sábado, 2 de febrero de 2008

Sida: las agencias internacionales estan ideologizadas




Entrevista al cardenal Lozano Barragán donde habla de la acción de la iglesia a favor de los enfermos de sida, especialmente los niños, con la Fundación El Buen Samaritano.

ROMA, lunes, 14 enero 2008 (ZENIT.org).- En el mundo dos millones y medio de niños afectados de Sida (el 90% se concentran en África subsahariana) esperan una respuesta que les permita vivir; la Fundación «El Buen Samaritano», con sede en el Vaticano, trabaja como promotor y puente de ayudas que necesitan con carácter permanente y urgente. Los fármacos que les dan esperanza de vida cuestan 12,5 euros al mes.

Así lo confirma su presidente, el cardenal Javier Lozano Barragán, en esta entrevista concedida a Zenit, en la que recuerda el origen de «El Buen Samaritano», constituida por el Papa Karol Wojtyla en 2004 --y confirmada por Benedicto XVI-- con personalidad jurídica pública, canónica y civil.

Su finalidad es el sostenimiento económico de los enfermos más necesitados, con particular atención a los de Sida [en todo el mundo la cifra estimada se aproxima a los 36 millones de casos]. La Fundación está confiada al Pontificio Consejo para la Pastoral de la Salud -la gobierna un Consejo de Administración según sus respectivos estatutos--. Preside ambas realidades el cardenal Lozano Barragán.

Alienta la labor de la Fundación el llamamiento que lanzó Benedicto XVI en vísperas de la Jornada Mundial --del pasado 1 de diciembre-- contra el Sida.

Exhortó «a todas las personas de buena voluntad a multiplicar los esfuerzos para detener la difusión del virus HIV, para contrarrestar el despacio que frecuentemente golpea a los que los afectados y para atender a los enfermos, especialmente cuando aún son niños».

--¿Cómo se gestó «El Buen Samaritano»?

--Cardenal Javier Lozano Barragán: Preguntaron hace bastante tiempo a Juan Pablo II: «¿Qué está haciendo la Iglesia por los enfermos de Sida?». Entonces Juan Pablo II me dijo: «Encárguese usted de responder a ese interrogante». Existe un fondo mundial, el Fondo Global para combatir las enfermedades del Sida, la tuberculosis, la malaria; en aquella época su presidente era un católico, Thomas Thompson. Me dijo que promovían una campaña en todo el mundo, que contaban con unos 15 mil millones de dólares para resolver estos problemas, y propuso que nos ayudáramos recíprocamente. Me pareció adecuado. Dos años después -incluso se había cambiado ya de presidente-- me di cuenta de que el Fondo Global quería todo menos ayudar a la Iglesia católica.

Comprobé que el 27% de las instituciones que se dedican en todo el mundo a atender a los enfermos de Sida son católicas -con el dinero de la caridad--; el 44% pertenece a los gobiernos -instituciones financiadas con los impuestos--, el 11% a Organizaciones No Gubernamentales y un 8% a otras confesiones religiosas.

Las instituciones católicas forman, digamos, el principal «socio», pero no se quiere reconocer, entre otras cosas porque se dice que la Iglesia católica es «promotora» del Sida -una acusación banal- porque no permite el preservativo. Perdí el tiempo dos años detrás del Fondo Global. No conseguía absolutamente nada, a pesar de la buena voluntad de Thomson.

Después recibí otra propuesta: del «Leadership Fund», de parte de los EE. UU., que también se presentaba con unos 15 mil millones de dólares para ayudar a los enfermos de Sida en el mundo. Cuando acudí a Nueva York a ultimar las cosas constaté que se pretendía subordinar en cierta forma la Santa Sede a tal Fondo, no tanto para ayudar a los enfermos como para tener cierto control sobre ese 27% integrado por instituciones católicas. Fue una tergiversación de lo que se me había propuesto anteriormente. Ahí terminó todo.

Junto al cardenal Angelo Sodano, entonces secretario de Estado, me pregunté: si somos unos mil doscientos millones de católicos en el mundo, ¿por qué vamos mendigando ayudas donde no nos las quieren dar? ¿Por qué no fundamos una institución precisamente para ayudar a los enfermos de Sida más necesitados? Planteamos la idea a Juan Pablo II y la aprobó; surgió así «El Buen Samaritano» como Fundación. Y elegimos el nombre «El Buen Samaritano» porque es el que ayuda al enfermo más desprotegido, que es Cristo mismo en último término.

--¿La Fundación «El Buen Samaritano» canaliza toda la ayuda de la Iglesia por los enfermos del Sida?

--Cardenal Javier Lozano Barragán: En absoluto. La Fundación «El Buen Samaritano» promueve, orienta y coordina -hasta cierto punto-- las ayudas que se dan en toda la Iglesia y que brindan diversas organizaciones. Pensemos en el caso de Mozambique, donde está trabajando la Comunidad de San Egidio; allí no entramos. Actuamos donde nadie lo hace. Por eso animamos a las organizaciones de ayuda a los enfermos de Sida; les pedimos que se activen, incluso hasta hacer inoperante «El Buen Samaritano». Y si las organizaciones cubrieran todo, sería magnífico. Nuestra función es subsidiaria. Donde las instituciones no llegan, entonces sí entra la Santa Sede con la Fundación «El Buen Samaritano».

--¿Cómo concreta la Fundación sus objetivos? ¿Cómo detecta las necesidades más apremiantes?

--Cardenal Javier Lozano Barragán: Tenemos una forma peculiar para detectar las necesidades que existen en el mundo. Por un lado contamos con las estadísticas y conocemos los países que registran más enfermos de Sida y sus recursos, también de tipo gubernamental. Y así podemos dirigirnos a los países más pobres. En estos, nuestros interlocutores son los obispos, la Conferencia Episcopal. Les ofrecemos nuestra ayuda y nos confirman cuáles son las necesidades más apremiantes.

Puesto que tenemos pocos fondos, se deben administrar con mucha cautela. Cuando un obispo, por ejemplo, nos propone un caso concreto, le pedimos que se dirija al nuncio: éste debe aprobar la petición y ponerse en contacto con nosotros. Ello facilita mucho el proceso de ayuda; carecemos de burocracia. Los fondos los ingresamos en el «Instituto para las Obras de Religión», el I.O.R. [de la Santa Sede. NdR]. Los nuncios a su vez tienen sus fondos en el I.O.R. Si llega de Ghana la petición de una suma determinada, simplemente hacemos la transferencia de la cuenta de «El Buen Samaritano» a la del nuncio de Ghana. Basta con avisarle por teléfono de que se le ha enviado la suma para utilizarla en la necesidad que indicamos.

De igual forma, al carecer de una cantidad sustancial de fondos, nos dedicamos a suministrar antirretrovirales, o sea, medicinas. En alguna ocasión me han criticado diciendo que lo más importante es la prevención. Y estoy de acuerdo. Pero si, por ejemplo, encuentro a alguien muriéndose en la carretera, no le voy a leer el Código de la Circulación; lo que tengo que hacer es llevarle al hospital inmediatamente. Es lo que procuramos: atender al que está muriéndose; es la máxima prioridad. En el orden lógico, es prioritaria la prevención. En el orden real, es ayudar al que está en situación urgente. Y por eso nos centramos en los antirretrovirales. Si llegado un punto tenemos tales fondos que podemos hasta construir centros para enfermos de Sida, para los huérfanos, será estupendo; pero en este momento nuestros fondos no nos permiten llegar a esas necesidades.

--¿Qué aportaciones integran los fondos de «El Buen Samaritano»?

--Cardenal Javier Lozano Barragán: La fuente es toda la Iglesia católica; solicitamos a todos los países, a todos los episcopados, a todos los fieles, que nos ayuden. Y damos los datos necesarios para hacer llegar sus donativos.

Nosotros somos un puente. De acuerdo con el precio inferior que hemos podido conseguir de un laboratorio -cuyo nombre evito, por razones comerciales--, 217 dólares estadounidenses [unos 150 euros. NdR] por paciente al año, una persona nos hace llegar determinada suma a nuestra cuenta del I.O.R. o la transferimos ahí. Cuando recibimos una petición de determinado lugar --especialmente de África--, esa cantidad la enviamos para cubrir la necesidad específica a través del nuncio; la ayuda se convierte inmediatamente en medicina. El laboratorio del que hablé tienen filiales en muchísimas partes del mundo y el compromiso de darnos el tratamiento por paciente y año. En el lugar de que se trate enviamos a la persona que lo requiere al laboratorio designado o al punto farmacéutico correspondiente. Pedimos a los beneficiados el recibo y comprobamos el uso adecuado de los fondos.

--En líneas generales, ¿en qué se traducen los antirretrovirales para el enfermo?

--Cardenal Javier Lozano Barragán: En la prolongación de la vida. El nuncio en Ghana nos hablaba hace unos meses de un pequeño hospital donde había cincuenta muertos al mes; después de la ayuda de «El Buen Samaritano» con los antirretrovirales se registran solamente dos decesos al mes. Se potencian las defensas del organismo y se gana vida hasta donde el avance de la medicina lo permite.

--En lugar de una Jornada o de una Campaña especial de recogida de donativos, «El Buen Samaritano» sencillamente aprovecha el tiempo de Adviento y de Navidad para una sensibilización. Este año ha alertado especialmente del caso de los niños: ¿son los grandes olvidados del drama del Sida?

--Cardenal Javier Lozano Barragán: Nos estamos fijando en los enfermos de Sida más necesitados, y los más necesitados son los niños. Es tremenda la tragedia de los pequeños huérfanos o ya afectados por el Sida. Recientemente en Uganda, en Kilongo, en la frontera con Sudán, me reuní con una cantidad enorme de personas enfermas de Sida. El superior de la misión del hospital de Kilongo me presentó a cincuenta niños --todos de menos de diez años de edad, todos huérfanos del Sida-- para que les hablara, para infundirles confianza, para enviarles nosotros los medicamentos y que así puedan ir a la escuela y llevar una vida más o menos normal.

El problema de los huérfanos es horrible: los jóvenes padres de estas nuevas generaciones han muerto; ahora los niños pasan a la casa de los abuelos, y estos no tienen capacidad física ni emocional para mantenerlos en todas sus necesidades. No es raro encontrar en una familia diez o quince niños por lo menos. Y los abuelos renuncian a ocuparse más que de dos o tres. «¿Y los demás qué hacen?», pregunté; «¿a la selva?». Pues sí: como los animalitos, y ya se verá qué les sucede.

Estamos ante una tragedia inminente: hay cerca de dos millones y medio de niños huérfanos y afectados de Sida en África en este momento.

Los donativos que recibimos proceden de católicos; también se suman personas de buena voluntad. Tampoco nosotros preguntamos a un enfermo cuál es su credo para ayudarle.

No se trata de campañas con un plazo determinado. Igual que, desgraciadamente, no hay una fecha para contagiarse de Sida, tampoco hay una fecha para recibir ayudas. El contagio es crónico, permanente. Así que la ayuda también debería ser crónica, permanente.

Por Marta Lago

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Formas de envío de donativos a la Fundación «El Buen Samaritano» en cualquier momento del año:

-- Cheque Bancario Internacional a nombre de: «Cardenal Javier Lozano Barragán, presidente de la Fundación El Buen Samaritano, Ciudad del Vaticano».

-- Transferencia bancaria a la cuenta corriente del «Instituto per le Opere di Religione - I.O.R.» de la Santa Sede a nombre de la «Fundación El Buen Samaritano, Ciudad del Vaticano»: cuenta nº 14825.008 (para donativos en euros); cuenta nº 14825.007 (para donativos en dólares estadounidenses).

La recepción, estudio y aprobación de proyectos de ayuda en este campo competen al Consejo de Administración de la Fundación «El Buen Samaritano», cuya sede está en el

Pontificio Consejo para la Pastoral de la Salud (http://www.healthpastoral.org/)

Palazzo S. Paolo

00120 Ciudad del Vaticano

Teléfono: +39.06.69883138

Fax: +39.06.6988.3139
E-mail: goodsamaritan@hlthwork.va ; opersanit@hlthwork.va

Las oficinas está situadas en:

Via della Conciliazione, 3

00193 Roma

viernes, 1 de febrero de 2008

MINISTERIO DE SALUD ADMITE QUE EL PRESERVATIVO ES INSEGURO Y RECOMIENDA MENTIR A LOS ADOLESCENTES



Viernes, 01 de Febrero de 2008

A raíz de haber accedido a un informe de la Organización Cochrane en el que se admite la inseguridad del preservativo para prevenir la infección con el virus HIV, un colaborador de Argentinos Alerta decidió consultar al Ministerio de salud de la Nación llamando al 0800-333-3444 (Línea gratuita de información sobre SIDA).

Ante la evidencia, la operadora admitió que el preservativo no es totalmente seguro (afirmándolo en varias oportunidades) pero recomendó no difundir esta información (invitando a mentir) a los adolescentes como manera de protegerlos.

Puede escuchar la conversación grabada haciendo clic aquí. Pero no deje de leer todo el artículo para encontrar mayor información sobre el tema. Pedimos disculpas por la repetición de algunas frases (puede ser molesto) para resaltar las contradicciones. Si quiere descargar el archivo de audio clic aquí con el botón derecho del mouse y elija "guardar destino como" (Internet explorer) o "guardar enlace como" (Firefox)

Al llamar a la línea de información sobre sida se obtuvo una conversación de aproximadamente 10 minutos en los que se pueden oír las siguientes afirmaciones:

1- Aproximadamente al 1 minuto 13 segundos: La operadora admite la posibilidad de que el preservativo se rompa (en un 20% de las relaciones) pero luego dice que si no se rompe es 100% seguro (luego veremos como tiene afirmaciones que contradicen en el resto de la conversación). Ya sería suficientemente peligroso el hecho de que se rompan el 20% de los preservativos.

2- Aproximadamente al 1 minuto 35 segundos: La operadora admite que si los preservativos no son conservados en condiciones adecuadas (temperatura, luz, etc) pierden efectividad. Sin embargo en nuestro país se venden preservativos en cualquier local callejero, se distribuyen gratuitamente en la calle, y hay expendedores automáticos de preservativos en lugares públicos.

3- Aproximadamente a los 2 minutos 15 segundos: La operadora afirma que los preservativos que no son comprados en la farmacia normalmente no cumplen con condiciones adecuadas de conservación. Como dijimos el punto 2, en la Argentina se venden preservativos en los supermercados, kioscos, pequeños despensas y hasta en los baños públicos. Además de los que se reparten en la vía pública.

4- Aproximadamente a los 2 minutos 30 segundos: La operadora admite que los preservativos que son transportados en una billetera o en un bolsillo que no sea el bolsillo “delantero de la camisa” se transforman en inseguros porque pierden sus propiedades. De la observación cotidiana cuando miembros del mismo Ministerio de salud reparten preservativos en la calle surge que la mayor parte de los muchachos conservan los mismos en el bolsillo trasero del pantalón o en una billetera.

5- Aproximadamente a los 3 minutos 40 segundos: La operadora admite que no se puede asegurar que el preservativo sea efectivo en todos los casos.

6- Aproximadamente a los 4 minutos 5 segundos: admite que si el preservativo estuvo mal colocado es “muy probable que estalle” con lo cual la persona queda expuesta.

7- Aproximadamente a los 4 minutos 40 segundos: admite que sumando todas estas causales probablemente el índice de “desprotección” llegue al 20% (cifra que al inicio de la conversación calificó de escandalosa)

8- Aproximadamente a los 7 minutos 5 segundos: La operadora supone (no lo sabe, ni nosotros tampoco) que la información provista junto a los preservativos no admite explícitamente este riesgo.

9- Aproximadamente a los 8 minutos 5 segundos: La persona que, en nombre del ministerio de salud, informa sobre el sida, nos recomienda no revelar al los adolescentes esta información sino trasladar el eje de la conversación al uso correcto del preservativo. EL MINISTERIO DE SALUD NOS ACONSEJA MENTIR A NUESTROS HIJOS porque supuestamente esto sería mas peligroso para ellos.

10- En ninguno momento se admite que la abstinencia si es seguro, mientras que el preservativo no lo es.

Para leer el informe Cochrane original haga clic en Condom effectiveness in reducing heterosexual HIV transmission. Si quiere leer la traducción al español haga clic en Efectividad del preservativo en la reducción de la transmisión del VIH en heterosexuales (Revisión Cochrane traducida). En este documento podrá leer textualmente que “mediante la revisión de los estudios se pudo comprobar que el uso constante del preservativo reduce sustancialmente pero no elimina por completo el riesgo de infección de VIH



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El SIDA mata y no discrimina


La epidemia avanza destruyendo hogares hispanos. Se ha celebrado en Estados Unidos una cumbre hispana sobre el sida.

ANDREA ACOSTA


El Pregonero

Inmigrante mexicana sufre por la pérdida de su esposo e hija por el SIDA, batalla día a día con la enfermedad y el estigma, pero se ha comprometido en ser una voz para crear conciencia y alentar a la prevención del virus de inmunodeficiencia adquirida (VIH).

Cuando le diagnosticaron VIH, hace 13 años, Josefina Martínez se movilizó para que también le hicieran la prueba a su esposo y sus tres hijos. Entonces supo que su pareja y su pequeña de cuatro años también habían adquirido el virus que desencadena la enfermedad del SIDA.

Su esposo le había transmitido el virus a ella y luego a su niña por medio de una transfusión de sangre durante una operación.

Pasó varios meses cuidando de ambos a la vez en país natal, aunque era poco lo que podía hacerse ya que la enfermedad estaba avanzada.

Antes de morir, él tuvo que afrontar la enfermedad solo en un hospital neoyorquino durante tres meses porque Josefina tenía que cuidar de la pequeña.

Recuerda con sufrimiento que al principio a su hija no la querían atender en los hospitales de México porque creían que al atenderla podían contraer el virus. "Enfermeras y médicos no la querían ni tocar", dijo.

No logró que le dieran un tratamiento a la niña y cayó en coma. Cuando por fin la atendieron ya era muy tarde y falleció con apenas cinco años.

"Luego de la muerte de mi hija caí en un estado de depresión muy fuerte", comentó este martes la inmigrante de 41 años en el marco de la Cumbre Nacional de Liderazgo Latino sobre SIDA, que se llevó a cabo en Washington.

Afirma que 'es horrible ver en México cómo la gente muere de las complicaciones derivadas de las bajas defensas que ocasiona el SIDA'. "La muerte por esta enfermedad es dramática debido a estas complejidades y porque los pacientes pierden el conocimiento, la emoción de estar vivos", dijo.

A la vez, Josefina tuvo que afrontar su propio calvario con ataques de depresión, pánico y paranoia, también tuberculosis, mal de Parkinson, cáncer en los ojos, neumonía y otras complicaciones médicas derivadas del SIDA. "Casi pierdo la vista y en tres ocasiones estuve a punto de morir", contó quien al principio tomaba 120 píldoras al día.

Este cuadro desgarrador le obligó a dar en adopción a sus dos hijos sanos, que en ese entonces tenían 6 y 8 años. Al mismo tiempo tuvo que afrontar a una sociedad generalmente crítica, insensible, discriminadora, cruel.

"Era niñera en una casa, pero cuando me vieron en la televisión contando la dura realidad de vivir con SIDA, me despidieron", puso como ejemplo.

"Pero no podía vivir enojada con la vida y tuve que aprender a aceptar a la gente y sus reacciones", dijo quien considera que el virus le enseñó a vivir, a disfrutar cada día, a vivir el momento presente. "Ser VIH positivo me enseñó a ser positiva en mi vida", subrayó.

Actualmente se siente mucho mejor, vive con sus hijos adolescentes (custodia compartida con padres adoptivos), disfruta del ser mamá, sigue cuidando mucho de su salud, está buscando un empleo y está comprometida en alzar su voz para detener el avance de este flagelo.

"Hay que hablar con los jóvenes y explicarles que el sexo no es un juego y que deben responsabilizarse por su sexualidad", destacó Josefina.

Cumbre sobre VIH

Unos 300 líderes latinos que trabajan sobre temas de VIH/SIDA a lo largo de Estados Unidos se reunieron esta semana en la Cumbre Nacional de Liderazgo Latino sobre SIDA para reflejar un consenso nacional y poner en práctica la Agenda Latino/Hispana de Acción contra el SIDA.

Por primera vez en la historia de la epidemia en Estados Unidos, el impacto del VIH/SIDA en las comunidades hispanas y latinas se presentó a escala nacional con representantes de organizaciones comunitarias, departamentos de salud, proveedores directos de servicios, personas que viven con el VIH / SIDA, investigadores, defensores de los derechos de las personas que tienen VIH/SIDA, expertos en salud pública y funcionarios electos.

"Nos une el hecho de que 77 mil latinos han fallecido por SIDA y que más de 200 mil hispanos en los Estados Unidos viven con el VIH/SIDA", comentó Guillermo Chacón de la Comisión Latina sobre SIDA.

Hay buenos avances para frenar la epidemia, pero es importante detectarlo a tiempo -dijo quien está preocupado porque más latinos están dando positivo en las pruebas y con tal avance del virus que al año empiezan a tener síntomas de la enfermedad del SIDA.

Esto quiere decir que están tardando mucho en hacerse la prueba de VIH -dijo este experto que aconseja hacerse la prueba cada año y cada tres o seis meses si la persona tiene un comportamiento riesgoso. "Es confidencial y dan el resultado en veinte minutos", agregó.

Cabe destacar que en Estados Unidos las personas reciben tratamiento aunque no tengan documentos.

En la cumbre se abordaron los desafíos pasados y presentes, el estigma de vivir con SIDA y también se analizaron las soluciones y acciones necesarias para seguir combatiendo el avance del VIH. "Queremos desarrollar un plan de acción para los próximos dos años y reunirnos otra vez en el 2010", añadió Chacón.

La Agenda Latina/Hispana de Acción contra el SIDA es un documento nacional de salud y prevención que responde a la crisis que afecta a los latinos de Estados Unidos.

"Nos urge que la comunidad hispana escuche el mensaje de educación y prevención", dijo quien considera esta cumbre como 'una señal de esperanza para los portadores del virus'.

La epidemia de VIH / SIDA está lejos de haber terminado y que aún queda mucho trabajo por hacer a nivel local en la lucha contra esta enfermedad -dicen los congresistas.

Es necesario tomar acción en este sentido porque muchas personas aún no están concientes de lo que representa el VIH/SIDA -según comentó el congresista Joe Baca de California en la cumbre.

"La gente tiene que saber cómo afecta y cómo prevenirlo", subrayó quien reconoce que se necesita más fondos para investigación y más respeto por los afectados.

Afirmó que es importante que las organizaciones de fe, las escuelas y la comunidad unan sus voces para crear conciencia sobre el virus VIH.

En la actualidad, en Estados Unidos hay aproximadamente 1.2 millones de personas que viven con el VIH/SIDA, de los cuales 200 mil son latinos. Considerando que los latinos representan el grupo étnico y minoritario más grande y de más rápido crecimiento en el país, los líderes hispanos vinculados a este tema afirman que hacer frente al impacto del VIH/SIDA en la comunidad latina es de vital importancia para mejorar la salud general de la nación.

"En este año electoral, tenemos que aprovechar para elegir políticos que estén comprometidos con el sector salud", según Chacón.

Insistió en que es hora de actuar, unificar esfuerzos y juntos hacer una estrategia más poderosa que logre revertir la realidad trágica que el VIH está generando en la comunidad latina.

AYUDA:


• Clínica Whitman-Walker:

- 1701 calle 14, NW, DC. Inf: 202-939-7690 (hacer cita)

- 5232 Lee Highway, Arlington, VA. Inf: 703-237-4900.

• Clínica del Pueblo:

- 2831 calle 15, NW, DC. Inf: (202-667-3706)

- Prueba gratis y asesoramiento sin cita: lunes y martes de 9AM a 5PM, miércoles y jueves de 9AM a 9PM, viernes de 9AM a 1PM y sábados de 10AM a 2PM.

• Línea nacional de información sobre VIH (gratis y confidencial): 1(800)232-4636.


CIFRAS:


• A nivel nacional:


- En EEUU se han diagnosticado casi 1 millón de casos de SIDA (16 por ciento hispanos).

- Un 19 por ciento de los nuevos casos corresponden a hispanos.

- Un 50 por ciento de los hispanos (15 y 44 años) se han hecho el test.

• Prince George, MD: Casi 2.400 personas viven con VIH y casi 2.300 viven con SIDA.

• Montgomery, MD: Más de 1.100 viven con VIH y casi 1.200 viven con SIDA.

• Estado de Virginia: Hubo un incremento de 15 por ciento de casos de VIH/SIDA entre hispano

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martes, 29 de enero de 2008

Médicos alertan sobre epidemia de sífilis "sin precedentes" en Gran Bretaña


(La Tercera, Chile, 2008-01-23)

Gran Bretaña sufre de una epidemia de sífilis sin precedentes desde hacía más de una década, según informó hoy una coalición de médicos.

Esa enfermedad venérea había desaparecido prácticamente en las décadas de 1980 y 1990, pero en los últimos años cobró fuerza y los profesionales calificaron la situación como una "preocupante epidemia".

El especialista Patrick French, portavoz de la coalición médica, declaró que la sífilis "aumentó en un 2.000 por ciento en los hombres y en un 870 por ciento en mujeres en la última década".

Agregó que "este es un nivel que no veíamos desde 1949" y que "se ha vuelto una epidemia significativa" en Gran Bretaña. Por su parte, la Agencia de Protección Sanitaria (HPA) reportó 2.766 nuevos casos en 2006.

La sífilis es una enfermedad infecciosa crónica que se contagia principalmente por contacto sexual, por contacto de la piel con la ligera secreción que generan los chancros o por contacto con los clavos sifilíticos de la persona enferma.



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viernes, 25 de enero de 2008

Listado de Enfermedades de Transmisión Sexual


Estas E.T.S. están en expansión debido al fomento del uso del preservativo. Lo que parecería ser una cierta barrera, acaba produciendo un efecto llamada o multiplicador de los contactos sexuales diversos.

Listado de ETS

1. Amebiasis por la infección que origina la ameba Entamoeba histolytica, protozoo rhizópodo. Perforaciones del intestino o amebiasis cutánea(úlceras alrededor del ano cuando la disentería amebiana es muy intensa) o puede conduciendo a la formación de abscesos en el hígado, los pulmones, y con menos frecuencia en el corazón; en casos raros puede incluso alcanzar y lesionar el cerebro.

2. Campilobacteriosis: por la bacteria Campylobacter jejuni. La fiebre va seguida de náuseas (aunque raramente vómitos), dolor abdominal intenso, calambres y diarrea, por este orden. La diarrea puede ser tanto acuosa, como mucosa o incluso sanguinolenta. La diarrea se autolimita a los dos o tres dias y el resto de síntomas remiten espontáneamente en torno a siete o diez dias.

3. Candidiasis: por el hongo Candida albicans que produce micosis en piel. Lesiones cutáneas (enrojecimiento o inflamación de la piel) acompañadas de prurito y sarpullido. En las infecciones vaginales, puede presentarse flujo blanquecino, con un característico olor a levadura.

4. Chancroide: causada por una bacteria gram negativa llamada Haemophilus Ducreyi y su principal síntoma son las úlceras genitales que se rompen después de unos cuantos días.

5. Condyloma Acuminata (verrugas genitales): causada por el virus del papiloma humano (VPH). Se transmite al mantener relaciones sexuales por vía oral, genital o anal con un compañero infectado.

6. Criptosporidiosis: enfermedad oportunista causada por el parásito Cryptosporidium parvum. Suele producir síntomas como náuseas, vómitos, diarrea.

7. Citomegalovirus: es una forma de Herpes virus; en humanos es conocido como Human herpesvirus 5 (HHV-5). Pertenece a la subfamilia Betaherpesvirinae de la familia Herpesviridae. Su nombre significa "virus muy grande". Algunas personas pueden sufrir síntomas mononucleosis infecciosa, con fiebre prolongada, y una leve hepatitis. Una vez que una persona ha sido infectada, el virus quedará latente en esa persona de por vida.

8. Donovanosis: infección bacteriana (causada por el Calymmatobacterium granulomatosis) progresivamente destructiva de la región genital, caracterizada por ulceración e hiperplasia epiteliomatosa.

9. Enfermedad del VIH.

10. Escabiasis: es una ectoparasitosis cutánea muy contagiosa producida por el ácaro Sarcoptes scabie variedad hominis, parásito humano obligatorio.

11.Infecciones Entéricas.

12. Gardnerella vaginalis (también Haemophilus): Gardnerella vaginalis es un bacilo implicado en la enfermedad llamada vaginosis bacteriana, que está caracterizada por un desbalance en la flora normal de la vagina.

13. Giardiasis: es una enfermedad diarreica ocasionada por la Giardia intestinalis (conocido también como Giardia lamblia).

14. Gonorrea: también denominada blenorragia, blenorrea y uretritis gonocócica, es una enfermedad de transmisión sexual provocada por la bacteria Neisseria gonorrhoeae o gonococo. En el varón este germen provoca uretritis y prostatitis. En la mujer, vaginitis y cervicitis, pero también endometritis, salpingitis (inflamación aislada de las trompas de Falopio) y enfermedad inflamatoria pélvica aguda. Caracterizada por enrojecimientos en el area genital.

15. Granuloma inguinal.: infección causada por el Calymmatobacterium granulomatosis.

16. Hepatitis.

17. Herpes genital: causada por dos virus que pertenecen al grupo herpesvirus hominus, el HSV-1 y el HSV-2, conocidos, respectivamente, como herpes simple tipo 1 (HSV-1) y como herpes simple tipo 2 (HSV-2). Erupción de pequeñas ampollas, generalmente dolorosas, sobre los genitales o ano produciendo demasiado ardor o rasquiña (picazón) desesperante. La piel se erupciona haciendo más difícil su curación.

18. Infección por hongos.

19. Linfogranuloma venéreo (infección por clamidias).

20. Meningococcemia: infección peligrosa que ocurre cuando el meningococo Neisseria meningitidis invade el torrente sanguíneo. Por lo general hay sangrado dentro de la piel (petequias y púrpura) y el tejido de esas áreas puede morir (tornarse necrótico o gangrenoso). Si el paciente sobrevive, las áreas sanan dejando cicatrices.

21 Micoplasmas genitales.

22. Molusco contagioso (Molluscipoxvirus Molluscum Contagiosum): es una enfermedad cutánea de etiología vírica, concretamente poxvirus.

23. Piojos púbicos (Pediculosis pubis) (Ladillas).

24. Listeriosis: es una infección debida a la bacteria Listeria monocytogenes. En el adulto, la listeriosis se manifiesta como una gripe, con fiebre y dolores difusos. Suele pasar inadvertida. Sin embargo, puede adoptar una forma más grave y transformarse en meningitis o en una infección generalizada.
El feto puede ser contaminado por la madre durante el segundo o el tercer trimestre de la gestación. El niño corre el riesgo de morir antes de nacer o de ser prematuro y estar afectado por la enfermedad: septicemia (infección generalizada en la sangre) asociada a meningitis, lesión del hígado o neumonía.

25. Salmonella.

26. Sarna: La escabiosis es una enfermedad de la piel causada por el ácaro parásito Sarcoptes scabiei, llamado comúnmente arador de la sarnilla. La picazón esta formada por la reacción alérgica del cuerpo ante el parásito, que causa pequeños granos, ampollas y pequeñas úlceras con costras. No causa fiebre, a excepción de que exista infección.

27. Shigelosis: forma de disentería, una enfermedad infecciosa ocasionada por un grupo de bacterias Gram negativas llamadas Shigella. La mayoría de las personas infectadas con shigelosis contraen diarrea, fiebre y dolor abdominal agudo o calambres, tenesmo (dolor rectal con cólico), vómitos y náuseas a partir de un día o dos después de su exposición a la bacteria. La diarrea es a menudo sanguinolenta.

28. Sífilis: producida por la espiroqueta Treponema pallidum. Si no se trata a tiempo, puede ocasionar demencia, problemas circulatorios, ceguera, parálisis, trastornos nerviosos y hasta la muerte. En algunos casos, las personas que supuestamente ya han obtenido la cura todavía pueden infectar a los demás.

29. Tricomoniasis: por la infección del aparato urogenital del hombre y de otros animales por protozoos del género Trichomonas. En las mujeres es habitual encontrarlo en la vagina, donde con frecuencia origina sensación de quemazón, prurito y exudado irritativo; en los hombres puede afectar a la próstata; y en ambos sexos irritar la uretra y la vejiga.

30. Vaginitis

31. Vaginosis bacteriana

32. Virus del papiloma humano (VPH): es un virus que afecta a los humanos. Los efectos de algunas de sus variedades están clasificadas como enfermedades de transmisión sexual (ETS). Otras provocan las conocidas verrugas. Algunas de las variedades de VPH que provocan infecciones genitales también pueden causar cáncer cérvicouterino, carcinoma de pene y otros cánceres genitales.

miércoles, 2 de enero de 2008

Mejor evitar que reducir riesgos

Jokin de Irala / Aceprensa

Los adolescentes pueden vivir peligrosamente, y, en la actualidad, la sociedad les brinda muchas oportunidades para hacerlo. Como consecuencia, nos encontramos ante una ola de borracheras juveniles, enfermedades mentales inducidas por drogas, e infecciones de transmisión sexual, por mencionar solamente tres de los excesos a los que los jóvenes pueden verse involucrados.

El gobierno está intensificando sus esfuerzos para educar a los jóvenes en lo referente a los daños derivados del consumo de alcohol y de cocaína. Dado que, cuanto más joven se empieza con el abuso de substancias, mayor es el daño, la mejor elección para los adolescentes es, claramente, no ingerir alcohol ni fumar ni consumir ningún otro tipo de drogas.

Pero ¿qué sucede con el sexo? ¿Es la abstinencia la mejor elección para los adolescentes, y deberíamos hacer todo lo posible por persuadirles de que se abstengan de la experimentación sexual? ¿O es una meta inalcanzable para la mayoría de los jóvenes, basada en ideales sobre el amor y el sexo que son simplemente un residuo de épocas pasadas? ¿Hacemos todo lo posible cuando decimos que “está bien no mantener relaciones sexuales”, y, luego, nos pasamos el día explicando a los chavales cómo protegerse si lo hacen?

Dos modos de enfocar la educación

Estas cuestiones reflejan dos modos de enfocar la educación de los más jóvenes sobre el sexo que, actualmente, parecen estar en conflicto frontal, sobre todo en Estados Unidos, donde el futuro de la financiación gubernamental para los programas de ‘sólo abstinencia’ pende de un hilo.

Como consecuencia, las conclusiones de las investigaciones del entorno, muy politizadas, pueden ser críticas. Dos estudios publicados recientemente sobre el programa de ‘sólo abstinencia’ en Estados Unidos han dado lugar a una serie de titulares que manifiestan que “la educación en la abstinencia no funciona”. El más reciente de los dos1, publicado en la influyente revista British Medical Journal, es el realizado por un grupo de investigadores de la Universidad de Oxford, que revisaron 13 estudios científicos en los que se valoraban los programas de abstinencia. Estos investigadores llegaron a la conclusión de que dichos programas “no eran eficaces”2.

Los educadores en la abstinencia no deberían desanimarse ante tales resultados. Lo que Kristen Underhill y sus colegas hicieron fue buscar estudios que tratasen sobre el tema de la prevención de la infección por VIH –el punto fundamental en la educación sexual–, y que estuvieran, más o menos, bien diseñados. Sin embargo, dichos estudios constituían una mezcla muy heterogénea, y, aunque los investigadores realizaron un gran trabajo de síntesis del material examinado, sus conclusiones pasaron por alto problemas metodológicos muy serios3.

Por ejemplo, ¿cómo comparar programas que oscilan en duración entre 1 sesión y 720 sesiones, o evaluar resultados de forma fiable cuando hay tasas de abandono del 5 al 45%? Dados estos problemas, el número total de jóvenes con los que se llevaron a cabo los estudios revisados –15.940– no tiene especial relevancia, aunque se haga referencia a dicho número para dotar de más autoridad al análisis.

¿Eficaces o no?

A pesar de estas deficiencias, sin embargo, los científicos de Oxford afirman rotundamente que “la evidencia del análisis sugiere que los programas de ‘sólo abstinencia’ que intentan prevenir la infección por VIH no son eficaces”. Y esta afirmación es corroborada por una editorial amiga4 en el BMJ que, con relación a los 13 estudios examinados, considera que son “notablemente consistentes” cuando sugieren que los programas de ‘sólo abstinencia’ no aumentaron ni la abstinencia sexual primaria ni la secundaria.

Incluso, los editorialistas van más allá, diciendo que: “En contraste con los programas de ‘sólo abstinencia’, aquéllos otros que promueven el uso de condones reducen enormemente el riesgo de contraer el VIH”. Y, para apoyar dicha afirmación, citan tres artículos, dos de los cuales datan de finales de los 90. El editorial termina argumentando que el dinero no debería ser gastado en programas de ‘solo abstinencia’, sino más bien en programas que promuevan el uso del condón.

Desconozco bajo qué criterios se excluyeron otros trabajos que mostraban lo contrario, antes de realizar estas afirmaciones. Por ejemplo, los resultados de un ensayo que se realizó en Uganda señalaban un aumento en las conductas de riesgo para el VIH en el grupo de intervención, donde se promovía el uso y el suministro del condón5. Y DiCenso y colaboradores6 llevaron a cabo un meta-análisis, en el que se reflejaba que diversos programas, incluidos algunos de centros de planificación familiar, no resultaban muy eficaces ni a la hora de mejorar el uso de los anticonceptivos, ni de posponer el comienzo de relaciones sexuales, ni de evitar los embarazos imprevistos. Pero, entonces, nadie solicitó que se eliminase la financiación de los centros de planificación familiar.

A la luz de los problemas con los que se topó el equipo de Oxford, quizás habría sido más prudente decir que no había evidencia de que los 13 programas concretos de ‘sólo abstinencia’ que ellos revisaron hubiesen dado mejores resultados que las alternativas evaluadas. Esto no significa que “la promoción de la abstinencia no funciona”, que es lo que algunos medios están intentando transmitir a la gente.

Mensajes contradictorios

En cualquier caso, la verdadera cuestión no es si esos programas son eficaces o no. Lo que realmente importa es saber si nos estamos planteando las preguntas correctas con relación a estos programas. ¿Cree alguien, realmente, que es posible cambiar cualquier conducta humana con una docena de clases en la escuela si los padres, en casa, los programas de la televisión, las películas, las revistas para jóvenes, las autoridades sanitarias y educativas, y la sociedad en general, transmiten el mensaje contrario?7

Pensemos en la llamada violencia de género, el sexismo, la discriminación, el fracaso escolar, la falta de ejercicio, la comida basura, el problema de la bebida y de la conducción, del tabaco y de otro tipo de drogas. ¿Cambiarían estas conductas una docena de clases impartidas en 2º y 3º de la E.S.O. si en todas partes el mensaje fuese diferente?

La pregunta para estas cuestiones es “cómo” podemos transmitir los mensajes correctos, y no “si” deberíamos transmitirlos. Si un programa cuya finalidad es prevenir la violencia de género no tiene éxito, sería un gran error concluir que “la educación contra la violencia no es eficaz”. Dado que ese programa concreto ha fallado, lo que tendríamos que pensar, más bien, es en la manera de hacerlo mejor, o, al menos, en cómo podríamos conseguir que dicho programa tuviese éxito.

No olvidemos que muchos programas anti-tabaco tienen poco éxito, y, sin embargo, nadie duda que debemos prevenir el tabaquismo en los jóvenes. ¿Esperamos, realmente, que la ‘promoción de la abstinencia’ a lo largo de unas pocas clases pueda resultar eficaz en una sociedad en la que muchos medios de comunicación están transmitiendo exactamente el mensaje contrario? La cuestión es: ¿creemos, realmente, que la abstinencia es una buena elección para nuestros jóvenes, y queremos, realmente, fomentar la abstinencia?

La educación del carácter

No soy, necesariamente, un defensor de los programas de ‘sólo abstinencia’. Al menos, no para los adolescentes mayores. Personalmente, creo que la verdad es lo mejor que podemos dar a nuestros jóvenes para ayudarles a que elijan mejor y de manera más saludable. Pero deberíamos fortalecerlos también para que puedan hacer las mejores elecciones, y, en lo que se refiere a las conductas, la educación del carácter es fundamental.

No podemos limitarnos a darles información y eslóganes; debemos ayudarles a interiorizar los buenos valores, así como a desarrollar las aptitudes, o las costumbres, que se corresponden con éstos. Y éste no es el trabajo de un programa concreto.

Siempre es mejor “evitar riesgos” que “reducir riesgos”, y los mensajes deberían adecuarse a los grupos específicos a los que van dirigidos. Existe una evidencia epidemiológica firme en favor de la estrategia de prevención ABC –Abstinencia, Basarse en la fidelidad, y uso del Condón–. La abstinencia y la monogamia mutua son mejor para evitar el riesgo, mientras que los condones pueden reducir, aunque nunca eliminar del todo, el riesgo en aquellas personas que eligen no evitar riesgos con ‘A’ y ‘B’.

Un documento de consenso publicado por The Lancet en 20048 hacía hincapié en la importancia de priorizar mensajes de llamamiento a posponer la iniciación sexual en los jóvenes, o a la vuelta a la abstinencia para los que mantenían relaciones esporádicas. En el caso de que se optase por mantener relaciones sexuales, el consenso priorizaba el mensaje de la monogamia mutua. Y, para aquellos que elegían no aceptar ‘A’ ni ‘B’, el documento señalaba que se les debía informar de que, con la opción C, se reducía el riesgo de infección, aunque nunca se eliminaba totalmente.

Los firmantes del consenso Lancet consideraban que no era acertado que las políticas de salud pública diesen el mismo tipo de prioridad a un mensaje (el uso del condón) a adolescentes que no han empezado a ser sexualmente activos y a personas que se dedicaban al comercio del sexo. Se debe transmitir toda la verdad, pero los programas llamados de ‘abstinencia plus’, porque añaden información sobre el preservativo, tienen que estar ‘centrados en la abstinencia’, y no ser solamente programas que ponen la información sobre el condón y la promoción de la abstinencia en el mismo nivel. Hay evidencias que muestran que los programas “centrados en la abstinencia’ son útiles9.

Por otro lado, si la promoción del uso del condón (reducción de riesgo) no se lleva a cabo de forma cautelosa, en realidad, puede fomentar una falsa sensación de seguridad en los jóvenes, así como, paradójicamente, conducir a un aumento de las conductas de riesgo y su vulnerabilidad: por ejemplo, iniciación sexual a una edad temprana, mayor número de parejas sexuales. Este fenómeno se conoce como “compensación de riesgo”10,11. En ningún país africano se ha conseguido reducir la incidencia del VIH con programas basados exclusivamente en la promoción del condón, mientras que aquellos países que han integrado ‘A’ y ‘B’ en programas nacionales integrales han logrado reducir la incidencia del VIH12.

¿Qué queremos transmitir?

Nuestro principal problema consiste en decidir qué queremos transmitir a nuestros jóvenes. Es poco probable que un programa ayude a cambiar las conductas de riesgo, a menos que se dé información verdadera a los jóvenes, y a menos también que se les fortalezca con habilidades necesarias para la vida, como sucede a través de la educación del carácter. Pero difícilmente podremos conseguirlo si la sociedad en general, y, especialmente, las autoridades educativas y sanitarias no realizan un verdadero esfuerzo para transmitir mensajes coherentes a los grupos específicos a los que van dirigidos, ayudando, de ese modo, a que los padres puedan realizar también su tarea educativa en el hogar.
¿Estamos preparados para transmitir lo que es mejor para nuestros hijos, así como para confiar en su capacidad para tomar la decisión correcta? ¿O deberíamos decidir por ellos, de manera pesimista y condescendiente, que no pueden conseguir evitar riesgos, y que no tienen otra elección que reducir riesgos?
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Jokin de Irala es profesor titular de Salud Pública en la Universidad de Navarra y Doctor en Salud Pública (Universidad de Massachusetts).

NOTAS
(1) Underhill K, Montgomery P, Operando D., Sexual abstinence only programs to prevent HIV infection in high income countries: systematic review, BMJ2007;335:248.
(2) Http://www.bmj.com/cgi/content/abstract/bmj.39245.446586.BEv1.
(3) Http://www.bmj.com/cgi/eletters/335/7613/248).
(4) Hawes S, Sow PS, Kiviat NB, Is there a role for abstinence only programs for HIV prevention in high income countries?, BMJ 2007;335:217-218.
(5) Kajubi P, Kamya MR, Kamya S, Chen S, McFarland W, Hearst N., Increasing condom use without reducing HIV risk: results of a controlled community trial in Uganda, J Acquir Immune Defic Syndr 2005; 40: 77-82.
(6) DiCenso A, Guyatt G, Willan A, GriffithL, Interventions to reduce unintended pregnancies among adolescents: systematic review of randomised controlled trials, BMJ 2002;324:1426-1435.
(7) Collins RL, Elliott MN, Berry SH, Kanouse DE, Kunkel D, Hunter SB, Miu A., Watching sex on television predicts adolescent initiation of sexual behaviour, Pediatrics 2004;114:280.
(8) Haleprin D, Steiner M, Cassel M, Green E, Hearts N, Kirby D, et al., The time has come for common ground on preventing sexual transmission of HIV, Lancet 2004; 364: 1913-1915.
(9) Cabezon C, Vigil P, Rojas I, Leiva ME, Riquelme R, Aranda W, Garcia C., Adolescent pregnancy prevention: An abstinence-centered randomized controlled intervention in a Chilean public high school, J Adolesc Health. 2005;36:64.
(10) De Irala J, Alonso A., Changes in sexual behaviours to prevent HIV. Lancet. 2006;368:1749-50.
(11) Cassell MM, Halperin DT, Shelton JD, Stanton D., Risk compensation: the Achilles’ heel of innovations in HIV prevention?, BMJ 2006; 332: 605-7.
(12) Stoneburner RL, Green T, Hearst N, McIlhaney J., Evidence that Demands Action; Comparing Risk Avoidance and Risk Reduction Strategies for HIV Prevention. Patricia Thickstun KH, editor: The Medical Institute, 2004.

jueves, 20 de diciembre de 2007

¿Por qué ONUSIDA infló las cifras del sida?

Han admitido el haber inflado las cifras de infectados en el mundo después de evidencias científicas. Es deseable que sigan admitiendo sus errores.


ACI.

Tras mucho tiempo de ofrecer estadísticas exageradas y no acordes con la realidad, finalmente el Programa de las Naciones Unidas para la lucha contra el SIDA (UNAIDS) admitió haber inflado las cifras de quienes padecen esta enfermedad en todo el mundo.


Según algunos analistas, esta estrategia habría estado beneficiando a la masiva industria del SIDA que constantemente solicita más fondos.


En Noviembre 2007 se presentó el informe anual de UNAIDS. En él se admite que han disminuido las cifras de la pandemia del HIV/SIDA debido, básicamente, a "la fuerte evidencia utilizada por los expertos científicos en SIDA con la que demuestran que los métodos de la agencia (UNAIDS) para predecir el curso de la epidemia no eran adecuados".


El Dr. James Chin, antiguo jefe del Programa de SIDA de la Organización Mundial de la Salud entre 1987 y 1997; y los doctores Edward Green y Daniel Halperin, antiguos miembros de los equipos de USAID para el SIDA, "acumularon y publicaron buena parte de la evidencia que eventualmente forzó a las Naciones Unidas a admitir públicamente los serios errores en sus números sobre el SIDA".


The Washington Post precisa además que para el Dr. Chin los nuevos números de UNAIDS están todavía muy altos. Él afirma que en el mundo hay 25 millones de enfermos de SIDA, mientras que UNAIDS dice que son 33 millones. "Si están saliendo con 33 millones, se están acercando. Es alto, pero ya no es más descabellado", dijo el experto al diario estadounidense.


De acuerdo a UNAIDS, la reducción en las cifras se debe a información más acertada proveniente de La India, en donde el número de enfermos de HIV/SIDA ha descendido de seis millones a tres, así como de varios países del África subsahariana.


De otro lado, Helen Epstein, autora de un reciente libro sobre la lucha contra el SIDA, dijo al Washington Post que dentro de la ONU "había una tendencia al alarmismo, que tal vez encaja con cierta agenda para recaudar fondos".


Comentarios:



Desde hace tiempo se viene denunciando que en muchísimos casos se diagnostica como SIDA lo que es simplemente hambre, ya que no se hace análisis del virus sino sólo en base a los síntomas (bajas defensas, enfermedades oportunistas, etc).



Es una vieja estrategia del sistema la de cambiar el nombre a los problemas para desviar la atención y no ir a las causas. Siendo el virus del sida un gran drama que requiere de solución inmediata, resulta un culpable muy conveniente para achacarle el mayor problema de la humanidad: el hambre provocada por un capitalismo salvaje en beneficio de una minoría bien posicionada.


Esta estrategia tiene además las "ventajas" de generar millones de inversiones públicas para "abaratar" los medicamentos y engrosar los beneficios de las farmacéuticas, además de culpabilizar sucintamente a los propios hambrientos de su situación, permitir a los políticos hacerse la foto solidaria y comprometida y colar de paso sus políticas anti-natalistas como "lucha contra el sida".


La manipulación de la opinión pública que el sistema practica pasa siempre por invocar un principio loable (sea la lucha contra el sida o ahora el Cambio Climático), basado en un problema cierto, pero desviar la atención de sus verdaderas causas y así presentar "SU SOLUCION" como la única posible: más capitalismo.

En el sida es evidente la opción pro-fármacos y pro-condón frente a una educación sexual integral y la mejora de las condiciones sanitarias y alimentarias de la población. En el cambio climático se trata de fomentar el negocio del bio-diesel (que ya está provocando más hambre) y las nucleares, dentro de una guerra entre las naciones poderosas por el control de la energía. Con charlas ecológicas a 200.000 euros cada una, ni se plantea realmente cambiar el modelo económico de los países enriquecidos, ni mucho menos el modo de vida.


¿Denunciar estas mentiras es estar en contra de los verdaderos enfermos de SIDA o contra la agresión medioambiental? No nos dejemos engañar, pensemos con cabeza propia y actuemos en consecuencia.

Visite: Comite Independiente AntiSida

martes, 4 de diciembre de 2007

Explotación de Mujeres




Recientemente he conocido la campaña de sensibilización que la Comunidad de Madrid lleva a cabo para combatir la lacra de la prostitución. Concretamente se han difundido carteles que rezan las siguientes frases alrededor de un dibujo que representa la fachada de un prostíbulo: 'Explotación de Mujeres', 'Tu dinero hace mucho daño ', 'Porque tú la pagas, la prostitución existe '. Me alegro de que por fin alguien empiece a darse cuenta, aunque muy tímidamente, del terrible drama que existe detrás de esa dolorosa realidad.

Creo, como dicen estos carteles, que es cierto que el dinero de muchas personas favorece el sostenimiento de ese inmundo y corrupto negocio; sin embargo, creo también que no es menos cierto que la permisividad de nuestras leyes y autoridades siguen ayudando a su existencia. Por eso, es hora de que estas campañas de sensibilización lleguen no sólo al pueblo llano, sino también a todas aquellas personas con responsabilidades, especialmente las políticas y de gobierno. Estoy seguro de que todos los dirigentes políticos que tienen un corazón limpio serán capaces de comprometerse para trabajar a favor de estas campañas u otras mejores. En cambio, lamento que en los recientes actos contra la 'violencia de género' en Logroño que yo sepa no se haya hecho alusión alguna a esta plaga de las redes de prostitución, que además de contribuir a la expansión de enfermedades de transmisión sexual, trafican y comercian con muchas mujeres sometidas por unas monedas a los caprichos y abusos sexuales de hombres desaprensivos.

Jorge Benito Daniel

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sábado, 1 de diciembre de 2007

Por un momento de placer.


Este 1 de diciembre se celebra el «Día Mundial del Sida» y Semanario le invita a reflexionar en las consecuencias del uso del condón: sus mitos y su fracaso.

Reporteros Juveniles

Sin distinciones

Gustavo es un joven de 19 años, estudia la carrera de Medicina y tiene toda la vida por delante. Entre sus amistades figura Rosa, una chica de 20 años. Cierto día en que Gustavo y ella se encontraron en una fiesta comenzaron a beber. Poco a poco fueron perdiendo el control de sus pensamientos y de sus cuerpos; la atracción que el uno sentía por el otro llegó a tal grado, que tuvieron una relación sexual.

Al día siguiente, Gustavo amaneció solo. El teléfono sonó y contestó:

-Hola, soy Rosa -dijo la voz del otro lado del teléfono; ella tenía una vida sexual activa desde los 16 años-, tengo sida -concluyó. Colgó-.

Para Gustavo, al igual que para otros jóvenes, el bombardeo de imágenes en revistas, en la televisión y otros medios acerca del uso del condón, lo convirtieron en su único consuelo: «No hay problema, usé preservativo», se decía constantemente a sí mismo.

Después de tres meses, Gustavo comenzó a sentir un cotidiano cansancio, acusaba dolor en la espalda y la nariz expelía incesantes fluidos: «Resfriado común», pensó. Dentro de su cuerpo, el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH) se había instalado. Había entrado 90 días antes a través de una pequeña llaga que tenía en la piel, tan pequeña que no presentó molestia alguna. El condón no le había servido. El virus penetró en su cuerpo, se sumó a la circulación sanguínea normal y se adhirió a un linfocito: tras esta mezcla se transformó en parte de su Ácido Desoxirribonucléico (ADN). Luego, comenzó a reproducirse en el interior de la célula huésped y ¡bang!, explotó y liberó un importante número de virus iguales, que infectaron el cuerpo de Gustavo.

Él dejó de asistir a la escuela, presentaba fiebre, dolor muscular y un escozor que cubría su zona genital; acusó diarrea y se deshidrató poco a poco, al tiempo que sus labios se partieron y su cara se tornó lánguida y pálida, como todo su cuerpo.

Su familia lo trasladó a un hospital; ahí, se enteraron que tenía sida. Sobrevino entonces el derrumbe moral de sus familiares. Hoy, Gustavo se encuentra conectado a diferentes tubos en ese hospital; lo mantiene vivo el suero que le inyectan y la respiración artificial. Gustavo, lamentablemente, morirá en pocos días.

De la ficción a la realidad

En esto del sida, no todo es fantasía. En México se venden 150 mil condones por semana, de los cuales la mayor parte es consumida por jóvenes y adolescentes; marcas «reconocidas» y hasta «genéricas» se han posicionado de este mercado que basa su éxito en los instintos de un momento. Esta situación arroja números alarmantes.

En nuestro País, cada once meses se duplica el número de infectados de VIH, y se calcula que por cada caso declarado, existen de 60 a 100 portadores de sida todavía asintomáticos que transmiten la enfermedad. La principal vía de contagio es la sexual: ocupa 91.1 por ciento en hombres, y 55.8 en mujeres. La práctica homosexual es una conducta propensa a la transmisión en un 300 por ciento más que la vía vaginal, ya que el recto es una zona vascularizada con mucosa de absorción; la violencia traumática que presenta ese tipo de relaciones, favorece los desgarres, además de que existe un elevado número de relaciones con personas diversas.

Tan sólo en Jalisco, hasta el primer trimestre de 2002, existían cinco mil 693 casos registrados de sida, y en todo el País, 52 mil 473, lo que quiere decir que por cada 100 mil habitantes, por lo menos 50 son seropositivos; pero lo más lamentable de toda esta trágica cuestión, es que las autoridades sanitarias y grupos de poder promueven los «preservativos» bajo el lema: «Sexo seguro», de forma por demás irresponsable. Así pues, el condón, lejos, muy lejos de prevenir el sida y otras enfermedades de transmisión sexual (ETS), promueve la promiscuidad y resulta además, un jugoso negocio.

Condón, panacea para las autoridades
Reporteros Juveniles

El sida ha causado la muerte en este año a 3.5 millones de personas y ha contagiado a otros cinco millones, según ONUSIDA. El total de afectados son ya 40 millones. No obstante, autoridades y organismos internacionales se aferran en promover el condón como la solución a un problema que requiere algo más que una respuesta de látex.

Terquedad o ignorancia

Uno de los más grandes pensadores de la historia, Platón, decía que las ciudades deberían estar gobernadas por los filósofos (es decir, sabios), ya que muchos que se dedican a la «cosa pública» (política) se mueven por intereses muy distintos a la dignidad de la persona, y no la contemplan en todas sus dimensiones. Sus decisiones no van más allá de intereses políticos.

Y pareciera que eso es lo que hoy sucede con algunas autoridades y organizaciones que promueven el uso de estos métodos. Pese a las evidencias en el incremento de personas infectadas de VIH, el condón se sigue promoviendo entre los adolescentes, jóvenes y universitarios. Como el caso de la campaña: «Alerta, Código Rojo: Usa condón», que es promovida en preparatorias y universidades públicas de nuestra ciudad, como si éste fuera una arma, que en manos de los jóvenes, ahuyentara a espermatozoides, gonococos o virus del sida: «Pensar eso -dice el profesor de Sociología, José Pérez Adán-, es estar más cerca de la superstición que de la ciencia, lo que es doblemente irresponsable tratándose de las autoridades». Lo cierto es que el látex no es la panacea como lo quieren hacer ver.

De cifras y datos

A los reporteros nos fascinan los números, nos gustan los datos porque, en muchas ocasiones, nos acercan a la realidad, aunque ésta, siempre supera a aquéllos.

Si el preservativo fuera eficaz, los casos de contagio de sida habrían tenido que descender en aquellos países en los que se han promovido grandes campañas, y no ha sido así; lo mismo los casos de embarazos y las ETS. El British Medical Journal publicó un estudio sobra la incidencia de ese tipo de campañas en América del Norte, Australia y Europa para prevenir embarazos en jóvenes de 11 a 18 años, desde 1970 hasta el año 2000, y el resultado es elocuente: Doce estudios en ocho mil 019 jóvenes concluyen que los programas no han servido para reducir el índice de embarazos ni enfermedades. Significativamente, en EE.UU. y el Reino Unido, los dos países donde más se insiste en la necesidad del sexo seguro, son también los que tienen mayor número de embarazos en adolescentes de Occidente, según UNICEF. Otro ejemplo más: desde la campaña de «prevención», realizada en España, con el lema: «Póntelo, pónselo», ha aumentado la tasa de abortos entre mujeres de 15 a 19 años, pasando del 3.10 al 7.49 por ciento.

La ilógica de las autoridades
R.J.

Las cosas no son tan complicadas: el tabaco crea adicción y produce cáncer y otras enfermedades. El hábito de fumar, pues, puede causar cáncer. La promiscuidad, es un mal hábito que trae consigo muchas enfermedades, entre ellas, el sida. Resulta curioso que en el caso del tabaco, las autoridades intentan acabar con el problema desde la raíz, suprimiendo el hábito de fumar: fueron prohibidos los comerciales de cigarros en la televisión, retirados los espectaculares de la ciudad, etcétera; empero, en el caso del sida, por el contrario, las autoridades de salud reparten preservativos a diestra y siniestra y buscan afanosamente la solución mágica para revertir la inmunodeficiencia. Una lógica que, aplicada al tabaco, sería más o menos así: fume usted lo que quiera que los médicos se encargarán de impedir o de curar su cáncer. Por ello, no deja de ser contradictorio que en la prevención del sida se omita la solución más económica y eficaz: la educación y el valor de la abstinencia.

Otro ejemplo, siguiendo la lógica de quienes promueven el uso del condón sería: la Secretaría de Vialidad y Transporte tendría que argumentar en lugar de ese lema que versa: «Si bebes, no conduzcas», otro que dijera: «Si bebes, usa el cinturón»; a todas luces, esta «lógica» resulta ilógica.

Los mitos del condón
Reporteros Juveniles
Uno de los grandes mitos que impera en el mundo moderno es que el condón ofrece total seguridad al emprender relaciones sexuales. No es así. Los controles de calidad demuestran que no es total la impermeabilidad de los condones.

Mito: el condón es seguro; realidad: no, no lo es

En España, los estudios de la Unión de Consumidores, realizados durante los últimos once años, demuestran que más de la mitad de las marcas de preservativos no cumplen con los estándares de calidad ni seguridad. Y 51 por ciento de los condones vendidos en las sex shops (tiendas de artículos sexuales), no reúnen los requisitos técnicos.

Ahora bien, en 1987, la Food and Drug Administration (FDA), comenzó a aplicar una prueba de pérdida de agua, en la que el «preservativo es llenado con 300 ml de agua. Tienen un nivel de calidad aceptable cuando, en cualquier lote dado, la tasa de fallo por permeabilidad al agua no excede cuatro preservativos por mil. Los lotes que exceden este criterio específico de rechazo, son retirados o excluidos de la venta. Entre los lotes de preservativos que tenían un nivel de calidad aceptable, la tasa de fallos observada estaba en el 2.3 sobre mil». Ya en febrero de 1988, un estudio reveló que el fallo global de todos los lotes era de 12 por ciento, y hubo 16 rechazos de preservativos defectuosos. Posteriormente fueron rechazadas las marcas «Ramses Extra Strength» (marzo de 1991), debido a la cantidad inaceptable de orificios y fisuras en al anillo, y la «Saxo Wet Lubricated» (mayo de 1991), por no aprobar el control de calidad de la FDA.

¿Y los controles de calidad en nuestro País?

En México, un reportaje sobre la calidad de los condones incluyó 26 marcas, tanto importadas como nacionales, teniendo las siguientes conclusiones:

Defectos visibles: Se llevaron a cabo análisis para verificar la inexistencia de defectos, tales como: orificios, rasgaduras, roturas, escurrimientos de material, partes débiles, bordes distorsionados, etcétera. Se encontró que las marcas «Sheik Elite», «Ramses Sensitol» y «Trojan Plus» presentan una calidad regular.

Orificios no visibles: El análisis consistió en llenar el preservativo con agua para corroborar que, después de manipularlo durante un tiempo específico, aquél no presentara fugas. Bajo ese patrón de calidad resultó que las marcas «Therso», «Flash», «Cowboy Studded» y «Sheik Elite» tuvieron una calificación de regular, y en las marcas «Everything» y «Sico Sensitive», el resultado fue deficiente.

En Estados Unidos retiraron del mercado la marca «Avanti» después de estar disponibles en las farmacias durante más de cuatro años, al encontrar un índice de error de 14 por ciento, mientras que los fabricantes admitían fracasos inferiores.

¿Cuál es la tasa de fallos admitida en los condones que se venden en México?, ¿qué pasa con aquéllos que exceden ese límite y continúan a la venta?, ¿quién responde por ellos? ¿Qué se puede dar a cambio del contagio por fallas en el condón? En las empresas del ramo, el límite de rechazo permitido es de tantas partes por mil, entonces, en este caso, ¿de cuánta efectividad estamos hablando para efectos del sida? ¿Sigue el criterio norteamericano de los años ochenta, de que los condones tengan un nivel de calidad aceptable cuando, en cualquier lote dado, la tasa de fallo por permeabilidad al agua no exceda de cuatro preservativos por cada mil productos?

Poros microscópicos

Por otro lado, los tests eléctricos de permeabilidad sólo son capaces de localizar agujeros de entre 10 y 12 micras en los preservativos de látg, es decir, túneles liputienses (grasosos) que atraviesan las paredes del condón, pero suficientemente anchos como para que un espermatozoide, cuya cabeza tiene un diámetro de 3 micras, los cruce cómodamente como si caminara en una autopista de cuatro carriles. Ahora, si se trata del VIH, cuyo tamaño en de 0.1 micras de diámetro, es decir, 30 veces menor que la cabeza de un espermatozoide, ¿que no puede pasar? Basta con que haya un orificio de una sola micra de diámetro en el condón, para que el virus del sida se cuele en un organismo.

En fin, la evidencia de la rotunda eficacia del condón brilla por su ausencia. Por ejemplo: los usuarios del condón tienen dos tercios de posibilidades en relación con los que no lo utilizan, de evitar las enfermedades de transmisión sexual, según la OMS. Un informe publicado en 2002 por el Medical Institute of Sexual Health, de Washington, concluyó que «no existe evidencia de ningún tipo de reducción de riesgo de transmisión del virus del papiloma humano en la transmisión de la sífilis, cuando se usa preservativo, ya que éste deja un riesgo de infección de entre un 50 y un 71 por ciento; y en enfermedades como la gonorrea, el riesgo de infección, es de 50 por ciento».

Educación, abstinencia y cambio de conducta
Reporteros Juveniles

El filósofo español, José Ramón Aylión, autor del libro Luces en la caverna, dice lo siguiente: «Alguien podrá pensar, que proponer un cambio de conducta basado en el autocontrol es imponer una moral intolerante, conservadora y represiva; pero proponer no es imponer, y la OMS ha repetido, una y otra vez, que la única prevención eficaz contra el sida es la fidelidad a la pareja o la continencia. Me viene a la memoria un programa de radio sobre educación sexual, cuando una mujer preguntó por teléfono: '¿Cuándo se está preparado para hacer el amor por primera vez?'. El sexólogo le respondió a la jovencita: 'Cuando lo desees'. Esa respuesta, a mi parecer, vale un jugoso comentario: Me parece un trivial consejo de anuncio publicitario. En una etapa vertiginosa e intensa como es la adolescencia, cuando los muchachos están construyendo su libertad -que por lo demás es un asunto delicado-, ese consejo es de una simplicidad mortal. La libertad es la adecuada gestión de las ganas y unas veces habrá que seguirlas y otras, no. El deseo no es indicio de nada, más que de sí mismo. Es siempre un motivo para actuar, pero sólo el deseo inteligente es una razón para actuar. Con frecuencia se confunde la espontaneidad con la libertad, lo cual es clara muestra de analfabetismo. Todos los burros que conozco son, desde luego, animales muy espontáneos, pero tengo mis dudas acerca de su libertad.

La difusión y el reparto de preservativos ha sido la única política de prevención que se ha llevado a cabo, y los resultados están a la vista: somos el país más infectado de la Unión Europea. Con los datos científicos y la experiencia que tenemos, no hay ninguna razón para no intentar otro tipo de campañas. Si no se hace, el Gobierno nos está manipulando».

Hasta aquí la reflexión del filósofo. Por todo lo expuesto, los Reporteros Juveniles que colaboramos en Semanario, creemos que la conducta de las autoridades gubernamentales y lo que está ocurriendo en nuestras preparatorias y universidades, de promover el uso del condón, es sólo una trivialización del sexo, cuyas consecuencias pueden ser, y son, funestas. Creemos que es una irresponsabilidad equiparar, como lo dan a entender estas campañas, el condón con cero riesgos; este es un mensaje que miente.

La educación sexual que promueva la dignidad de la persona, así como la promoción de la abstinencia y de la fidelidad, son la única garantía para que la sociedad camine por senderos de salud y bienestar. Claro, esto es mucho más difícil; no es camino de rosas, pero es cien por ciento seguro, más económico, aunque implica mayor compromiso.

El negocio del látex

Recientemente, una importante empresa de condones ha comenzado a promover su producto a través de un spot televisivo que, según argumentan, promueve el «sexo seguro», y de paso incrementa sus ventas. En el anuncio aparece un muchacho de algunos quince años, que camina por un mercado. Todas las mujeres que ve le parecen atractivas, pues aparecen dejando ver su ropa íntima y sus atributos físicos; después se escucha una voz en off que dice: «Si todas te parecen hermosas, entonces ya estás listo para usar.». La cuestión es: ¿Por qué utilizar un jovencito para promover un preservativo? ¿Qué es lo que se promueve entonces: el condón o la vida sexual bajo los impulsos del hombre? ¿Creen ustedes, que le interesa la dignidad de la persona a estas empresas?

Asimismo, hay que considerar la siguiente información: El condón de látex constituye un jugoso negocio. Según la compañía alemana de profilácticos «Sanamed Duo», el mercado de preservativos mueve cerca de dos mil millones de dólares al año en todo el mundo; buen negocio, ¿no creen?

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jueves, 29 de noviembre de 2007

Todas las armas contra el sida


No se están usando, por prejuicios, todas las armas contra el sida, y lo peor del caso es que la que mayoritariamente se emplea, se nos vuelve en contra, nos sale el tiro por la culata.


por Pedro Pérez Cárdenas


El sida es una pandemia que no cesa. Ante el asombro de todos, las muertes, y sobre todos, los contagios de VIH crecen inexorablemente. El IV Congreso Internacional sobre el sida, de Julio del 2007 en Sydney, revelaba que por cada persona infectada a la que se consigue medicar, seis más se infectan. ¿A dónde llegaremos?

Hay que preguntarse con valentía si le estamos dando con todo al sida, si estamos usando todas las armas contra el sida. Investigación, medicación y prevención son las tres batallas que se están librando para vencer al enemigo VIH que está poniendo en jaque a la humanidad. En la investigación y medicación estamos mejorando, pero en la prevención fracasando, además de que el tiempo corre en nuestra contra, pues los virus se reproducen y atrapan a muchos más individuos.

Los generales que dirigen esta guerra contra el VIH deberían mejorar y cambiar sus estrategias preventivas, o..., ser cambiados ellos.

Usar todas las armas contra el sida, es usarlas todas, salvo que alguna pudiera dañarnos a nosotros mismos más que al enemigo, o produjera unos daños colaterales imposibles de asumir.

En los países donde abunda la transmisión VIH por jeringas de droga, se plantean si repartir a cualquier sospechoso jeringas nuevas, o hasta encerrarles para impedir que se droguen. ¿Qué arma es mejor para parar el sida por drogadicción? ¿qué daños colaterales estamos dispuestos a soportar? Toda una discusión.

Pero, como en el mundo, es la transmisión sexual de VIH la mayoritaria, es aquí donde mas hay que analizar.

Un conjunto de armas contra el sida son las restrictivas y otro las educacionales. Lo mismo que se aplica para otros problemas sociales: los accidentes de auto, el tabaquismo, la violencia, etc. Parece que con el sida, las medidas restrictivas no existieran, hay prejuicios o miedos para aplicarlas, pero voy a hablar de ellas, para las metes abiertas, aunque a ciertos progres les parezca pecado.

¿qué tal si les pusiéramos obstáculos al mercado del sexo? Si en un mercado de alimentos se estuviera transmitiendo un virus o una bacteria...¿Qué medidas se aplicarían?

NO sólo por ser una degradación de la persona, perjudicar a la familia, etc, lo que nos fijamos aquí es en el gran poder de difusión del VIH que supone la prostitución. ¿los usuarios usarán cierta protección?: utópico, basta subir un poco el precio sabiendo que no es lo mismo.

¿se está desalentando el comercio del sexo, o se promociona? ¿se analiza al menos a estas personas con frecuencia? ¿se lucha contra el turismo sexual? ¿la prostitución infantil?

¿En los días del Congreso de Sydney, cuántos de los 6000 congresistas reunidos con todos los gastos pagados, compraron compañía?

No se está luchando contra el sida con todas las armas.

Entre las medidas educativas, cambiadoras de comportamientos, están las propiamente educativas, transmisoras de valores, y las puramente técnicas o instrumentales. De todas estas, básicamente hasta ahora se ha confiado en el condón como barrera frente al VIH.

No ha sido así, el instrumento, además de no ser completamente efectivo se nos ha venido en contra pues tiene el curioso efecto de alentar a la multiplicación de contactos riesgosos. Nadie estará ciego ante la sociedad en la que vivimos.

De nuevo, en este ámbito de medidas, se ve que el arma de la educación ha quedado sin usar. El arma de la educación que considera que transmitir valores como la responsabilidad, el autodominio, amor responsable, moderación, fidelidad, etc. En la travesía de la vida hay que fletar un barco seguro, hay que enseñar a nadar, y no creer que con dar flotadores a los jóvenes ya están salvados.

Pareciera que desde la antigua Gracia, estoicos y epicúreos pugnan también ahora. A los estoicos no se les deja hablar, y mientras tanto, el VIH nos atrona con sus carcajadas.

Ahora, paso apuntar algo sobre otras medidas que también podrían tener beneficio en la lucha contra el sida. Podemos decir que estas medidas pertenecen al ámbito de la información. Es indudable que difundir entre toda la población los modos de transmisión de esta enfermedad es muy necesario. Y por supuesto, advertir a todos que lejos de la seguridad que intentan transmitir los apologistas del condon, la OMS hace tiempo aseguró que el "preservativo" reduce pero no elimina el riesgo de infección.

Hablaré, sin embargo, del derecho a la información. Considero que una buena tarea preventiva sería alentar a la población a hacerse la prueba del VIH. En ocasiones, será bueno que sea obligatorio. Sería quizá también apropiado y sostenible económicamente, hace la prueba a todos los individuos de un país, cada tres años.

Además del beneficio personal de saber uno mismo su estado de salud para cuidarse, es de imaginar que esas personas harían todo lo posible para no poner en el mas mínimo riesgo a otras de transmitirles el VIH.

Las personas que conviven íntimamente con un infectado, también deberían tener derecho a estar informadas de los riesgos que corren.

Llevo años preguntándome si , como las mujeres casadas en la India, la medida de que todo infectado VIH llevara una marca en la frente, sería buena. Seguro que seria buena para reducir la transmisión de VIH, pues mucha gente, o todos, se infectan por desconocer que el otro, era VIH+. ¿Cuántos odios, marginaciones, etc. crearía esta medida? Es posible que este efecto colateral pudiera reducirse con campañas a la población, pero, es que ante todo, hay que estar dispuesto a sufrir dolor si la humanidad quiere curarse o contener esta terrible epidemia.

Los derechos, las libertades, no son lo máximo. La prioridad para una persona, para la humanidad, es tener vida, tener salud; sin ello, de nada valen las libertades ni los derechos.

Parece que siempre llegamos a este punto, a esta encrucijada, a nivel individual o a nivel social, ¿qué estamos dispuestos a pagar para evitar o detener el sida? En la cuestión de medidas profilácticas, como el condón, que reduce el riesgo de infección, pareciera que no les importa -quizá lo buscan- que la juventud tome el sexo a juego, con todos los problemas que se derivan.

Sin embargo, apelan al derecho de la confidencialidad, para no sentirse obligado a hacerse una prueba VIH, ni que el medico pueda informar a la esposa de la seropositividad del marido que adquirió la infección extramaritalmente.

No se están usando, por prejuicios, todas las armas contra el sida, y lo peor del caso es que la que mayoritariamente se emplea, se nos vuelve en contra, nos sale el tiro por la culata.

¿Cuántos años mas seguiremos así?

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lunes, 22 de octubre de 2007

«El sida en España se parece ya a cualquier otra enfermedad crónica bien controlada»

Un estudio coordinado por el doctor riojano concluye que el tratamiento contra la hepatitis C facilita luego el control del VIH en los pacientes que sufren ambas patologías

E. SÁENZ MARTÍNEZ

Tras una larga trayectoria en La Rioja, Pablo Labarga* (Logroño, 1955) trabaja desde septiembre del 2005 en el servicio de Enfermedades Infecciosas del Hospital Carlos III de Madrid. Desde allí ha dirigido, en colaboración con el doctor Javier Pinilla de la unidad de VIH del San Millán, un estudio sobre la influencia del tratamiento de la hepatitis C en el control del virus del sida publicado en el último número de la revista
The Journal of Infectious Diseases
.

-¿De dónde parte el estudio?

-Se basa en el hecho de que la medicación antirretroviral en los infectados a la vez por el virus del sida y de la hepatitis C les produce frecuentemente toxicidad hepática. El objetivo era analizar si la atención y curación de la hepatitis C permitía luego que los pacientes tolerasen mejor el tratamiento contra el VIH.

-¿Y cuál es la conclusión?

-Tras cuatro meses de estudio sobre 132 pacientes de toda España, el resultado es que los que alcanzan la curación de la hepatitis C tienen matemáticamente seis veces menos de probabilidades de que el tratamiento antirretroviral sea tóxico.

-¿Qué aplicación práctica puede tener esta investigación?

-La coinfección es muy frecuente en España y llega al 60% ya que predomina la infección del virus del sida a través de la drogadicción parenteral, mientras que en EE.UU. y otros países del norte de Europa apenas llega al 10%. Siempre ha habido controversia sobre qué tratamiento es más conveniente empezar en los pacientes que presentan ambos cuadros. El estudio confirma que siempre que sea posible abordar primero la hepatitis C y resolverla, la tolerabilidad del tratamiento antirretroviral, y por tanto su eficacia, será muy superior.

-¿Cuál ha sido exactamente la participación riojana en el ensayo?

-De los pacientes analizados, cerca de 50 son riojanos gracias a la colaboración fundamental del doctor Pinilla de la Unidad VIH del San Pedro, cuyos pacientes son numerosos y están perfectamente documentados y tratados.

-¿En qué fase está el tratamiento y la situación de los seropositivos?

-En España tenemos un progreso muy importante de los tratamientos contra el virus del sida. Hoy hay aprobados y con facilidad de uso fármacos que pertenecen nada menos que a cinco familias diferentes, con lo cual disponemos de un arsenal terapéutico impensable hace diez años. Eso hace posible que los pacientes puedan estar en una situación física bastante buena, de forma que el sida se parece ya mucho a cualquier otra enfermedad crónica bien controlada.

-¿Ha cambiado también el perfil de los enfermos de sida?

-El perfil cambia bastante de una zona a otra y de un hospital a otro por razones geográficas. En general, el paciente ha dejado de ser el drogadicto clásico y muchos de los pacientes que llegan a los centros especializados son gente afortunadamente reinsertada en la sociedad, e incluso con un nivel sociocultural elevado. -¿Hubiera sido factible este tipo de estudios en su etapa en La Rioja?

-Hay que diferenciar dos periodos muy distintos. En el primero, la atención al VIH, aunque era compleja no resultaba dificultosa. Entonces quizá hubiese sido posible. En el segundo, desgraciadamente, las complicaciones eran cada vez mayores y lo único que se podía hacer era sobrevivir.



*Máster en Sida por la Universidad Complutense de Madrid y el hospital Carlos III.
Fundador y coordinador de la Unidad de VIH del complejo hospitalario San Millán-San Pedro entre 1990 y el año 2005.
Actualmente trabaja en la Unidad de Enfermedades Infecciosas del Carlos III de Madrid.
Es autor de más de medio centenar de publicaciones en revistas científicas de ámbito nacional e internacional.

www.larioja.com/20071021/rioja-region/sida-espana-parece-cualquier-20071021.html

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jueves, 19 de julio de 2007

Sida Mental

Más peligroso que la misma enfermedad es la actitud con que se enfrenta la misma desde un pensamiento débil

A estas alturas, desde que en 1983 se detectó que era el virus VIH el causante del SIDA, y que lo que hace es atacar y destruir nuestro sistema inmunológico, el que nos defiende de enfermedades, las cosas básicas están claras. Así pues, la enfermedad se llamó SIDA (Síndrome de InmunoDeficiencia Adquirida). El organismo de la persona con SIDA no tiene defensas para anular a los agentes patógenos.

No se sabe qué parece más desconcertante, si el surgimiento de la pandemia del sida o la reacción de respuesta que ha despertado en la sociedad contemporánea.

En un medio de comunicación, se acuñó el término de SIDA Mental, y no precisamente para referirse a aquellas patologías en la cabeza que muchos enfermos de SIDA pueden sufrir, éstas tienen otros nombres. Por SIDA Mental se entiende a aquel estado psicológico que poseen ciertas personas por el que no son capaces, ni mental ni anímicamente, de protegerse y de enfrentarse a esta enfermedad. El SIDA, por lo tanto, parece que no sólo ataca a los linfocitos, nuestras células defensoras, sino que ataca a nuestros razonamientos y resortes mentales que deberían protegernos de conductas peligrosas. Es una especie de inmunodeficiencia en el plano de los valores existenciales. Es algo así, como si la pasión de un pirómano por el fuego fuera tal, que quedara bloqueado y no fuera capaz de apagarse a sí mismo cuando está ardiendo; tanto le gusta jugar con fuego, que la pasión le ciega.

Los homosexuales, desgraciadamente, son proclives a tener este SIDA mental, antes de que puedan padecer también el SIDA clínico. Para un enfermo, una de las cosas peores que pueden sucederle, es que no reconozca su enfermedad. Se dice que un hipocondríaco es aquel que sin tener enfermedad se cree que está enfermo. Debe haber una palabra para aquel que está enfermo y no se lo cree (¿psicópata, tal vez?). Si no se dan cuenta los homosexuales que sus conductas son antinaturales y muy peligrosas para el contagio del SIDA, padecen de SIDA mental, no tienen recursos de autodefensa.

En los comienzos de la enfermedad, en 1981, en California, el SIDA comenzó a dar la cara entre grupos de homosexuales. El Centro de Control de Enfermedades de Atlanta, donde se llevaba toda la información, trató de detener estos primeros brotes de la nueva epidemia. Los casos se multiplicaban de semana en semana, y ya estaba pasando a personas normales que por una simple transfusión con sangre contaminada adquirían el virus. Costó muchos esfuerzos cerrar los "baños públicos" donde se veían y cohabitaban los homosexuales. Estas personas protestaban y protestaban para no verse privados de "sus derechos". Hubo que imponer el cierre de aquellos locales: el sentido común decía que eran el foco de una gran epidemia. Quién sabe si ese cierre y otras medidas se hubieran tomado más rápidamente, ahora el SIDA no estaría extendido tanto. Estados Unidos es ahora uno de los países con más personas contagiadas, pues se estima que uno de cada 200 norteamericanos son seropositivos. 

Los educadores, los informadores acerca de esta enfermedad, también suelen padecer esta enfermedad del SIDA mental. Se creen que sabiendo algo del tema, ya tienen todo hecho y pueden aconsejar a los demás. Deben reconocer que informar y aconsejar son dos cosas diferentes, y que quizá no están dotados para ambas tareas.

En los años de los que se hablaba, cuando la primera expansión del SIDA entre homosexuales, discursos de Reagan llenos de sentido común sobre el SIDA eran tachados de conservadores. Realmente eran conservadores estos discursos, pretendían conservar la salud de los ciudadanos. De Reagan son frases como: "Tanto la medicina como la moral enseñan lo mismo sobre la prevención contra el SIDA. Nuestro ministro de Sanidad ha dicho a todos los americanos que el mejor modo para evitar el SIDA es abstenerse de la actividad sexual hasta la edad adulta. Y después limitar el sexo a una relación fiel y monogámica. Este consejo y el de rechazar la droga, puede evitar de modo natural la difusión del SIDA. Millones de personas siguen ya este sabido y válido consejo; nuestra nación es más pobre por la perdida de quienes, al rechazarlo, han sufrido grandes dolores, disgustos e incluso la muerte. (...). La educación es determinante para la información y prevención del SIDA. Los padres tienen la responsabilidad de ayudar a sus hijos a ver la belleza, la bondad de la castidad antes del matrimonio y la bendición de una vida familiar estable, a decir sí a la vida y no a las drogas. Las autoridades educativas deberían ser determinadas localmente, en coherencia con los valores profesados por los padres. Padres y educadores deberían enseñar a los hijos a no dejarse llevar por las relaciones prematrimoniales o por la droga y, a situar la sexualidad en el contexto del matrimonio, vivido con fidelidad, compromiso y madurez"

En esta línea podemos continuar con otros grupos de personas que por sus conductas de riesgo son propensas al contagio. Si hablamos de los drogadictos por vía intravenosa, nos damos perfecta cuenta que tienen disminuida su voluntad para dejar la droga; a esto es a lo que también se llama SIDA Mental. Ellos sólo admiten medidas cómodas, que si metadona, que si jeringuillas nuevas y gratis. Se puede comprender que estas personas piensen así, pero lo que ya es mucho más difícil de comprender, es que otras personas no drogadictas también lo piensen.

Estas personas sanas, si no reconocen que, junto con la educación y reinserción, hay que perseguir el tráfico y el consumo de drogas, éstas, también tienen el SIDA mental. Están embotados por una mentalidad permisiva y falsamente tolerante y no saben poner remedio: se hayan sin defensas.

Se entiende mal la tolerancia, se disculpa cualquier actitud, y se piensa eso de "todo el mundo es bueno". El problema del SIDA no es como el de la gripe que podemos disculpar a aquel compañero de oficina que nos contagió a unos cuantos. Si nos abstenemos de buscar los focos de infección, las conductas de riesgo, y de culpabilizar a las personas que contribuyen a la expansión del SIDA, estamos adquiriendo el SIDA mental por un mal entendido concepto de la tolerancia.

Dentro de las autoridades civiles y sanitarias también está desarrollada esta enfermedad del SIDA mental. Quieren resolver todos los problemas con criterios democráticos y de consenso, cuando una cosa es la salud y otra la enfermedad. Con la enfermedad no se puede negociar, hay que atajarla aunque duela. Reparten condones y jeringuillas que es como querer atajar las hemorragias con tiritas, sin tener en cuenta aquí tantos otros aspectos negativos.

Este SIDA Mental es también contagioso, pero no al modo que el otro SIDA. El llamado síndrome de Estocolmo también puede darse en estos ambientes. Si uno se mete en muchos congresos, en muchas reuniones o en muchas asambleas y debates, puede también adquirir el SIDA mental. Es como sucede en tantas asambleas que uno entra bien y sale mareado, con la cabeza caliente y los pies fríos; y lo peor de todo es que uno entró allí con las ideas claras, con lucidez. Nos esforzamos por razonar la sinrazón y es cuando nos mareamos y somos capaces de consensuar ese tipo de medidas que agradan a todos, hasta a los virus que tendrán muchas más oportunidades de reproducirse.

Y el ciudadano normal, también es proclive a padecer este sida mental. Carecer de defensas éticas es el resultado de una inculturización desde niño a la que muy pocas personas se sustraen. Haz lo que te pida el cuerpo -dicen-, no reflexiones, no pierdas el tiempo en ello, ya te damos nosotros las consecuencias hechas eslóganes, además, no tienes tiempo. Para que no tengas tiempo, ya te daremos suficientes entretenimientos que dominen tu atención e imaginación, comenzando por el deslumbramiento diario y constante de la televisión. Te daremos pienso suficiente, y a engordar como animal de granja. Como te han puesto en ese circuito en el que cuando adquieres uso de razón, ya estas acostumbrado a correr, inscrito en una loca carrera que no es la tuya, y montado por alguien que te manipula continuamente.
Educado así, mejor dicho, acostumbrado así, te parecerá habitual que siempre hayas nacido para ser esclavo, para ser montado.

¿La droga? 
Es mentira que quieran quitarla, siempre deberá estar ahí para lograr narcotizar a los desencantados del sistema que acudirán al opio como tabla se salvación, o de inhibición. Lo único que querrían quitar es la delincuencia que trae consigo, y sienten envidia de quien se enriquece con el comercio. Pero, si la gente se drogara "sin problemas", a todos nos tendrían narcotizados, es la mejor forma de dominar y controlar al pueblo.

A pesar de todo lo expuesto, habrá personas que no parece que entiendan. Algo hay en los apologistas del condón que les obliga a decir no a los razonamientos de estos capítulos. Todo los querrían tener más fácil, a bajo coste, sin esfuerzo. Al parecer, son integristas del materialismo y del consumismo, y sólo vale lo que les de placer, lo que les satisfaga.

No hay más sordo que el que no quiere oír. Este no querer oír es debido muchas veces, a que esas personas tienen una forma de entender la vida radicalmente diferente. Quieren curarse de esta enfermedad, pero acuden a métodos acordes con su forma primitiva de entender la vida. Son como esos brujos de aquellas tribus africanas del Camerún que querían intervenir en el foro internacional contra el SIDA que hubo en ese país africano. Estas personas no quieren que el médico opere, que el científico intervenga, que el humanista hable de normas éticas entre las personas, quieren seguir con sus costumbres arcaicas.

Esas personas han rebajando su dignidad, y tienen otro modo de entender la vida. Han elegido un camino en sus normas, que decirles que aquello conduce a un callejón sin salida es como hablar a sordos. Hay algunas personas que viven engañadas todo el tiempo, todas las personas pueden engañarse algún tiempo, pero nunca todas las personas estarán engañadas todo el tiempo.

A esas personas, con las que a menudo dialogamos, les pone nerviosos los razonamientos de sentido común. Pienso, a veces, que consideran los sentidos físicos de la persona, como únicas fuentes de felicidad, y no consideran que el abuso o desorden puede hacer desgraciada a una persona. Es como aquel que no comprende que algo sea bueno al paladar, pero malísimo para el estómago, no comprende, se lo pide el cuerpo y... . Estas personas piensan, (si lo piensan), que las sensaciones y el placer debe ser máximos, a tope, y no les importa morir de sobredosis, al fin y al cabo, dicen, todos vamos a morir. Es aquello que decía el lema: "sabemos que la droga mata lentamente, es igual, no tenemos prisa".

Intentar convencer a un chulo que cambie de vida, resulta tan difícil como a un alcohólico que deje el alcohol, o a un drogadicto la droga. Difícil, no imposible.

Lo que no estamos dispuestos es a soportar que sea verdad de nuevo, aquello de que la ignorancia es muy atrevida. Al menos, que reconozcan que no están dispuestos a seguir los consejos que se les dice, porque no les da la gana.

Somos varias personas amigas las que damos charlas y conferencias sobre el SIDA, allí donde se nos llama. Coincidimos en ver la cuestión de la prevención, más o menos todos de la misma forma, en los términos en los que se narran estas páginas.

Un día estaba dando una madre joven una charla a nivel divulgativo a unos jóvenes, en un instituto de los llamados difíciles. Poco antes de finalizar, y en lugar de rebatir algo que no les pudiera haber gustado o quedado claro, tres o cuatro gamberros desde el fondo, haciendo gala de sus habilidades de bufón inflaron con la boca varios condones, y a modo de globos los empujaron hacia adelante. Sorpresa para todos, y risas generales.

Habían conseguido cargarse la charla, no cabe duda. Una de las formas de que una persona deje de razonar, es ahogarla pronto con un chiste fácil: casi siempre da resultado. La señora tuvo la entereza como para, sin alterarse, concluir con dos minutos más la charla, y abandonar la sala después.

Las palabras que a continuación pronunció, y las que -después pensó- podía haber añadido, más o menos recordadas, fueron estas :

"Parece que a buena parte de vosotros, no os gustan las ideas expuestas acerca de que la mejor prevención es estar lejos de conductas de riesgo. Quizá consideráis anticuados, aunque son las costumbres más sanísimas, el vivir sin droga, con orden sexual, y con fidelidad matrimonial. Pues bien, esas son las mejores medicinas para prevenir el SIDA, pero nadie va a obligaros a tomarlas. Ahora bien, con la misma claridad os diré:

- No me vengáis después pidiendo ayuda porque os ha abandonado la familia por ser portadores del VIH.
- No vengáis pidiendo ayuda para salir de la droga.
- No os quejéis si vuestra mujer o novia os puso los cuernos.
- No os quejéis de si los hombres siguen siendo unos machistas empedernidos.
- No os quejéis cuando vuestra vida ya no tenga ningún horizonte; de que no vale la pena vivir. No valdrá la pena vuestra vida, pues la habéis hecho explotar en mil pedazos en vuestra juventud.
- No os quejaréis de que nadie nunca os habló claro.
- No diréis nadie me dijo nunca toda la verdad sobre el SIDA.
- No me preguntéis por vuestros miedos, depresiones y complejos.
- Trataréis de maquillar vuestra ajada mirada con postizas sonrisas, porque vuestra vida es un asco.
- Me dais miedo, sois violadores en potencia
- Me dais pena, sois carne de SIDA.

Espero no acordarme entonces de que, cuando más joven, tenía sentimientos cristianos, para no tener que recoger vuestras piltrafas: no tendré ninguna obligación de hacerlo."

¡Cuántas personas quieren ayudar! ¡Qué bien visto está la solidaridad! Pero, ¿acertamos? ¿Sabemos cuál es la ayuda que necesitan los enfermos, los drogadictos, las prostitutas, los homosexuales, las personas con prácticas de riesgo? ¿Sabemos qué ayuda necesitan los ciudadanos en general, para que no acaben cogiendo esta enfermedad tan terrible? Podemos estar tan confundidos acerca de cómo debe ser la ayuda que necesita una persona, que podemos hacer lo que algunas madres que les facilitan ellas mismas la droga a su hijos, para que no se les ocurra tener que robar el dinero. Si ese hijo fallece por la droga, ¿dormirá tranquila esa madre sabiendo que era ella la que hizo toxicómano total a su propio hijo?, ¿que ella es culpable de su muerte?

En lo escrito hasta ahora puede uno reconocer que se falla a la hora de ayudar, que incluso con una buena predisposición, no se acierta y quizá se esta haciendo daño. Se puede, sin querer, estar contribuyendo a la expansión de la enfermedad. Esto puede ser disculpable, aunque rápidamente corregido. Lo que no tiene perdón, es que la intención del personal sanitario, familiares, amigos, etc., sea quitarse un problema de encima, aunque se sospecha que el mal brotará, más tarde, y más virulento.

Nos preguntamos hasta qué punto son útiles el dinero mensual que muchos enfermos de SIDA reciben como pensión. Buena parte de ellos lo gastan en seguir consumiendo droga. Los "chutaderos", cuando están más concurridos siempre, es a principios de mes. ¿No sería mejor, dar este dinero a un familiar cercano que se comprometa a administrárselo? ¿No sería mejor dárselo a una institución para que con ese dinero lo atienda? ¿No sería mejor dar el dinero pero sólo como cheques únicamente convertibles en comida o ropa? Hasta en los mismos hospitales donde son atendidos los enfermos de SIDA, hay que vigilarles de continuo para que no se sigan drogando.

Nos preguntamos, y se preguntan médicos y enfermeras, ¿para qué sirve atender y curar parcialmente al toxicómano enfermo, si cuando se reanime volverá al barrio de siempre a drogarse? Son múltiples atenciones las que reciben los enfermos en los hospitales, tantas, que algunos ya recuperados, no quieren irse. Pero semanas después, y como han vuelto a la misma vida, vuelven a ingresar en peor estado. ¿No hay nadie que les espere a la salida del hospital? ¿No hay nadie, que aun en contra de su voluntad, les ofrezca un futuro mejor?

Todo esto se le parece a una ciudad en la que estuviera asegurado la limpieza y arreglo de los coches, cuando se ensucian o deterioran, pero en la que existiera una despreocupación total por hacer carreteras practicables, o por poner una normas de circulación para evitar accidentes.

Hay colectivos que trabajan en el campo de la prostitución, pero lo que hacen es dar instrucciones a las prostitutas, para que actúen -dicen ellos- con menos riesgo. ¿Se las ayuda a salir de la prostitución? ¿Se las obliga -por su bien, y el de otros-, a dejar esas forma de vivir? No, desgraciadamente no. Es como si quisiéramos ayudar a los esclavos, dejándoles tobilleras para que las cadenas no les hagan tanto daño. Así, todo el mundo contento: el dueño porque le dura más la mercancía, las esclavas por que sienten un alivio, y el cliente porque encuentra un producto en mejor estado. Además, ¿Quién asegura que la prostituta, bajo los efectos muchas veces de la droga, recordará o hará caso a las lecciones?

Lo que externamente queda como una tarea social, digna de ser subvencionada, no es más que una nueva rama de la Formación Profesional actual. Hay que estar al día con las demandas sociales, dicen. Las pobres prostitutas, contestan que tienen el oficio de la calle, y que no les ha salido otra cosa. Así que dos mañanas semanales, mil pesetas y un tazón de leche con galletas, es el ritmo a seguir. Trabaje seguro, la consigna a vivir, aunque su dignidad y su futuro esté por los suelos: otros se aprovechan de ello.

Solemos tener todos un prejuicio muy frecuente, y es el que a toda acción de ayuda o de solidaridad, le debe seguir un agradecimiento inmediato del beneficiario, y eso no es verdad. Es muy fácil y confortante recibir una sonrisa después de dar un dinero que el drogadicto nos pide para la pensión, ¿se lo va a gastar en eso? Es muy fácil recibir una sonrisa después de dar una jeringuilla nueva, lo agradecen, pero le estás dando la soga con se ahorcará.

Del mismo modo pensamos, que cualquier cosa que hagamos que afectado no lo desee, puede ser una coacción, y a las personas hay que dejarlas libres, aunque sepamos a ciencia cierta que volverá con la droga. Entonces, si no se debe ni coaccionar mínimamente a nadie, ¿por qué cierran con llave las ventanas de la habitación?, ¿para que no se tire, y se suicide? Da la impresión que realmente no nos preocupan las personas, solamente el que no nos den problemas, y haya que recogerles estrellados en la vía pública.

La ayuda necesaria que proponemos es la que propondría cualquier persona verdaderamente afectada por el problema, y sea capaz de reconocerlo. Es decir, un padre que ha perdido a su hijo, después de tres años de verle sufrir por la enfermedad, y muchos años antes sufriendo por la loca vida de ese hijo suyo. Querríamos que hablara la abuela que todo lo sufre y que soporta la lenta agonía de su nieto, pues los padres no tiene ya fuerzas para atenderle, y que pasa los últimos meses de su vida prácticamente paralítico, haciéndoselo todo, sin poder dormir, con dolores, sin poder articular palabra, etc. Querríamos que hablara el hijo que nació contagiado de la enfermedad por la vida irregular que llevaron sus padres dentro de la droga, y que le espera una infancia llena de enfermedades, dolores, y muerte segura en su más tierna infancia. Querríamos que hablara la fiel mujer, que confiaba en la fidelidad correspondida de su marido, a pesar de que este viajaba mucho, y pasaba con frecuencia días fuera. Ella también se contagió. Querríamos que hablaran y dieran soluciones, pues esa es la verdadera ayuda, tantas y tantas madres martirizadas por la tolerancia oficial con el consumo y tráfico de drogas. Querríamos que hablara aquel exdrogadicto que a consecuencia del SIDA, entre otras cosas, ha perdido por un tumor en la cabeza, la movilidad casi completa de piernas y brazos, y habla con muchísima dificultad. Se le entiende, sin embargo, sus críticas a la tolerante policía y al barrio de gitanos donde se trafica y que no dejaría ni una casa en pie. 

Mientras los ministros y subsecretarios ni siquiera tienen claro que la tolerancia, y cualquier legalización aumenta el problema, ellas sufren el día a día de sus hijos. Pero ellas no tienen apenas fuerza, y los afectados no son capaces de reaccionar y salir del callejón en el que se han metido.

Que propongan métodos de ayudar a los afectados por estos mundos que conducen al SIDA, las personas que sufren los efectos más próximamente. Esos si que lo sienten en sus carnes el problema, y no el concejal o ministrillo de turno, que sólo piensa en la comodidad de su sillón, en la puntualidad para tomar el café, y rellenar folios e informes consensuados.




Comité Independiente AntiSida