETS).  El VIH/SIDA es una ETS.


Es tiempo que los investigadores y políticos enfrenten estos hechos responsablemente para salvaguarda de las mujeres.
Jennifer Kimball, Be.L. es Directora Ejecutiva de la Fundación “Culture of Life” (Cultura de Vida)
Steven W. Mosher es Presidente de Population Research Institute y autor del libro “Population Control: Real Costs and Illusory Benefits” (Control de Población: Costo Real y Beneficios Imaginarios)



lapop.org 


Nota de transcripción: Este es el mecanismo que evita también el embarazo, esto es produce aborto, en el caso de que haya habido fecundación. 


Comite Independiente AntiSida

sábado, 6 de agosto de 2011

Argentina: condones en los colegios de primaria



 (AA) Actualmente asistimos a un número creciente de iniciativas descabelladas en materia de educación sexual. Pareciera que hay una auténtica obsesión por convertir a los alumnos en animalitos atados a todo tipo de prácticas sexuales desde su primera preadolescencia. “Pásalo bien y no mirés con quien”, parece ser el lema de moda. Es el ataque de la que algunos expertos en comunicación denominan “la izquierda pélvica”, obsesionada en reducir al hombre al nivel meramente biológico, en un estado dominado ciegamente por las hormonas. Se olvidan, sin embargo, que además de hormonas, el ser humano también tiene neuronas. Tal es el caso del proyecto presentado por la diputada María José Libertino.

La diputada por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, María José Libertino es ex directora del Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (Inadi). Realiza un gran activismo por la despenalización del aborto en Argentina. Es una de las firmantes de la solicitada que apareció en varios diarios bajo el lema de “Educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir”. Recientemente cobró notoriedad cuando tuiteó a todos sus seguidores (en lugar de su asesor) para manipular a dos mujeres con hijos moribundos para que fueran funcionales a su proyecto de eutanasia. De esto informamos aquí:

Por error, una diputada tuiteó que quería manipular a dos mujeres que pedían por sus hijos moribundos
Listado de legisladores y partidos políticos a favor del aborto. ¡No los votes!
El proyecto. La legisladora kirchnerista María José Libertino va a presentar un proyecto de ley a la Legislatura porteña que busca que se garantice la accesibilidad para los alumnos de los dos últimos años de las escuelas primarias y las secundarias de la Capital Federal de preservativos. La propuesta se denomina "Accesibilidad de los Preservativos en el Ámbito Escolar".

Lubertino sostiene que la edad de inicio sexual es cada vez más baja y así se evitarían embarazos adolescentes y otros problemas. El objetivo es que "los preservativos estén accesibles en los lugares donde ellos están; que haya un dispenser, una caja o canastita con preservativos en algún lugar de la escuela, sin ningún tipo de obligatoriedad para que alguien pueda tomar uno sin ser juzgado y sin ser mal visto".

“Si bien la Ley 418, de Salud Sexual y Procreación Responsable, estableció la gratuidad en la entrega de profilácticos, la distribución se encuentra en centros de salud y hospitales, y en general los adolescentes no se acercan a esos lugares”, señaló Lubertino.

La iniciativa que propone abarca a los chicos de entre 11 y 13 años, edades que coinciden con el sexto y séptimo grado de la escuela primaria. Según explicó, el alcance sería tanto para escuelas públicas y privadas. También afirmó que todo esto debería ser parte de una educación sexual integradora en las escuelas del país.

Según establece el proyecto, la entrega de los profilácticos estará acompañada por el suministro a los alumnos de un instructivo que contenga información sobre "su adecuado uso y sobre prevención de embarazo y enfermedades de transmisión sexual".

El análisis de Argentinos Alerta.

1) El mito del sexo seguro. Recodemos una vez más que cuando se saca a la sexualidad del marco del amor y del compromiso entre dos personas, aquello del “sexo seguro” no es más que un mito. Cuando se reduce a la sexualidad a una mera cuestión lúdica, deportiva, de “touch and go”, puramente hedonística, no hay posibilidad de sexo seguro. No se trata de no hablar de sexo, sino de poner a la sexualidad en el marco adecuado.

No está demostrado que la distribución masiva de preservativos disminuyan los embarazos adolescentes ni las enfermedades de transmisión sexual ni tampoco las infecciones de VIH/SIDA. Sobre estas problemáticas Argentinos Alerta ha elaborado recientemente estudios bien documentados: 




Comite Independiente AntiSida

sábado, 16 de julio de 2011

Los condones aumentan las probabilidades de depresión y suicidio en las mujeres





El estudio, dado a conocer por la revista New Scientist , destaca que el semen puede actuar como una droga psicoactiva en el cuerpo de las mujeres, optimando su estado de ánimo y sus destrezas cognitivas.


Este hallazgo, de que el semen actua como un antidepresivo natural, se debe al Dr. Gordon Gallup y a la Dra. Rebecca Burch, de la Universidad Estatal de Nueva York.


El inicio del estudio se entabló con una duda, pues Gallup encontró en los años 90, el dato de que  contrario a las mujeres heterosexuales, sexualmente activas que vivían juntas, las lesbianas sexualmente unidas no tenían  el famoso ‘efecto McClintok’ (las mujeres sexualmente activas que están en espacios comunes coinciden sus ciclos menstruales como sucede con las hembras de otras especies).


Burch se preguntó cuál era la raíz que origina la concordancia menstrual entre mujeres heterosexuales: la contestación es que en sus relaciones hay semen.


Los doctores  concluyeron que algunos químicos en el semen humano conmueven la biología femenina a través de la absorción vaginal, tanto, que las mujeres que tienen sexo sin condón huelen distinto a quienes si utilizan este preservativo, o al menos sus cuerpos emiten feromonas que acoplan los ciclos menstruales de mujeres cohabitantes.


Para probar su suposición estudiaron a 293 mujeres, que debían contestar un cuestionario sobre su proceder sexual y un test llamado: Beck Depression Inventory, que dejan ver señales de depresión.


Las mujeres que tenían parejas estables y tenían relaciones sexuales sin condones, daban menor nivel de señales de depresión, mientras que en aquellas que los usaban casualmente, el nivel aumentaba cuantiosamente.


La vagina está cercada de una red vascular: arterias, vasos sanguíneos, vasos linfáticos y los químicos que se impregnan vía vaginal, los cuales tienen una relación  casi directa con el sistema circulatorio periférico.


El semen tiene más de 50 sustancias químicas, hormonas, neurotransmisores, endorfinas e inmunosupresores, y otros compuestos que impresionan el estado de ánimo, incluyendo, cortisol (incrementa el afecto), estrona (enaltece el estado de ánimo), prolactina (actúa como un antidepresivo natural),  oxitocina (engrandece el estado de ánimo y crea un sentimiento de apego), melatonina (hormona que  sistematiza el sueño), y hasta serotonina (el neurotransmisor antidepresivo más conocido).


El estudio expuso que únicamente el 4'5 por ciento de las mujeres que nunca utilizaban el condón pensaban en la posibilidad de suicidarse, mientras que 28'9 por ciento de las que lo usaban dijeron pensar "a veces" el suicido, y el 13'2 por ciento, de las que siempre empleaban condón, tenían el suicidio como una opción.



Comite Independiente AntiSida

sábado, 2 de julio de 2011

A qué edad comienzan los jóvenes a tener relaciones sexuales o la historia de un error científico que nos puede estar costando caro


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La pregunta por la edad de inicio sexual es muy importante para determinar políticas de salud pública dirigidas a evitar infecciones de trasmisión sexual, embarazos adolescentes o consecuencias psicológicas adversas de una actividad sexual precoz.

Sin embargo, la respuesta puede ser muy diversa e incluso inducir a error dependiendo del método que se use. Así lo demuestra el estudio de investigación conducido por el Dr. Jokin de Irala que recoge la información de 7,011 adolescentes de ambos sexos representativos de colegios públicos y privados de Perú, El Salvador y España. Sobre esta muestra, grande en comparación con estudios similares, se aplica las dos fórmulas de cálculo más utilizadas para determinar a qué edad los jóvenes comienzan a tener relaciones sexuales: “la media de edad de inicio de relaciones sexuales” y “la proporción de jóvenes que han mantenido relaciones sexuales a diferentes edades”. Concluye el estudio que ésta última nos ofrece un dato más certero.

“La media de edad de inicio de relaciones sexuales obtenida de estudios epidemiológicos publicados sobre sexualidad, es habitualmente transmitida por los medios de comunicación de una manera que no necesariamente refleja los matices que subyacen en dichos datos. El público al que se dirige los medios de comunicación, como la población general y desde luego los jóvenes, pueden por tanto hacerse una idea equivocada”, señala Irala.

Por ejemplo, se suele señalar que “la media de edad de inicio de las relaciones sexuales es de 15 años”. Y quienes seguimos de cerca los debates sobre prevención de SIDA sabemos que una interpretación errónea muy frecuente es creer que “la mayoría” de los jóvenes de 15 años está manteniendo relaciones, cuando de hecho lo contrario puede ser lo cierto.

Por supuesto, errada la premisa, las decisiones que se tomen a partir de ella pueden ser contraproducentes. Tratándose de las condiciones de salud y de las oportunidades futuras de un/una adolescente este tipo de errores pueden ser trágicos; tratándose del SIDA, hasta fatales.

¿Por qué la media de edad de inicio de relaciones sexuales no es un dato preciso?

Porque no permite ver la extensión de la experiencia sexual a diferentes edades. Cuando solo tenemos como dato que “la media de edad de inicio de relaciones sexuales es 15 años” se suele pensar casi automáticamente que “la gran mayoría de los chicos ya han debutado sexualmente a los 15”. Pero, ¡oh sorpresa! cuando apreciamos los datos completos y también tenemos la cantidad real de adolescentes que han mantenido relaciones sexuales a los 15 años, resulta que no pasa de 20%.

Esto es uno de los aspectos más esclarecedores del estudio de Irala porque su muestra es lo bastante amplia y con diversidad cultural.

¿Dónde suele estar el error? En que la media usa como universo solo a los que han tenido relaciones sexuales dentro de los rangos de edad de las personas incluidas en el estudio. Entonces claro, entre los adolescentes de 15 a 19 años que han tenido relaciones sexuales, la media puede estar en 15. Pero solamente se están refiriendo a ese universo. Si consideramos a todos los adolescentes incluyendo los sexualmente activos y aquellos que no lo son –como debería ser– las cifras orientativas lucen notablemente diferentes.

El estudio muestra claramente cómo en los 3 países se produce la misma figura donde “la media de edad de inicio de relaciones sexuales” es alrededor de 15 años; pero si uno se fija en el porcentaje de los que realmente son sexualmente activos, se da uno con la “sorpresa” de que hasta los 18 años estos son… ¡una minoría!



Esto se le pasa por alto incluso a muchos científicos e investigadores sociales, según nos contaba Jokin de Irala en una conversación personal que mantuvimos para tratar de entender esta realidad tan evidente pero al mismo tiempo tan poco estudiada. Este es un sesgo que, de ahora en adelante, debe evitar cualquier científico que pretenda que su investigación sobre conductas adolescentes sea confiable nos decía este prestigioso profesor universitario.

Es evidente que en instituciones como ONUSIDA, Ministerios de Salud, ONGs antisida, etc., tienen que ser muy cuidadosos en sus apreciaciones. Si creen (erróneamente) que la mayoría de los adolescentes es sexualmente activos a los 15 años eso podría explicar por qué reparten condones y ofrecen educación sexual que no toma en cuenta la posibilidad de vivir la abstinencia (porque están convencidos que “la mayoría lo hace”). En cambio, si sabemos que solo el 20% son sexualmente activos, pues lo lógico será fortalecer la decisión de no tener sexo del 80% y buscar que incluso más adolescentes retrasen la iniciación sexual. Y en ese caso, es evidente que lo ridículo y contraproducente de repartir condones a mansalva. Eso conducirá a que más adolescentes tengan relaciones en contexto de inmadurez afectiva y social. Los científicos lo llaman fenómeno de compensación de riesgo que es que si bien un instrumento puede tener algún efecto de disminución de un riesgo, al lanzar una falsa seguridad, los adolescentes lo usarán tanto más que al final el efecto de riesgo es mayor que lo que el instrumento pretendía proteger. Se da mucho con los protectores solares: la gente cree que los protege totalmente y por tanto se pone al sol más horas; el resultado: un aumento desmedido de cáncer de piel los últimos 30 años. O sea, aunque el condón sea eficaz para bajar el riesgo, la falsa seguridad termina por tirar esa eficacia por los suelos.

El artículo citado es De Irala J, Osorio A, Carlos S, Ruiz-Canela M, López-del Burgo C. Mean age of first sex: Do they know what we mean? Arch Sex Behav 2011. DOI 10.1007/s10508-011-9779-4


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Comite Independiente AntiSida

Informe especial: 30 años de SIDA


El primer caso se detectó el 5 de junio de 1981. El virus se difundió de forma desapercibida durante décadas, especialmente en el África subsahariana.

 HO / AA.- Con motivo de cumplirse los 30 años del descubrimiento del SIDA, hemos revisado 3 documentos que contienen estadísticas valiosas sobre el avance de la enfermedad a nivel mundial. HO ofrece el informe íntegro por el gran interés que tiene para nuestros lectores.

Los documentos son:
1) Treinta años de sida: las naciones en un punto clave del camino, elaborado por el programa conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH / SIDA (ONUSIDA) (AIDS at 30. Nations at the crossroads). Puede descargarlo aquí
2) Estrategia Nacional de VIH / SIDA para los Estados Unidos (NATIONAL HIV/AIDS STRATEGY FOR THE UNITED STATES) del 13 de julio de 2010, firmada por el presidente Barack Obama. Puede descargar el documento aquí.
3) La recomendación 1959 de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa sobre políticas preventivas de salud de los estados miembro del Consejo de Europa. Clic aquí.

Por una parte, nos interesa presentar las estadísticas más importantes que contienen estos documentos sobre el avance de la enfermedad a nivel mundial y en especial en el continente americano. A continuación, realizaremos un análisis crítico sobre las recomendaciones para la prevención de la enfermedad que presentan estos documentos y compararemos estas recomendaciones con las del programa nacional de lucha contra el SIDA del Ministerio de Salud de la República Argentina.

Este informe consta de las siguientes partes:

Las Estadísticas del VIH / SIDA
El primer caso de sida se detectó el 5 de junio de 1981. Hace treinta años, los Centros de Estados Unidos para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC por sus citas en inglés) emitieron el primer informe oficial de lo que se conocería como la epidemia del VIH. Los primeros signos de la enfermedad se detectaron principalmente en los países de altos ingresos, donde los nuevos casos aumentaron de manera exponencial a principios de los 80. En realidad, el VIH se había estado difundiendo en forma desapercibida durante décadas, especialmente en el África subsahariana.
La figura de abajo muestra el número de millones de personas infectadas con VIH en función del tiempo. El gráfico fue tomado del documento de ONUSIDA. Puede observarse que entre 1981 y 2000, el número de personas que viven con VIH aumentó de menos de un millón a unos 27,5 millones [26-29 millones]. El gráfico muestra que en el año 2010 existían 34 millones de personas infectadas con VIH. Por el año 2005 la cantidad de infectados pareció estabilizarse, pero en los últimos años el número de infectados ha continuado creciendo. En el año 2009, se infectaron 2,6 millones de personas en todo el mundo.

ONUSIDA informa que entre los años 1970-2009, el SIDA provocó 29 millones de muertes.
En 1996 se aprobó a una nueva clase de fármacos antirretrovirales inhibidores de proteasa, lo que marcó el comienzo de la era de la terapia antirretroviral. La terapia combinada demostró ser poderosa y efectiva, disminuyendo rápidamente las tasas de muertes por SIDA en dos tercios o más en muchos países de altos ingresos. Según informa ONUSIDA, los resultados del ensayo HPTN052 , publicados el 12 de mayo de 2011, demostraron que si una persona que vive con el VIH se adhiere a una posología antirretrovírica efectiva, el riesgo de transmitir el virus a su pareja sexual seronegativa se puede reducir en un 96%.
Mientras que menos del 1% de los adultos en el sur de África vivían con VIH en 1990, 16,1% vivían con el VIH, una década después. Durante el mismo período, la prevalencia (porcentaje del total de población infectado) del VIH aumentó de menos del 1% a 24,5% en Lesotho y del 3,5% al 26% en Botswana.
En contraposición con el resto de África, el presidente de Uganda, Yoweri Musevini, puso en marcha una movilización nacional de gran escala contra el VIH, promoviendo toda una serie de políticas y programas basados en cambios de comportamiento que permitirían a Uganda reducir el tamaño de la epidemia durante los años 90s, aun cuando se estaba expandiendo rápidamente en otros países sub-saharanianos. Lo novedoso de esta campaña fue que lejos de apostar al preservativo como arma exclusiva y primordial (lo más habitual en la mayoría de los países), la política sanitaria y educativa de combate a la infección estuvo basada en la promoción de la abstinencia sexual, la fidelidad dentro del matrimonio y la castidad, especialmente entre los más jóvenes.

En el caso del continente americano, la figura de abajo compara el número de infecciones de VIH en América Central y América del Sur con América del Norte. Las líneas punteadas de los gráficos muestran las correspondientes barras de error, es decir, la estimación máxima y mínima para cada año. Puede verse que existen un poco más de 1 millón de infectados en América del Norte y América del Sur y Central. En ambos continentes, el número de infectados continúa en franco crecimiento.



En el caso de Estados Unidos, el gráfico de abajo muestra en detalle el número de personas con VIH/SIDA (en azul) así como el número de nuevas infecciones (en rojo). Puede verse que a principios de los años 90 la cantidad de personas con VIH/SIDA se estabilizó, pero comenzó a crecer nuevamente a partir de 1997 en adelante. Mientras tanto, no se ha podido reducir el número de nuevos infectados (línea roja) que sigue constante en los últimos años. En los primeros años, llegaron a infectarse hasta 130 mil personas al año y esto ha disminuido en la actualidad a 56 mil personas que se infectan de VIH cada año en los Estados Unidos. Esto implica que cada 9 minutos y medio se produce una nueva infección de VIH. Se estima que 600 mil norteamericanos han muerto a causa de la epidemia.



El documento guía de la Estrategia Nacional de VIH/SIDA de Estados Unidos subraya que un gran problema que existe es que una de cada 5 personas infectadas desconoce su infección, por lo que sigue transmitiendo el virus a otras personas. Por ello, el documento subraya que si no se realizan mayores esfuerzos en las estrategias de prevención, las infecciones por VIH continuarán creciendo tal como muestra la línea azul del gráfico.



El boletín de noviembre de 2010 del Ministerio de Salud sobre VIH-SIDA en Argentina contiene la información más actualizada a la fecha.

Puede descargar dicho boletín haciendo clic aquí

Desde el inicio de la epidemia hasta 2008, se han notificado 75.009 casos de VIH/SIDA en Argentina. Se estima que viven hoy alrededor de 130 mil personas infectadas por el VIH en Argentina, de las cuales sólo la mitad conoce su condición. El hecho de que la mitad de los infectados desconozcan su situación implica un alto riesgo de que continúen transmitiendo el virus a otras personas. Es decir, en Argentina, una de cada 2 personas con VIH/SIDA desconoce su infección. En cambio, en Estados Unidos, tan sólo una de cada 5 personas infectadas desconoce su situación. Se estima que desde el inicio de la epidemia murieron alrededor de 25.000 personas por SIDA en Argentina.

En los últimos años, la curva epidemiológica de nuevas infecciones permanece constante: cada año, el Ministerio de Salud de la Nación recibe notificaciones de alrededor de 5.000 nuevos diagnósticos de infección por VIH. En 2008, último año con información completa, la tasa anual de infección por VIH se ubicó en un valor de 13 personas por cada 100 mil habitantes.

Tal como muestra el mapa, la epidemia continúa afectando principalmente los grandes conglomerados urbanos en todas las ciudades capitales del país. Por ejemplo, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires se registran 23,2 infecciones por cada 100 habitantes, en Mar del Plata 27.5 infecciones por cada 100 mil habitantes, etc. En el período 2007-2009, el 40% de los nuevos diagnósticos seguía correspondiendo a residentes de la ciudad de Buenos Aires y el conurbano bonaerense. Tomando como unidad de análisis las jurisdicciones provinciales, el 70% de la epidemia se concentra en la provincia de Buenos Aires, en la ciudad de Buenos Aires, en Santa Fe y en Córdoba.

¿El SIDA afecta a todos por igual? ¿El SIDA no discrimina?
Las primeras campañas sobre VIH/SIDA comenzaron con estos eslóganes: el SIDA afecta a todos por igual, o bien el SIDA no discrimina. Esto es absolutamente falso tal como muestran las estadísticas actuales. Lamentablemente, en Argentina todavía siguen escuchándose esos eslóganes. En esto hay que hablar con claridad: el SIDA afecta a aquellas personas que tienen conductas de riesgo: homosexualidad, prostitución, promiscuidad y drogadicción. En cambio, el SIDA no afecta a aquellos cuyas conductas están marcadas por la abstinencia y la fidelidad.

El informe de ONUSIDA sobre los 30 años del SIDA lo dice claramente: los efectos del VIH no se distribuyen de una manera pareja en toda la población. A nivel mundial, los niveles de prevalencia de VIH en “hombres que tienen sexo con hombres ”, en personas transexuales, en usuarios de drogas inyectables (UDI), y en “trabajadores sexuales” son superiores a los niveles de prevalencia reportados para el resto de la población.

Por ejemplo, el informe de ONUSIDA subraya que una de cada 5 personas que se inyectan drogas vive con VIH.

En este aspecto, América Latina muestra grandes disparidades según el documento de ONUSIDA. Si bien la tasa de prevalencia en la población general es de 0.4 % y permanece estable en los últimos años, la prevalencia es alarmantemente alta entre los homosexuales (hasta 20.3 %), “trabajadores del sexo” (19.3 %) y transexuales (hasta un 34 %).

Para dar un último ejemplo de que las infecciones por VIH no afectan a todos por igual sino que esto depende de las conductas de cada persona, reproducimos en el gráfico de abajo el número anual de infecciones por VIH durante 2006 en Estados Unidos que hemos sacado del documento guía para la estrategia de VIH/SIDA en ese país. Puede verse que el mayor número de infecciones se da entre hombres que tienen sexo con hombres (MSM) tanto para los blancos (white MSM: 13.230) como para los negros (black MSM: 10.130), luego siguen las mujeres negras heterosexuales, los hombres hispanos que tienen sexo con hombres (Hispanic MSM) y las dos últimas barras corresponden a los drogadictos que utilizan jeringas (IDUs: injection drug users). Todos estos grupos con comportamientos de riesgo son responsables de aproximadamente el 85 % de todas las infecciones de VIH en los Estados Unidos.

El documento firmado por el presidente Obama lo dice claramente en la página 8 y lo remarca con negritas: “cada persona o grupo no tiene la misma probabilidad de ser infectado con VIH. Sin embargo, durante muchos años, nuestra nación ha dado una respuesta excesiva como si todo el mundo corriera el mismo riesgo de infección por VIH”.

Prevención de las infecciones de HIV: la necesidad de cambios de conducta.
Estados Unidos fue la primera nación en lanzar campañas sanitarias que promovían el uso del preservativo y de jeringas limpias para erradicar la enfermedad, y han sido los primeros en recoger los resultados: crecen imparablemente las cifras de muertos y contagios, al crear un falso clima de seguridad que favorecía la práctica de conductas causantes del contagio. En lo que se refiere a las enfermedades de transmisión sexual (ETS), el resultado ha sido también desafortunado, especialmente entre adolescentes. Parece, por lo tanto, que la revisión de estas campañas de prevención ha de ser un objetivo prioritario en los programas de salud pública.

Por ello, al menos en los papeles, ya se comienza a hablar sobre la necesidad de cambios de conducta en la prevención de las infecciones por HIV. En el documento guía sobre HIV/SIDA de Estados Unidos, podemos leer en la página 20: “es importante proveer acceso a una educación básica para la salud que se apoye en los beneficios de la abstinencia y en retrasar o limitar la actividad sexual”.

A su vez, en la página 16, en la que se enumeran diversas medidas para evitar el contagio, se pone en primer lugar:
Abstinencia de sexo o uso de droga: abstenerse de la actividad sexual y del uso de drogas reduce el riesgo de infección por VIH. En los casos donde esto no pueda ser posible, limitar el número de parejas y tomar otras medidas puede reducir el riesgo de adquirir VIH”.

La reciente Declaración Política de la ONU sobre el VIH/SIDA también subraya la necesidad de “reducir las conductas de riesgo y promover una conducta sexual responsable” y menciona explícitamente a la abstinencia y la fidelidad.

En la página 100, el documento de ONUSIDA sobre los 30 años del SIDA vuelve a hacer énfasis en los cambios de comportamiento: menos parejas y menor cantidad de jóvenes sexualmente activos a edades tempranas.


Los europeos se encuentran en la misma dirección. La Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa ha aprobado el pasado 28 de enero la Recomendación 1959, titulada Políticas de cuidados preventivos de salud en los estados-miembro del Consejo de Europa, en la que recoge hasta veinticinco directivas para proteger la salud de los europeos, las cuales invita a adoptar a todos los gobiernos del continente. El apartado 9.5 dice lo siguiente: “Promover una educación sexual integral de la salud, incluida la abstinencia, para prevenir la propagación de enfermedades de transmisión sexual”.

Por supuesto, en todos los casos se recomienda también el uso del preservativo. Pero el documento de la estrategia nacional de lucha contra el SIDA aprobado por la Administración Obama es tajante al respecto: en la página 16 subraya que “el uso correcto y consistente del preservativo masculino reduce el riesgo de transmisión de VIH en un 80 %”. Nadie tomaría un avión si le dijesen que sólo el 80 % de los aviones llegan a destino. El riesgo es altísimo. Por ello sostenemos que las campañas de “sexo seguro” basadas en el preservativo sólo generan un clima de falsa confianza.

El hecho de que al menos en los papeles ya comience a hablarse de la necesidad de cambios de conducta, de fidelidad, de abstinencia, es ciertamente un avance. Sin embargo, los líderes de la salud pública todavía siguen siendo reacios a enfatizar los cambios de conducta por encima de las “soluciones técnicas” como la distribución masiva de preservativos.

Con una eficacia de tan sólo un 80 %, el preservativo genera una sensación de falsa seguridad que lleva a que aumenten los encuentros sexuales y la promiscuidad. En este contexto, las infecciones por HIV seguirán en aumento. Excluir la abstinencia como muchos han intentado y siguen intentando, y burlarse de ella cuando de implementar una política de sexualidad responsable se trata, es una temeridad, y como acabamos de mostrar, cada vez son más las instituciones mundiales que aceptan que eso es así.

Los programas de prevención no deben centrarse en tratar de convencer al mundo de que un comportamiento de riesgo forma parte de un estilo de vida aceptable, sino que deben centrarse en evitar el riesgo. El único método seguro y fiable de prevenir la transmisión sexual del VIH es la abstinencia antes del matrimonio y el respeto y mutua fidelidad dentro del matrimonio.

Lo mismo ocurre con la drogadicción. La solución meramente técnica que se propone se reduce a distribuir jeringas limpias. Sin embargo, esto no respeta la dignidad de aquellos que sufren de adicción a las drogas ya que no trata o cura a la persona enferma. Lo que se requiere es un cambio de conducta que permita a la persona liberarse del ciclo de adicción. Estas personas deben recibir el apoyo espiritual, psicológico y familiar necesario para liberarse de la conducta adictiva y restaurar su dignidad y alentar su inclusión social.
Como un ejemplo de que es posible realizar campañas solicitando cambios de conducta a la población, podemos mencionar que en la mayoría de los países existe legislación que busca limitar los espacios en los cuales se puede fumar. En el caso de Argentina, la legislación restringe cada vez más los lugares para fumadores. Ninguna campaña dice: “fuma todo lo que quieras y donde quieras, pero utiliza boquilla”. Sin embargo, ese es el mensaje que se da en el ámbito de la sexualidad: haz lo que quieras, pero usa preservativo.

Para dar un último ejemplo, comentamos que en un extenso y detallado estudio realizado por los Centros para el Control de las Enfermedades (Centers for Disease Control) en los Estados Unidos de América entre 2001 y 2009, los investigadores analizaron diversos comportamiento de riesgo entre los jóvenes (Youth Risk Behavior Surveys) en siete Estados y en seis distritos escolares urbanos grandes. Entre los tantos aspectos que se analizan, en el área de la sexualidad se hicieron estadísticas sobre la cantidad de jóvenes que tuvieron 4 o más encuentros sexuales en su vida. Se encontró que el 11 % de los alumnos heterosexuales tuvieron 4 o más encuentros, mientras que en el caso de los alumnos homosexuales o lesbianas ese número se eleva a más del doble (29.9 %) y lo mismo ocurre con los alumnos bisexuales (28.2 %). Aparte de la sexualidad, el trabajo realizado por los Centros para el Control de las Enfermedades muestra que los estudiantes que informan que son homosexuales o bisexuales son más propensos a involucrarse en comportamientos insalubres arriesgados, tales como el uso del tabaco, el alcohol y otras drogas, comportamientos suicida, y violencia.

Puede descargar este informe aquí

En definitiva, y tal como ha declarado la delegación del Vaticano frente a la declaración política de la ONU sobre el VIH/SIDA, “lo que se necesita es un enfoque basado en los valores para hacer frente a la enfermedad del VIH y SIDA, un enfoque que proporciona los cuidados necesarios y el apoyo moral a aquellos infectados y que promueve una vida conforme a las normas del orden moral natural, un enfoque que respete totalmente la dignidad inherente de la persona humana”.

La prevención en Argentina 
 El enfoque que se le ha dado en Argentina a la prevención de la infección de VIH omite completamente la necesidad de cambio de conducta alguno. En el sitio del Ministerio de Salud puede verse claramente que la estrategia se basa en el fomento y reparto gratuito del preservativo.

Ahora bien, ya que tanto se insiste en el uso del preservativo, sería importante que se difundiera información sobre su eficacia. Sin embargo, en el boletín de noviembre de 2010 del Ministerio de Salud sobre VIH/SIDA no hemos encontrado referencia alguna sobre la eficacia del preservativo. Las tablas 32 y 33 de dicho boletín detallan minuciosamente la cantidad de preservativos que se reparten mensualmente por provincia y la cantidad de bocas de distribución que existen, pero no hay mención a la eficacia, que es sólo del 80 % (sólo si se usa correctamente) como indica el documento de la administración Obama. Omitir este dato es temerario.

En la sección de “Preguntas frecuentes sobre VIH y Sida” del Ministerio de Salud de Argentina, en el punto 17 y bajo el subtítulo de prejuicios, puede leerse lo siguiente:
“Creer que el VIH/SIDA es un problema de "homosexuales", "drogadictos" o "prostitutas" no sólo es negar los hechos, sino que es seguir fomentando la discriminación. La falsa seguridad de quienes se sienten "normales" es uno de los principales obstáculos para la prevención”.

Esto no es una cuestión de prejuicios o de discriminación. Los homosexuales, los drogadictos y las prostitutas tienen comportamientos de riesgo caracterizados por la promiscuidad, por un alto intercambio de parejas, y estos comportamientos son los favorecen la infección del VIH. Hemos mostrado más arribas las estadísticas de Estados Unidos al respecto que son contundentes. Lo mismo establece el informe de la ONU sobre los 30 años de SIDA. Por otro lado, si por “normales” se entienden los comportamientos basados en la fidelidad y la abstinencia, esto no constituye un obstáculo, sino una garantía en la prevención de contagios de VIH. Donde hay fidelidad, no hay SIDA.



Por otra parte, la revista de educación sexual que acaba de publicar el Ministerio de Educación (se imprimieron 6 millones de ejemplares), en el capítulo titulado “cuanto más sepan, mejor” dice en la página 27:
“El preservativo es el único método que, además de evitar un embarazo no deseado, previene las infecciones de transmisión sexual. Es importante usarlo en forma correcta.”

Una vez más, se omite referencia alguna a la efectividad del preservativo, con lo cual se induce falsamente a pensar al lector que la efectividad es absoluta.

Como decíamos, el capítulo en cuestión de dicha revista subraya la importancia de estar informado (“Cuanto más sepan, mejor”). Los jóvenes “tienen el derecho de estar informados” subraya la revista. Sin embargo, a pesar de lo mucho que los Ministerios de Salud y de Educación pregonen este derecho, son ellos los primeros en violar este derecho al mal informar a la población sobre la verdadera eficacia del preservativo.
Finalmente, queremos subrayar que la apuesta incondicional del Ministerio de Salud de Argentina por el preservativo contrasta con el enfoque de la administración Obama. En la página viii de dicho documento, y bajo el título de “reduciendo nuevas infecciones de VIH”, puede leerse:
También debemos dejar de pensar que un solo enfoque para la prevención del VIH va a funcionar, ya sea que se trate de píldoras, preservativos o información”.

Y a continuación se enumeran una serie de enfoques combinados. Un gran contraste con la apuesta única que se hace en Argentina por el preservativo.

“Sexo seguro”, negocios seguros.


La revista Fortunaweb ha publicado en 2011 un estudio sobre la industria de preservativos en Argentina. La venta de preservativos en Argentina se duplicó en los últimos diez años: actualmente se comercializan 180 millones de unidades al año, una cifra que crece en torno al 4% anual, de acuerdo a fabricantes. Además de los preservativos que se venden a particulares, hay que sumar las compras que realiza el Estado para sus programas de salud. En total, esto arroja un promedio de 4,5 preservativos al año por persona, aproximadamente. Esta medida anual per cápita es la que se utiliza para comparar el consumo de preservativos en distintos países. En esta materia, Japón posee el primer puesto con 9 preservativos al año por persona y los países de Europa occidental, tienen un promedio de 6. Como se ve, en Argentina queda mucho margen para que el negocio de venta de preservativos siga creciendo.
Frente a esta realidad, resulta claro que la promoción de conductas sexuales basadas en la abstinencia y la fidelidad arruinaría los negocios de muchos.

Conclusiones
Existen en el mundo 34 millones de personas infectadas con HIV. Durante 2009, se infectaron 2,6 millones de personas. El número de personas infectadas sigue creciendo año tras año, tanto a nivel mundial como en el continente americano. No se ha podido bajar el número de nuevas personas infectadas por año. En Estados Unidos, se infectan 56 mil personas al año, mientras que en Argetina se infectan 5 mil personas por año. Se calcula que existen unos 130 mil personas con VIH en Argentina, de las cuales la mitad desconoce que es portadora del virus, con los consiguientes riesgos de contagio a otras personas. En cambio, en Estados Unidos, sólo una de cada 5 personas infectadas desconoce su situación.

Es muy importante asegurar el acceso universal a los medicamentos que previenen el contagio del HIV. Si una persona que vive con el VIH se adhiere a una posología antirretrovírica efectiva, el riesgo de transmitir el virus a su pareja sexual seronegativa se puede reducir en un 96%.

Las estadísticas muestras que las infecciones de VIH/SIDA afectan principalmente a personas con conductas de riesgo tales como homosexualidad, prostitución y drogadicción. Por ello, diversas agencias internacionales han comenzado a pedir cambios de comportamiento (abstinencia y fidelidad). El SIDA no afecta a todos por igual, sino que afecta principalmente a aquellos que presentan conductas de riesgo que se caracterizan por la promiscuidad, es decir, por un elevado intercambio de parejas.

Sin embargo, los líderes de la salud pública todavía siguen siendo reacios a enfatizar los cambios de conducta por encima de las “soluciones técnicas” como la distribución masiva de preservativos. Las soluciones meramente técnicas no respetan la dignidad de las personas y no resuelven el problema que genera la conducta de riesgo. La distribución de jeringas estériles no resuelve el problema de adicción a las drogas de una persona, y la distribución de preservativos a prostitutas no resuelve el problema de que una mujer está siendo utilizada como un objeto. Igualmente, la distribución de preservativos a jóvenes, no resuelve el problema de la promiscuidad, sino que, por el contrario, al otorgar una sensación de falsa seguridad, lo promueve.

Por ello, lo que se necesita es un enfoque basado en los valores que respete la dignidad de la persona y la ayude a superar el problema que la ha llevado a tener una conducta de riesgo.
En Argentina, hay una apuesta ciega por el preservativo. Y por más que se pregona la necesidad de estar informado, es el mismo gobierno el que omite decir que la efectividad del preservativo es muy baja frente a los contagios de VIH. Palabras como abstinencia y fidelidad no aparecen en ningún lado.
Los fabricantes de preservativos, seguirán haciendo muy buenos negocios en Argentina. Y el número de infectados por VIH, lamentablemente, seguirá creciendo año tras año.


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